En directo
    Firmas
    URL corto
    Por
    Problema de refugiados en la UE (421)
    0 31
    Síguenos en

    La Comisión Europea y la Presidencia holandesa de la Unión Europea ya han advertido que la situación es alarmante en los Balcanes y “especialmente en Grecia”, y que están preparando “planes de contingencia”.

    La crisis migratoria en Europa no amaina. Al contrario. Está empeorando. La Comisión Europea y la Presidencia holandesa de la Unión Europea (UE) ya han advertido que la situación es alarmante en los Balcanes y “especialmente en Grecia”, y que están preparando “planes de contingencia”. ¿Qué significa eso?  Pues que se está haciendo triste realidad un escenario de pesadilla, un panorama desolador que implicaría que Grecia saldría del espacio Schengen, dejando así atrapados a decenas de miles de refugiados sirios.

    Schengen permite la libre circulación de personas sin control de pasaportes. Junto al euro es, sin duda, el principal logro de la UE. Como recuerda el Real Instituto Elcano, un prestigioso ‘think tank’ español, “su desaparición o su reducción a un pequeño núcleo en el centro de Europa pone en duda la supervivencia de la propia UE”. Así están las cosas.

    Geográficamente hablando, Grecia es una isla en el espacio Schengen, pues limita o bien con países no miembros de la Unión como son Turquía, Albania o Macedonia o bien con naciones comunitarias que no forman parte de esa alianza sin fronteras internas. Ése es el caso de Bulgaria. Las rutas de acceso siguen siendo más o menos las mismas ahora que a finales del año pasado. Cerrada la frontera de Hungría con Serbia con una valla de alambre, el acceso desde Grecia a Alemania exige cruzar Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia. Los refugiados manejan entre sí información esencial. Por ejemplo, se aconsejan tener cuidado al pasar por Croacia pues todavía quedan minas de la época de la guerra civil. Tampoco es descartable la posibilidad de que el flujo cambie de ruta y entre por Bulgaria si se tapona el punto fronterizo griego-macedonio. 

    A la corriente incesante de sirios e iraquíes se han sumado los afganos. Sin embargo, a estos últimos no se les considera migrantes políticos sino económicos, por lo que se les está impidiendo el paso, a pesar de que la mayor parte de ellos son hazaras, es decir, una minoría étnica perseguida por los talibanes.

    Existe incluso un escenario peor a la salida de Grecia de Schengen. Esa opción la verbalizó el ministro macedonio de Asuntos Exteriores, Nikola Popolski. “La peor opción es no hacer nada y entonces cada Estado miembro sellaría sus fronteras”, dijo.
    Hay maneras distintas de abordar esta crisis casi ya sistémica. Por un lado, está el principio de las fronteras exteriores de la Unión, con los puntos de acceso y los acuerdos de readmisión de inmigrantes irregulares por los que se les devuelve a su país de origen o a terceros. Por otro lado, está el hecho de que Grecia necesita ayuda para enfrentarse a tamaño reto, como insiste Angela Merkel. Esas divergencias y otras están generando una guerra de palabras entre los Estados miembros que desemboca en la falta de una posición común y del consiguiente acuerdo. 

    Casi un millón de personas emplearon en 2015 la ruta balcánica. Las cifras de enero hablan de que están cruzando 3.000 personas al día. Pero pronto llegará la primavera, con el buen tiempo. Y eso aumentará el caudal. En Macedonia temen que haya de nuevo picos de 6.000 ó 7.000 entradas diarias, lo que para ellos constituiría un escenario desastroso que quieren evitar a toda costa.

    ¿Cuál es el plan B de Europa? ¿Acaso convertir a Grecia en un gigantesco campo de refugiados? Jordania ya lo es. Alberga el segundo campo de refugiados más grande del mundo (el primero está en Kenia). Abierto desde 2012, el campamento de Zaatari es tan complejo como una ciudad, ya que alberga actualmente a unos 80.000 sirios que huyeron de la guerra civil.  Para los griegos esa opción supondría un nuevo desastre casi insuperable, dada su débil situación socioeconómica. 

    Tema: Flujo de refugiados en Europa.

    Todo esto forma parte de la agenda de la reunión informal de líderes de la UE, prevista para el 7 de marzo en Bruselas. Las autoridades comunitarias deben centrarse en las fórmulas para evitar que sigan llegando expatriados desde Turquía. Concretamente se abordará la aplicación del plan de acción acordado con Ankara en octubre, un plan que ofrece a los turcos una ayuda de 3.000 millones de euros para que atiendan a los más de dos millones de refugiados que albergan en su territorio, a cambio de que el número de llegadas irregulares a la UE caiga de forma significativa. Por el momento ninguno de los dos hechos se ha materializado.

    Las actuales posiciones de los países del área –desde Croacia a Austria- indican que Grecia corre el riesgo de convertirse en el destino final de muchos desplazados sirios, ya que no podrán continuar su periplo hacia el norte. El objetivo declarado es desanimar a quienes vienen detrás. Atenas, entretanto, acusa a algunos socios –Eslovenia y Hungría-, muy críticos con su gestión del registro de inmigrantes, de no querer ayudarles. “¿Es Grecia el enemigo de Europa? ¿Son los refugiados el enemigo?”, proclama el ministro griego de Inmigración, Yiannis Mouzalas.  

    Con la mente puesta precisamente en Grecia, la Comisión Europa sabe que  la catástrofe acecha a la vuelta de la esquina. De ahí que haya anunciado el 2 de marzo un plan sin precedentes destinado a que los Estados miembros puedan gestionar el aluvión de personas procedentes de terceros países. Se trata de 300 millones de euros para 2016 y otros 400 millones para 2017 y  2018. No es dinero nuevo, o sea, que habrá que sacarlo de otras partidas presupuestarias.

    Además, la crisis ha puesto muy nerviosa a la OTAN. Así, el jefe militar de la Alianza Atlántica considera que los rusos están “militarizando” la crisis de refugiados como parte de una campaña más amplia para ampliar su influencia en Europa.

    “Juntos, Rusia y el régimen [del presidente sirio Bashar] Asad están militarizando deliberadamente la migración en un intento de aplastar las estructuras europeas y romper la determinación europea”. Así se manifestó el 1 de marzo Philip Breedlove, el general estadounidense que dirige las fuerzas de la OTAN en Europa en una audiencia celebrada ante el Comité de Servicios Armados del Senado de EEUU. La razón que él encuentra consiste en “provocar que los refugiados se muevan y sean así el problema de otro”. En otras palabras, la crisis migratoria se ha convertido en un nuevo argumento atlántico para atacar la actitud de Moscú.

    Según el general de cuatro estrellas, la situación va a empeorar y el número de refugiados va a seguir aumentando en 2016. “Existe la preocupación de que criminales, terroristas, combatientes extranjeros y otras organizaciones extremistas recluten a personas principalmente musulmanas que llegan a Europa, aumentando potencialmente la amenaza de ataques terroristas”, dijo. “El crecimiento económico débil continuado [en Europa]… mantiene altos los niveles de desempleo, especialmente entre los jóvenes inmigrantes susceptibles de radicalización. Los nacionalistas locales contrarios a una afluencia masiva de extranjeros [también] podrían volverse cada vez más violentos”, declaró el militar estadounidense.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Les invitamos a comentar la publicación en nuestra página de Facebook o nuestro canal de Twitter.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Tema:
    Problema de refugiados en la UE (421)

    Además:

    La tregua anunciada en Siria es una vulgar trampa
    Etiquetas:
    crisis migratoria, refugiados, Europa
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik