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    MINSK (Sputnik) — Más de 340 personas fueron detenidas en las protestas del 26 de octubre en Bielorrusia, informó el centro pro derechos humanos Viasna.

    Los datos en la web de Viasna, que no cuenta con un registro oficial ante las autoridades bielorrusas, revelan la detención de al menos 345 personas, la mayoría en Minsk pero también en otras ciudades de Bielorrusia.

    Por su parte, la portavoz del Ministerio del Interior, Olga Chemodánova, informó a Sputnik de que más de 500 participantes en las manifestaciones no autorizadas fueron detenidos en las últimas 24 horas en distintas regiones de Bielorrusia.

    "Más de 500 personas fueron detenidas en el país por desobedecer la legislación sobre eventos masivos", dice el comunicado.

    Detención de la directora de una ONG rusa

    La directora de proyectos de internet de la ONG rusa Centro Yeltsin, Marina Petrushko, fue detenida en la ciudad bielorrusa de Baránovichi por participar supuestamente en una manifestación no autorizada, comunicó a Sputnik su abogado Antón Gashinski.

    "Marina fue detenida en el marco de un caso administrativo, artículo 23.34: participación en eventos no autorizados, se encuentra en el centro de detención preventiva del Departamento del Interior del distrito de Baránovichi", dijo Gashinski.

    Agregó que "Marina se declara inocente, no participó en ninguna manifestación".

    A su vez, la directora ejecutiva adjunta del Centro Yeltsin, Liudmila Telen, comunicó que Petrushko había llegado a Baranovichi de vacaciones "para visitar a su madre octogenaria y gravemente enferma".

    "Fue detenida de camino a su madre en una parada de autobús y por segundo día se encuentra en un centro de detención preventiva", denunció.

    Lukashenko sobre la huelga nacional

    Por su parte, el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, dijo que las acciones de los participantes de la huelga nacional, declarada por la oposición, equivalen al terrorismo.

    "Pues cómo se puede evaluar el hecho de que salieron a los ferrocarriles y empiezan a bloquear el sistema automático y provocan el cortocircuito de las vías, lo que puede llevar a unos graves accidentes ferroviarios, catástrofes y muertes de muchas personas", comentó Lukashenko, "se trata de las acciones de unos grupos criminales organizados de índole terrorista, nos estamos enfrentando a las amenazas terroristas".

    La agencia Belta también publicó, citando al presidente bielorruso, que la víspera dio la siguiente instrucción al Gobierno: "No se debe persuadir a los trabajadores, ni los estudiantes, ni los médicos, ni los profesores, ni los funcionarios".

    "Cada uno debe elegir el camino para seguir", añadió Lukashenko.

    El líder bielorruso sostuvo que los organizadores de las protestas han llevado a cabo siete u ocho etapas descritas en la "guía de revoluciones de colores" y advirtió que "queda muy poco, la próxima etapa es la radicalización, está en curso, más que una guerra de información, ya han desplegado una guerra terrorista en algunos sectores", la que instó a prevenir.

    Respecto a los estudiantes que protestan, "quienes participan en las acciones no autorizadas en violación de la ley, deben ser privados de su derecho a ser estudiante, por favor, como ya he dicho envíenlos al Ejército o a la calle, que se queden en la calle pero deben ser expulsados de las universidades", declaró Lukashenko, citado por un canal en Telegram cercano al servicio de prensa presidencial.

    "Lo mismo vale para los profesores, son muy pocos cuyo comportamiento es asqueroso en las universidades", agregó Lukashenko.

    A su vez, el primer ministro del país, Román Golovchenko, declaró que los planes de la oposición de llevar a cabo una huelga nacional en Bielorrusia fracasaron.

    "Tanto ayer como hoy la situación en los colectivos laborales es tranquila y de trabajo. El plan, que fue ampliamente anunciado no se ejecutó. No pudo tener lugar", dijo Golovchenko citado por la agencia Belta.

    El primer ministro apuntó que los llamamientos a celebrar una huelga en Bielorrusia son "llamados a dañar a su país y a las personas que viven y trabajan en ese".

    Además señaló que los intentos de intervenir en el proceso tecnológico en industrias peligrosas "serán estrictamente reprimidos de acuerdo con la ley".

    El 26 de octubre la oposición bielorrusa organizó protestas de diferentes escalas y formatos en el marco de una huelga nacional.

    El 25 de octubre venció el plazo para el 'ultimátum popular' lanzado por la líder opositora Svetlana Tijanóvskaya a las autoridades bielorrusas.

    Tijanóvskaya amenazó con una "huelga nacional", si Minsk no cumple las tres exigencias de los manifestantes —la dimisión del actual presidente bielorruso, el cese de la violencia y la excarcelación de los presos políticos— antes del 25 de octubre.

    En Bielorrusia continúan las protestas por el escrutinio de las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto, que otorgaron el sexto mandato a Lukashenko, en el poder desde 1994.

    Según el recuento oficial, Lukashenko obtuvo el 80,1% de los votos, seguido de Tijanóvskaya, con el 10,12%.

    La oposición bielorrusa denunció numerosas irregularidades electorales y exigió una repetición de los comicios, opción que Lukashenko descartó.

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    Bielorrusia, protestas
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