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    KIEV (Sputnik) — El Ministerio de Exteriores de Ucrania llamó a consultas a su embajador en Minsk, Ígor Kizim, para evaluar el futuro de las relaciones con Bielorrusia, informó el canciller ucraniano, Dmitri Kuleba.

    "Decidí convocar al embajador ucraniano en Bielorrusia, Ígor Kizim, para unas consultas en Kiev a fin de evaluar el futuro de las relaciones bielorruso-ucranianas en la nueva realidad", dijo citado en un comunicado del Ministerio de Exteriores ucraniano.

    Kuleba apuntó que las autoridades ucranias por primera vez en la historia recurren a esta medida en las relaciones con Bielorrusia y lo hacen "exclusivamente debido a las acciones inadmisibles de Minsk".

    En particular, el alto diplomático reprochó a Minsk su decisión de entregar a los ciudadanos rusos detenidos antes en Bielorrusia a Rusia.

    "El viernes pasado [14 de agosto] Minsk entregó a los detenidos miembros de [la empresa militar privada] Wagner a Rusia, pese a que tenía todas las razones jurídicas y morales para trasladarlos a Ucrania. Este paso socavó la confianza entre nuestros países y asestó un golpe fuerte a nuestras relaciones bilaterales", subrayó.

    Kuleba también calificó de "nuevas amenazas para la seguridad de los ciudadanos, así como la seguridad regional" las informaciones oficiales sobre "la posible implicación de Rusia y la OTSC [Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva] para resolver la situación en Bielorrusia".

    "El conjunto de esos hechos y acciones, así como el desarrollo de los acontecimientos en Bielorrusia donde la sociedad expresó su desconfianza sobre los resultados oficiales de las elecciones presidenciales, cambian de manera drástica la situación en las relaciones bielorruso-ucranianas", resumió.

    El 9 de agosto pasado Bielorrusia celebró elecciones presidenciales. De acuerdo con el escrutinio oficial, ganó el mandatario actual, Alexandr Lukashenko, con más del 80% de los votos, mientras que su principal rival, Svetlana Tijanóvskaya, reunió un 10% de los apoyos.

    Tras el anuncio del escrutinio, la oposición declaró que no lo reconoce y aseveró que Tijanóvskaya en realidad logró entre el 70 y el 80% de los votos. En contra de la victoria de Lukashenko estallaron fuertes manifestaciones que encontraron una represión brutal: los agentes de seguridad recurrieron a gas lacrimógeno, balas de goma, cañones de agua, granadas aturdidoras e incluso fusiles con acción de bombeo.

    Según el Ministerio del Interior, en los primeros días de las protestas centenares de personas sufrieron heridas, incluidos más de 120 agentes del orden público, un manifestante falleció y más de 6.700 personas fueron detenidas.

    En los días posteriores las manifestaciones continuaron en las calles y también trascendieron a algunas de las cadenas de televisión públicas y compañías industriales: este 17 de agosto se declararon en huelga los empleados de la Planta de Tractores de Minsk, la empresa de la industria metalúrgica BMZ, la Fábrica de Automóviles de Minsk, y el mayor productor de fertilizantes de potasio Belaruskali, entre otras.

    El 14 de agosto Lukashenko declaró que unos ciudadanos procedentes de "Polonia, Países Bajos, Ucrania", así como ciertos grupos opositores rusos usan a los manifestantes en Bielorrusia como "carne de cañón". El Ministerio de Exteriores de Ucrania negó esta acusación y expresó su indignación por dichas declaraciones. 

    El mismo 14 de agosto las autoridades bielorrusas entregaron a Rusia a 32 ciudadanos suyos, detenidos a finales de julio en las afueras de Minsk. Entonces el Gobierno bielorruso afirmaba que los detenidos eran miembros de "la empresa militar privada Wagner" que llegaron a Bielorrusia para preparar provocaciones durante la campaña electoral del país, algo que el Kremlin negó.

    A la vez la Fiscalía General de Ucrania preveía solicitar la extradición de 28 de los rusos detenidos en Bielorrusia, para juzgarlos por su supuesta participación en el conflicto en Donbás. El presidente Lukashenko decía inicialmente que el destino de los rusos detenidos debía ser decidido por los fiscales generales de Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

    El 15 de agosto Lukashenko afirmó que acordó con el presidente ruso, Vladímir Putin, que Rusia ayudará a Bielorrusia a garantizar su seguridad si Minsk se lo pide, incluido en el marco de la cooperación entre los dos países dentro de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva. Putin confirmó el 16 de agosto su disposición de proporcionar la asistencia necesaria. 

    Etiquetas:
    política, relaciones, Bielorrusia, Ucrania, Kiev
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