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    MADRID (Sputnik) — España ya tiene una ley de eutanasia. Tras décadas de empuje de los movimientos en defensa del derecho a una muerte digna, el Congreso de los Diputados dio luz verde a una ley que incluye la muerte asistida —siempre que se cumplan los requisitos para ello— como una prestación más dentro del Sistema Nacional de Salud.

    Aunque la nueva ley todavía tendrá que ser tramitada en el Senado antes de entrar en vigor, su aprobación en la Cámara Baja supone un hito casi 23 años después de que el caso de Ramón Sampedro sirviera de catalizador para visibilizar la necesidad de regular la muerte digna en España.

    Sampedro se quitó la vida en 1998 con la ayuda de un allegado tras pasar tres décadas postrado en una cama después de que un accidente le dejara parapléjico a los 25 años de edad, una historia que fue retratada en la oscarizada película Mar Adentro.

    Dos décadas sin avances

    En los años venideros ese tipo de situaciones se siguieron replicando, siendo uno de los casos más emblemáticos el de Ángel Hernández, que fue detenido en 2019 en Madrid —actualmente está en libertad a la espera de juicio— tras proporcionar una sustancia letal a su esposa, María José Carrasco, enferma terminal de esclerosis múltiple.

    La pareja documentó el proceso en un vídeo en el que se ve cómo María José pide ayuda a su marido para morir tras casi 40 años batallando con una enfermedad que la había dejado postrada en una cama, totalmente dependiente de su marido, y con intensos dolores.

    "Ha llegado el momento. Yo te voy a prestar mis manos porque tú no puedes", dice el marido en el vídeo, en el que se ve cómo María José le pide morir "cuanto antes mejor", una petición a la que Ángel accedió solo tras constatar que España agotaba una legislatura más sin aprobar la ley de eutanasia pese a que la mayor parte de los partidos políticos estaban a favor de ello.

    La nueva ley pretende evitar estas situaciones, pero no descarga penalmente a Ángel, que a sus 71 años se enfrenta a una posible pena de cárcel por cooperación al suicidio con agravante por presunta violencia de género. Pese a ello, se mostró inmensamente satisfecho este 17 de diciembre.

    "María José, mi amor, lo hemos conseguido. Desde marzo estoy prácticamente encerrado en casa. Solo salgo a comprar comida. Tenía miedo de coger el COVID y no poder cumplir mi promesa con ella de que llegaría vivo a este día, al de la aprobación de la ley", declaró en una entrevista concedida a Niusdiario.

    La promesa a Maribel

    Las muertes de Ramón Sampedro y María José Carrasco son las más emblemáticos porque sirvieron para acelerar el debate público sobre la muerte digna, pero sus voces no son las únicas que asfaltaron el terreno hacia la aprobación de la ley.

    Uno de ellos es el de Maribel Tellaetxe, que antes de fallecer aquejada de alzhéimer  hizo prometer a su familia que la dejarían marchar en el momento en que ya no recordara sus caras.

    La ausencia de una ley de eutanasia lo impidió, y Maribel se marchó en 2019, mucho tiempo después de haber perdido la capacidad de reconocer a su familia, que se embarcó en una lucha para promover cambios legislativos, liderando una campaña con más de un millón de firmas de apoyo.

    "Hoy me acuerdo de mi ama [mamá en euskera]", cuenta a Sputnik, visiblemente emocionado, uno de sus hijos, Danel Lorente, presente en el Congreso de los Diputados durante la votación de este 17 de diciembre.

    Lorente muestra satisfacción porque a partir de ahora "toda la ciudadanía va a disfrutar de un derecho" gracias a "una lucha que empezamos por cumplir la voluntad de la mujer que más quisimos".

    "Con ella llegamos tarde, no tuvo una muerte digna, y tuvo un final de vida con mucho sufrimiento y dolor, pero a partir de hoy las cosas cambiarán, así que es un día para celebrar", concluye

    Agrio debate

    La nueva ley establece que pueden solicitar "la prestación de ayuda para morir" aquellas personas adolecidas de enfermedades graves, crónicas o incurables causantes de "un sufrimiento físico o psíquico intolerable".

    El texto especifica que la ayuda médica para morir se concederá tras un proceso de evaluación a quienes, bajo los supuestos anteriormente nombrados, la soliciten de forma "voluntaria y consciente" siempre que demuestren estar "en pleno uso de sus facultades".

    La última vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) preguntó sobre la eutanasia a los españoles, en el año 2011, el 77% se mostró a favor de regular la muerte digna.

    Aunque el CIS —el mayor ente demoscópico del país— no ha vuelto a preguntar sobre el asunto, una encuesta más reciente de la empresa Metroscopia en 2017 reflejaba que ese porcentaje había aumentado hasta el 84%.

    Pese a que la necesidad de la muerte digna es un consenso en la sociedad española —y a que la votación se aprobó con la mayoría más holgada en lo que va de legislatura— el debate parlamentario se desarrolló en un tono agrio.

    Desde la bancada de la derecha, diputados del conservador Partido Popular tacharon la nueva ley como "una derrota para el país" y desde la formación ultraderechista Vox fueron incluso más allá, calificándola como una norma "ley radical, eugenésica y criminal" por la que se dictarán “sentencias de muerte para los más débiles".

    El rechazo de estas formaciones, que amenazan incluso con recurrir la ley ante el Tribunal Constitucional, genera preocupación entre las asociaciones pro muerte digna, ya que algunos de sus gobiernos regionales deberán encargarse de gestionar su aplicación

    "Nos preocupa el control previo, la verificación previa de los casos, que está en manos de un comité de garantías que nombran los gobiernos de cada comunidad autónoma. Nos tememos que en algunos territorios como Murcia o Andalucía —donde gobierna el Partido Popular con el apoyo de Vox— pueda haber un sesgo ideológico que niegue a sus derechos a los pacientes", explica a Sputnik Javier Velasco, presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD).

    Pese a ello, y a comprometerse a vigilar la aplicación de la ley desde el "día uno", Velasco prefiere no perderse en preocupaciones futuras y dedicar el día a "celebrar lo conseguido y recordar a toda la gente que estos años se vieron abocadas a morir en soledad".

    Etiquetas:
    leyes, ley, eutanasia, muerte asistida, muerte digna, España
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