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    Las provincias, empresas y sindicatos involucrados en la explotación del principal yacimiento de hidrocarburos no convencionales de Argentina, en la zona de Vaca Muerta, aguardan señales del nuevo Gobierno nacional. Señales que podrían reconfigurar la política económica a corto y largo plazo en el país.

    El flamante presidente de Argentina, Alberto Fernández, no hizo mención de Vaca Muerta en su extenso discurso de asunción en el Congreso. Se trata de una omisión que baja las expectativas en contraposición al rol central que tuvo en el discurso oficial durante los cuatro años del Gobierno de Mauricio Macri, a pesar de las tensiones recientes.

    El desarrollo del yacimiento de hidrocarburos no convencionales más grande del país está atado a inmensas inversiones en dólares —constantes y necesarias— para su avance. Inversiones difíciles de asegurar en un contexto de inestabilidad cambiaria, de poca previsibilidad macroeconómica y con mecanismos de control de precios para frenar la inflación de las tarifas de gas y combustibles.

    "La idea [del nuevo Gobierno] podría estar vinculada a generar un escenario de explotación controlada [por el Estado] del yacimiento, no solo pensando en la extracción a escala que da el yacimiento en función de la cantidad de recursos que tiene y lo que ya está extrayendo", dijo a Sputnik Gustavo Lahoud, académico especialista en Geopolítica de la Energía y Recursos Naturales.

    "También es de esperar que se encare encadenamientos de valor: producción industrializada de hidrocarburos, petroquímica y todo un esquema que tenga a la cabeza a la empresa estatal YPF", completó.

    Tensiones acumuladas en Vaca Muerta

    Hoy la operación en Vaca Muerta está dominada por las empresas privadas, impulsadas por los incentivos fiscales otorgados por el Estado a las inversiones de jugadores como Shell, ExxonMobil, Vista Oil&Gas, Chevron, Equinor y Tecpetrol (Techint).

    Sin embargo, en agosto pasado, el entonces presidente Macri impuso un inédito mecanismo de intervención en la industria petrolera. Para intentar frenar la inflación como consecuencia de la devaluación de 25% del peso, determinó un congelamiento del precio de los combustibles por decreto, que tuvo como consecuencia que se pusieran en riesgo inversiones por más de 8.000 millones de dólares en Vaca Muerta, y que a su vez provocó 600 despidos.

    La medida también afectó los ingresos de las provincias petroleras, como Neuquén, Chubut y Río Negro, pues una parte sustancial de su economía depende de las regalías que pagan las empresas petroleras por la explotación del suelo.

    Lahoud estimó que Argentina debe recuperar un sendero de estabilidad macroeconómica y establecer un equilibrio entre precios competitivos para asegurar costos de oportunidad eficientes para las empresas, que a la vez estén reconciliados con las expectativas que la población misma tiene acerca del Gobierno en cuanto a los precios de consumo.

    ¿Qué hacer con Vaca Muerta?

    "Una opción es que se desarrolle Vaca Muerta a través de clusters productivos en función del abastecimiento interno como primer objetivo principal para después pensar en un escenario exportador", dijo Lahoud.

    A su juicio se podría orientar el desarrollo a gran escala de shale gas mediante estructuras de licuefacción, para convertir a Argentina en los próximos años en un polo de exportación de gas natural licuado a nuevos mercados, más allá de los regionales.

    Esto se debe a que hoy no existe capacidad de almacenar ni canalizar a otros países. "Esa estructura requeriría de una gran inversión que superaría los 5.000 millones de dólares en los próximos cuatro años, pero yo ahí no veo claridad de que un escenario así se pudiera poner en marcha", matizó.

    Lahoud explicó que la opción de insistir con el desarrollo para la exportación a corto plazo significaría cederle a las empresas multinacionales concesiones que el Gobierno no está en condiciones de dar en este momento y que podrían entrar en contradicción con la necesidad de asegurar el autoabestecimiento y cerrar problemas en el acceso a la energía: 25 % de la población no tiene acceso a gas natural por redes.

    Como expresión de deseo, Lahoud dijo que "una idea central estaría ligada a que YPF pudiera cerrar acuerdos estratégicos más ambiciosos con grandes empresas como [la rusa] Gazprom, compañías chinas controladas por el Estado, [la mexicana] Pemex, [la brasileña] Petrobras o [la venezolana] Pedevesa, con escenarios de intercambio compensados de energía o de integración regional con Chile y Bolivia que sean viables en el tiempo.

    Vaca Muerta, un potencial intacto

    El experto explicó que hoy aproximadamente un cuarto del gas que se consume en Argentina se origina de los pozos no convencionales de Vaca Muerta y casi un 20 % de la extracción de hidrocarburos es de shale oil.

    Vaca Muerta representa 40 % del gas y 60 % del petróleo no convencional del país, además de ser la segunda reserva de shale gas del mundo y la cuarta de shale oil, con una extensión de 30.000 kilómetros cuadrados.​

    Tiene el potencial para reducir el gasto en las importaciones en un 20 % del presupuesto corriente nacional y aumentar las exportaciones en otro 20 %, además de aportar un crecimiento económico de 5 % a 2030 y una expansión anual de 0,4 % del PBI.

    Alberto Fernández ha puesto a Matías Kulfas, uno de los economistas de su mayor confianza y miembro del think tank afín Grupo Callao, a cargo del nuevo Ministerio de Desarrollo Productivo, que englobará las carteras de Energía y Minería, y al reconocido economista Guillermo Nielsen a la cabeza de la petrolera estatal YPF.

    Etiquetas:
    política económica, exportación de petróleo, hidrocarburos, gas natural, yacimientos, Argentina
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