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    La maqueta de un bitcoin

    Evolución de las criptodivisas: de 'hype' especulativo a herramienta de control financiero

    © Sputnik / Vladimir Astapkovich
    Economía
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    La capitalización del mercado de las criptomonedas disminuyó prácticamente cinco veces en 2018. Poco a poco los inversores se van decepcionando del dinero digital descentralizado, mientras que algunos Estados barajan utilizar las criptomonedas para controlar el sistema financiero.

    Cuando el inventor —o tal vez un grupo de inventores bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto— creó el bitcoin, no tenía ni la más mínima sospecha de que su invento algún día valdría más que el oro.

    Un juguete para los aficionados

    En la primera etapa de la vida del bitcoin solo los informáticos o aficionados a la criptografía pudieron  'minarlo' e intercambiarlo. La nueva criptodivisa era percibida más como un de entretenimiento y no como un activo de gran valor.

    La idea de minar bitcoins basados en la tecnología blockchain (cadena de bloques) luego atrajo a los especuladores. Les encantaba porque nadie la regulaba y eso implicaba que su oferta y el tipo de cambio dependían exclusivamente de los ánimos en el mercado, y estos eran muy fáciles de influir.

    Esta fue la razón por la que el precio de bitcoin, al igual que el de otras criptomonedas, se disparó aumentando hasta 20 veces en tan solo un año (entre finales del 2016 y 2017).

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    El sueño digital y el duro despertar de China

    China se convirtió en el monopolista gracias a la existencia de una gran base para la minería de las monedas digitales y la energía eléctrica barata, un requisito indispensable para poder 'crear' una gran cantidad de criptomonedas.

    El país asiático se atribuía el 70% de todas las 'extracciones' de bitcoins. Además, se convirtió en el productor de equipos más avanzados para la minería: los equipos ASIC de la empresa Bitmain ocupan las tres cuartas partes del mercado mundial.

    Cuando la industria de las criptomonedas alcanzó una escala tan inmensa, las autoridades chinas empezaron a preocuparse.

    Primero entendieron que el precio de las criptomonedas dependía en mayor parte de los ánimos especulativos. Segundo, notaron que no solo los especuladores sino también los ciudadanos de a pie empezaron a invertir sus recursos en ellas.

    En los medios de comunicación chinos aparecieron historias de cómo la gente vendía sus casas para invertir en bitcoins y las abuelas trataban de convertir sus pensiones en criptomonedas. Todo eso amenazaba con serias turbulencias sociales, razón por la cual en el 2017 China prohibió el intercambio de la criptodivisa y declaró ilegal la oferta inicial de monedas (ICO, por sus siglas en inglés).

    "Las autoridades de China tomarán medidas lo suficientemente duras.  Con el objetivo de asegurar el suministro normal y constante de la energía eléctrica para la población y la industria, es necesario limitar su consumo por parte de los 'mineros'", comentó a Sputnik el experto Zhang Ning del Centro de Estrategia Financiera de la Academia de Ciencias Sociales de China.

    "Las criptomonedas y el bitcoin amenazan el monopolio del Estado en la emisión del dinero", enfatizó.

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    Además, Zhang mencionó que hoy en día las autoridades chinas aplican la política de control sobre la huida de capitales para mantener el valor del yuan.

    "Mientras tanto, las criptodivisas hacen fracasar todos los intentos de los reguladores chinos: con la ayuda de las criptomonedas se efectúa la retirada de los capitales del país (…). El dinero digital se convirtió en un tipo de escape del control financiero", explicó.

    El desplome del bitcoin

    En 2018 el precio de bitcoin y el de otras monedas digitales empezó a desplomarse.

    Los frecuentes fallos en las bolsas de las criptomonedas espantaron a muchos inversores. A veces sufrieron ataques de piratas informáticos y sus datos terminaron en manos de terceras personas, o sus monederos de criptodivisas fueron 'hackeados'.

    El caso tal vez más trágico se produjo en noviembre con la bolsa de criptodivisas OKEx, donde se venden los contratos de  futuros para el bitcoin. Durante la brusca caída del precio del bitcoin, la bolsa llegó a 'atascarse' y sus usuarios no pudieron realizar ninguna operación para salvar sus inversiones.

    Además, se produjeron los llamados 'margin calls' o llamadas de margen. Son situaciones en las que el precio de un activo cae por debajo del nivel crítico. De esta manera las posiciones de muchos inversores fueron cerradas obligatoriamente y nadie pudo influir en este proceso. Muchas personas perdieron sus únicos ahorros y algunas de ellas fueron a asaltar la oficina de OKEx.

    Año Nuevo, planes nuevos

    El bitcoin entra en el 2019 valiendo cinco veces menos de lo que valía a principios del 2018. El 'hype' ha terminado y solo los jugadores realmente experimentados se quedan en el mercado de las criptodivisas.

    En estas circunstancias, un número cada vez mayor de países baraja usar la tecnología blockchain para convertir sus monedas nacionales en dinero digital. Así podrán crear palancas de control sobre el sistema financiero.

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    Venezuela introdujo la criptodivisa ‘petro', que está respaldada por el crudo venezolano y otras materias primas. El 21 de marzo el país latinoamericano lanzó la oferta inicial de su criptomoneda, convirtiéndose en el primer Estado en hacerlo.

    Al emprender este paso, las autoridades venezolanas esperaban que la criptomoneda les ayudara a estabilizar el bolívar. Sin embargo, durante este año el precio del petro creció y el bolívar se devaluó aún más.

    China también anunció sus planes de introducir su propia criptomoneda. Inicialmente se prevé que el dinero digital solo sustituya al agregado monetario M0 (el total de toda la moneda física).

    Además, el uso de la nueva criptodivisa para hacer inversiones estará prohibido. Su introducción y el uso de la tecnología blockchain permitirán a las autoridades chinas reducir el volumen de la economía sumergida. Las transacciones realizadas con la criptodivisa no podrán ser anónimas, por lo que aumentará la transparencia.

    Esta no es la única ventaja que el 'criptoyuan' podría ofrecer a China. El coste de su mantenimiento será menor que el de la emisión de dinero en efectivo. Otra ventaja consiste en el hecho de que con su ayuda, será posible efectuar transacciones transfronterizas de una manera más rápida y barata.

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    Por ahora son solo planes para el futuro, pero ya se puede observar una paradójica tendencia.

    La primera criptodivisa basada en la tecnología blockchain fue creada en respuesta a la crisis mundial del 2008. Según varios economistas, los bancos centrales y las grandes corporaciones financieras fueron los principales responsables de aquellas turbulencias.

    La idea era simple: crear un dinero sobre el que nadie podría establecer el monopolio y que estaría regulado por el mercado. Ahora la práctica ha demostrado que sin un regulador, puede producirse el caos. Además, resultó que el blockchain también puede ser una herramienta muy efectiva para instaurar controles financieros.

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    criptomonedas, bitcoin, Venezuela, China