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    El literato Luis Antonio De Villena rememora la época de la Movida y aporta una mirada desmitificadora, acotando su producción cultural y subrayando su carácter frívolo. Para él, fue la visita de Andy Warhol a Madrid la que galvanizó y marcó el verdadero inicio de un fenómeno que la acción política y su propia decadencia defenestró después.

    Poeta, prosista, traductor, ensayista y dandy, Luis Antonio De Villena (Madrid, 1951) gusta de describirse a sí mismo como visitante del fenómeno de la Movida madrileña, no participante ni protagonista.

    En su opinión, el recuerdo del fenómeno de ocio que prendió Madrid a principios de los años ochenta no debe confundirse con la etapa de la Transición española de la dictadura franquista a la democracia, muy prolífica culturalmente. "No se les debe confundir, porque la Movida fue posterior a la Transición. Desde 1976 a 1982, más o menos, hubo también un mundo de modernos que no era la Movida, aunque luego esta bebiera un poco de esa modernidad de la Transición. Los modernos de la Transición no fueron los modernos de la Movida y eso es algo que ahora se tiende a meter en el mismo saco, pero no lo fue", explica.

    "La Transición tenía mucha más fuerza, fue mucho más pura, el ingrediente cultural y rebelde era mucho más fuerte. Lo que pasa es que el país era más pobre. Sí, la Movida produjo un discurso rompedor, un poco rebelde, pero también muy frívolo, un ingrediente que la etapa de la Transición no había tenido".

    En una abundaban lo llamados progres y en la otra los modernos. Los primeros eran gente comprometida, por ejemplo los cantautores, como Luis Pastor.

    David Bowie, el camaleón del rock
    © AFP 2020 / Bertrand Guay
    Y no conviene confundirlos, advierte. "Para los modernos, los progres eran ya antiguos. Unos orbitaban ideológicamente en torno al PCE y los otros eran anticomunistas, eran pro sexo, drogas y rock’n’roll. Eran más de cantantes como Lou Reed y David Bowie o escritores como William Borrough". Luis Antonio De Villena estima que la Movida se extendió a lo largo de unos diez años, entre 1982 y 1992 ("Al menos yo sentí su espíritu en esos años") y menciona un hito que, para él, jalonó el inicio del fenónemo en Madrid: la primera y única visita a la capital española del padre del pop art, el estadounidense Andy Warhol

    Sobre los inicios, el origen de la palabra y la producción cultural

    "El galerista de arte Fernando Vijande, que ya murió de SIDA y que en aquel tiempo era muy famoso y moderno, organizó por primera vez en España una retrospectiva de Andy Warhol, y Warhol vino en enero de 1983 a inaugurarla. Por supuesto, él no tenía ni idea de qué era la Movida ni sabía nada de eso, de hecho todavía ni se llamaba Movida. Pero en una cena que se dio en su honor en el palacio de la familia March, después hubo una fiesta en la parte baja del palacio y ahí entró todo el mundo de la Movida. Fue como su bautizo. Y Warhol, su padrino", recuerda el escritor. En la fiesta, Fabio McNamara, compañero de carrera musical de Pedro Almodóvar, se tiró a la piscina apenas entró en la fiesta y, para su regocijo, acto seguido un mayordomo le extendió un albornoz.

    Según De Villena, el origen etimológico de la palabra movida es simple.

    "La Movida en realidad es un sustantivo común. Te decían, 'Ve esta noche a tal sitio, que va a haber una gran movida', o 'Vete a este otro, que va a haber una movida estupenda'. A partir de ahí, cuando ya había muchas 'movidas', pasó a llamarse ya la Movida con mayúscula".

    "Pero eso fue después. Inicialmente, los protagonistas de la Movida eran chicos y chicas anónimos que iban a todas partes, iban allá donde había modernidad. Es lo que buscaban: modernidad. Así como en otras partes de España se buscaban otras cosas, como nacionalismos, las raíces y todo ese discurso que ahora ha dado un resultado tan espantoso, un nacionalismo cateto, a mi entender. Pero como en Madrid no había nada de eso, se buscó la modernidad, ser muy moderno. Por ese lado fue algo positivo. Pero por otro, por ejemplo, no produjo nada de literatura. Ninguna", asegura.

    "Y no es cierto que se proclamaran consignas o pautas literarias en el Círculo de Bellas Artes, no me acuerdo de nada de eso. Si acaso, se hizo años después y no tuvo apenas relevancia. Autores como Vicente Molina-Foix, Gregorio Morales o yo mismo no éramos ningún pilar de la Movida, pasábamos por ahí. Yo mismo era un visitante, tenía contacto con ese ambiente, pero nunca fui parte", afirma, negando cualquier protagonismo por parte de la literatura.

    "Lo que pasa, es que siempre hay alguien que quiere sacar partido de todo y utilizar el cadáver, y eso es muy feo, intentar vivir de los restos de la Movida. Que conste que esto lo ha hecho hasta Alaska, aunque ella sí fue una de sus cabezas visibles", incide en su explicación, abundando en que el fenómeno se asemejaba a un iceberg del que asomaban tres cabezas: Alaska (de Alaska y Los Pegamoides), Almodóvar y Carlos Berlanga (ya fallecido, hijo del director de cine español Luis García Berlanga). "Carlos Berlanga fue el autor más insigne de las canciones de la Movida", dice, "pero escritores no hubo ni uno. El único que escribió un libro fui yo y porque me lo encargó la editorial Planeta, una ficción con mucho de crónica, y fue años después".

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    A este respecto, el de las letras, Luis Antonio De Villena piensa que la Movida fue ante todo periodismo (en revistas como Madrid Me Mata, La Luna y otras). "La literatura de la Movida se hizo después de la Movida. Lo que hubo fue, esencialmente, música (es decir, grupos musicales con sus propias letras), fotografía (que fue buena) y cine, capitaneado básicamente por Almodóvar, que entonces no era el de ahora; era poco conocido y bastante accesible.

    No tenía dinero, Pepi, Luci, Bom y Otras Chicas del Montón le costó mucho rodarla. Hubo pintura, buena o mala, pero hubo pintura. Las Costus y su hiperrealismo, por ejemplo", señala. Por encima de Alberto García-Alix, Luis Antonio De Villena pone a Pablo Pérez-Mínguez en el pedestal de mejor y más prolífico fotógrafo de la Movida. "Hizo miles de fotos sobre la Movida, pero miles. Era un fotógrafo compulsivo, llevaba siempre la cámara encima y hacía fotos a diestro y siniestro. Una vez, en su casa, me las enseñó, y ahí es cuando vimos qué era la Movida: chicos y chicas, y a veces salían los mismos en todos los lugares. '¿Y estos quiénes son?', le pregunté. Pues no eran nadie, parte del público". 

    "Ese público era la Movida, eran los que hacían bueno el término. Era gente que iba allá donde hubiera una movida que mereciera la pena estar".

    "La Movida eran canciones, cine, fotografías y algo de pintura, con Ceesepe y las Costus. Alaska figuraba mucho como imagen, pero lo que cantaba se lo escribía Carlos Berlanga. Aquello de Tengo el cuerpo muy mal, pero tengo una gran vida social, era obra de Carlitos Berlanga, uno de los himnos", remata.

    Sobre el fin de la Movida

    El consumo de drogas como la cocaína y, en menor medida, la heroína y el SIDA que muchas veces conllevaba, aceleró el fallecimiento de muchos de sus protagonistas.También, una atmósfera de decadencia se empezó a cernir en los estertores de la década de los ochenta.

     "La muerte de la Movida fue en una discoteca regentada por Alaska durante la presentación de un libro de Almodóvar que recopilaba sus artículos publicados en aquellas revistas, allá por la primavera de 1992. El libro se titulaba Patidifusa y Otros Escritos y Patidifusa era una especie de travesti disparatada y cocainómana. Estuvo todo el mundo, pero ya había un tono triste, decadente. Yo decía que parecía la última fiesta del imperio. Piensa que luego yo escribí una novela que se llamaba Madrid Ha Muerto. Saqué el título de aquella fiesta. Yo estaba con el modisto Manuel Piña, quien también murió posteriormente de SIDA. Piña se lió un porro [cigarrillo de hachís], algo que durante algunos años de la época del presidente Felipe González había estado permitido, pero le vio un guardia de seguridad y groseramente le dijo que aquello estaba prohibido".

    “Manuel Piña, tiró el porro al cenicero, me miró, y me dijo una frase que luego yo anoté: 'Madrid ha muerto'. Años después me sirvió para titular una novela que yo escribí en 1999 sobre la Movida".

    "En esa fiesta, un chico preguntó a Almodóvar qué sería hoy de Patidifusa. Y Almodóvar contestó: 'Hoy Patidifusa habría muerto'. Ahí me quedó claro que ese mundo se había acabado. Eso es lo que le pasó a la Movida; como suele decirse, entre todos la mataron y ella sola se murió", cuenta poniendo fecha, lugar y frases al deceso del fenómeno.

    Sobre la ausencia de actos conmemorativos

    Pasados ya cuarenta años, el panorama de la rebeldía transgresora ha dado paso al de la institucionalización. Tal es el ejemplo de Alaska, quien antes de recibir en 2015 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes por parte del Ministerio de Cultura, ya había sido habitual colaboradora de programas radiofónicos de la emisora COPE, gestionada por la nomenclatura eclesiástica de España, o de programas televisivos como Lluvia de Estrellas. "Es penoso que ya hayan muerto muchos y no puedan testimoniar aquello. Y a Almodóvar aquel mundo ya no le interesa nada. Por otro lado, hay quien se arroga el papel de protagonista cuando no fue protagonista", se queja el escritor. 

    El Ayuntamiento de Madrid, en manos actualmente de una coalición de los partidos derechistas Partido Popular (PP) y Ciudadanos (C's), no ha previsto ningún acto para conmemorar la Movida. "Es lógico", asume De Villena. "El PP de la época tenía la idea de que la Movida era el pecado, obra de Satanás. Empezaron a cerrar muchos locales [cuando llegaron al poder municipal en 1991], alegando que hacían ruido. Jugó un papel represor muy feo. Nunca se volvieron a abrir. Por eso no es de extrañar que no quieran celebrar nada. Si lo hicieran… ¡¡Pero si ustedes son los que acabaron con la Movida!! Pues claro que no quería saber nada de la Movida José María Álvarez del Manzano [posterior alcalde de Madrid], era un señor tradicional, conservador, muy antiguo, católico rancio. Representaba la España más atrasada y palurda, justo contra lo que la Movida había reaccionado. Casi todos los del PP de la época fueron nefastos con la Movida, ellos preferían la Semana Santa, con sus penitentes y María de los Doscientos Dolores. Fueron sus declarados enemigos", concluye.

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    cine, arte, exposición, fiesta, concierto, pintura, fotografía, moda, escritor, música pop, literatura
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