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    Cuando se les preguntó a los científicos si el virus SARS-CoV-2 había sido manipulado genéticamente en un laboratorio, dijeron que no con bastante firmeza, pero su repuesta no les pareció suficiente a muchos y parece que el rumor sobre la fuente del nuevo coronavirus no morirá, señala Jacinta Bowler en su artículo para la revista Science Alert.

    Los debates en torno al origen del virus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, han cobrado más relevancia desde que EEUU se propusiera investigar la posible fuente de la pandemia, centrándose en las teorías de que podría haberse originado en un laboratorio, a pesar de que todas las pruebas apuntan a que el SARS-CoV-2 no fue creado por el hombre.

    "Todas las pruebas hasta ahora apuntan al hecho de que el virus COVID-19 apareció de forma natural y no es de origen humano", explicó el inmunólogo Nigel McMillan del Instituto de Salud Menzies de Queensland.

    "Los cambios genéticos del virus se pueden encontrar en otros dos coronavirus de murciélagos y pangolines y estos son los huéspedes fuente. (…) No existe ningún sistema en el laboratorio para hacer ninguno de los cambios encontrados".

    Otra investigación sobre los datos genómicos del SARS-CoV-2 también determinó que no había sido manipulado genéticamente.

    "Comparando los datos disponibles de la secuencia del genoma de las cepas de coronavirus conocidas, podemos determinar firmemente que el SARS-CoV-2 se originó por procesos naturales", dijo el inmunólogo de Scripps Research Kristian Andersen.

    "Dos características del virus, las mutaciones en la porción del dominio de unión al receptor (RBD) de la proteína de punta y su columna vertebral distintiva, descartan la manipulación en el laboratorio como un origen potencial para el SARS-CoV-2", cita el medio al científico.

    Aunque, según la autora, "está claro que el virus no fue creado en un laboratorio", hay preocupaciones continuas de que podría haber escapado de una instalación de investigación, con la mayoría de las especulaciones centradas en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV, por sus siglas en inglés). Sin embargo, siguen siendo solo especulaciones, agrega.

    El 14 de abril, el periódico Washington Post comunicó que hace dos años los representantes de la Embajada estadounidense en China visitaron varias veces el Instituto de Virología en la ciudad china de Wuhan, con el que colaboraron varias organizaciones de EEUU, y advirtieron sobre la seguridad insuficiente de las investigaciones del coronavirus en murciélagos, realizadas por el laboratorio.

    "El pariente más cercano conocido del SARS-CoV-2 es un virus de murciélago llamado RaTG13, que se mantuvo en el WIV. Hay algunas especulaciones infundadas de que este virus fuera el origen del SARS-CoV-2", explicó el virólogo evolutivo de la Universidad de Sídney, Edward Holmes.

    "Sin embargo, el RaTG13 fue muestreado en una provincia diferente de China (Yunnan) donde apareció por primera vez el COVID-19 y el nivel de divergencia de la secuencia del genoma entre el SARS-CoV-2 y el RaTG13 equivale a un promedio de 50 años (y al menos 20 años) de cambio evolutivo", aseguró.

    Al mismo tiempo, Jacinta Bowler enfatiza que "los virus pueden mutar de forma natural en cualquier lugar: en huéspedes animales, en humanos o incluso en cultivos celulares de laboratorio. Desafortunadamente, es difícil determinar dónde y cómo el nuevo coronavirus adquirió sus mutaciones, aunque la mayoría de los investigadores piensan que el proceso involucró a un animal huésped".

    Además, los científicos siguen investigando si las mutaciones necesarias para causar la nueva enfermedad se produjeron antes o después de que el SARS-CoV-2 diera el salto a los humanos.

    El instituto de Wuhan ha negado repetidamente las acusaciones de ser fuente de la pandemia. En marzo, la jefa de investigación sobre el coronavirus de los murciélagos del WIV, Shi Zhengli, explicó que cuando recibió las primeras muestras de los primeros pacientes de COVID-19, inmediatamente hizo una investigación exhaustiva en su departamento, y no encontró ninguna coincidencia entre los virus en los que su laboratorio había estado trabajando y los pacientes de COVID-19.

    "Eso me quitó un peso de encima", le dijo a Scientific American. "No había pegado un ojo en días".

    Mientras tanto, los expertos coinciden que "una pandemia como esta no es una sorpresa". Los científicos han estado advirtiendo a los Gobiernos durante años que una nueva enfermedad estaba en el horizonte, y que muchos países estaban lamentablemente mal preparados.

    En particular, el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, Anthony Fauci, había advertido al Gobierno entrante de Estados Unidos en enero de 2017 sobre la inevitabilidad de un "brote sorpresivo" y lo instó a prepararse.

    "Hace tiempo que sabemos que otro coronavirus, como el SARS y el MERS, podría causar una pandemia, y por lo tanto, en muchos sentidos, la aparición de un nuevo coronavirus con potencial pandémico no es una sorpresa", explicó el epidemiólogo de la Universidad La Trobe, Hassan Vally.

    "Tenemos que tener cuidado de no ayudar a aquellos que usan irresponsablemente esta crisis mundial para obtener puntos políticos, dando oxígeno a estos y otros rumores", subrayó.

    Román Feinschmidt, destacado especialista del Departamento de Política Internacional y estudios regionales extranjeros de la Academia de Ciencias de Rusia, comentó a Sputnik que tras la pandemia Trump tiene menos posibilidades de ser reelegido y la Administración de EEUU podría usar las acusaciones contra China para distraer la atención de los estadounidenses de la mala preparación del país para hacer frente a la epidemia.

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    COVID-19, EEUU, acusaciones, origen, Wuhan, coronavirus, laboratorio, China
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