05:56 GMT +318 Octubre 2018
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    Cartel con líderes de ambas Coreas

    Duras negociaciones en el horizonte: ¿qué puede esperarse de la próxima cumbre intercoreana?

    © AFP 2018 / Jung Yeon-je
    Asia y Oceanía
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    La próxima cumbre de Pyongyang será bastante complicada. Pese a la mejora de las relaciones en la península, el líder surcoreano, Moon Jae-in, tiene el propósito de lograr ciertas concesiones relacionadas con la desnuclearización. Sin duda esta será una ardua tarea.

    El consejero del mandatario surcoreano para las relaciones externas y la seguridad nacional, Moon Chung-in, reconoció que no será fácil alcanzar un consenso con Corea del Norte, pero tampoco será imposible.

    Durante una rueda de prensa en Seúl, Moon Chung-in valoró las próximas negociaciones.

    ¿De qué se hablará?

    El consejero del presidente surcoreano advirtió que la agenda de la tercera cumbre será semejante a la del encuentro de abril. Ante todo, los líderes de ambas Coreas pondrán el foco en el cumplimiento de las tareas que se plantearon entonces.

    El líder supremo norcoreano, Kim Jong-un, se mostrará más interesado en cumplir la primera parte de la Declaración de Panmunjom, que implica la normalización de las relaciones entre los países de la península. En efecto, el 14 de septiembre ya se inauguró una oficina de enlace conjunta en la ciudad fronteriza de Kaesong.

    Se espera que dicha oficina garantice la comunicación permanente entre los ciudadanos, fomente el intercambio y reduzca la tensión en la zona.

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    La institución también se utilizará para transmitir mensajes oficiales, lo que favorece en gran medida a Moon Jae-in, ya que contribuirá al establecimiento de la paz y descartará una posible confrontación militar.

    ¿Cuál es el verdadero objetivo?

    El tema principal que tratará el presidente surcoreano durante la cumbre será la desnuclearización. Como las relaciones entre Pyongyang y Washington llegaron a un callejón sin salida, es Seúl quien puede actuar como mediador.

    EEUU quiere analizar la inspección internacional del armamento nuclear norcoreano, y después aprobar la declaración de fin de la guerra. Por su parte, Corea del Norte quiere actuar en orden inverso. En esta situación, el líder surcoreano se encargará de instar a que las partes encuentren una solución de consenso.

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    "La posición de Corea del Sur tiene como fin evitar que Corea del Norte y EEUU se exijan mutuamente acabar con la guerra o autorizar la presencia de observadores internacionales, así que llegan a un intercambio simultaneo", explicó Moon Chung-in.

    ¿Qué puede ofrecer Seúl?

    La propuesta surcoreana sobre el fin de la guerra consta de cuatro aspectos. Primero, ambas Coreas y EEUU deben declarar el cese de la guerra, en la que permanecen desde hace 65 años. Luego, los países deben acordar poner fin a la actitud hostil entre las partes involucradas. Después, el estado de armisticio actual debe conservarse hasta que los países firmen una declaración de paz. El punto final es la desnuclearización de Corea del Norte, que permitirá mantener la paz en la región.

    El consejero de Presidencia surcoreano admitió que los países todavía no han comentado la declaración de paz, pero las propuestas de Pyonyang deberían estar en consonancia con las de Seúl.

    En efecto, Kim Jong-un indicó que la declaración de fin de la guerra coreana no tiene nada que ver con los militares estadounidenses en Corea del Sur. Es poco probable que las autoridades norcoreanas exijan alguna modificación de la alianza entre Seúl y Washington.

    El presidente surcoreano espera que la próxima cumbre sea el primer paso hacia la firma de la paz.

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    A este respecto, Moon Chung-in recordó que fue en la década de los 90 cuando la Administración Clinton consiguió un acuerdo tras el cual Corea del Norte congeló su programa nuclear. Las relaciones volvieron a empeorar tras la crisis nuclear durante el Gobierno de George W. Bush, que suspendió los acuerdos alcanzados anteriormente.

    En otras palabras, Corea del Norte no se opone a la desnuclearización. Durante la cumbre anterior, Kim Jong-un declaró que el país estaba dispuesto a la desnuclearización siempre que se cerrase un pacto de no agresión con EEUU.

    El líder norcoreano también amagó con acabar con el proceso de desnuclearización durante el primer mandato presidencial de Trump.

    "Pienso que Kim Jong-un es en realidad partidario de la desnuclearización. La cuestión es cómo serán las condiciones del acuerdo. En general, son las condiciones de desnuclearización de lo que estamos hablando ahora", afirmó Moon Chung-in.

    Condiciones principales

    La desnuclearización es un proceso bastante largo y requiere de concesiones mutuas. Es decir, si Pyongyang decide rechazar 10 ojivas nucleares, esto será un avance que permitirá negociar sobre las concesiones de respuesta.

    "Personalmente, yo querría que Corea del Norte hiciera concesiones de calado y EEUU respondiera de forma adecuada. En este caso, podríamos realizar la declaración, las inspecciones y la confirmación a posteriori", dijo el consejero del mandatario surcoreano para las relaciones externas y la seguridad nacional.

    Lo único que socava el inicio del proceso es la falta de confianza entre Pyongyang y Washington.

    Mayores obstáculos

    El asesor del presidente surcoreano reconoció que, aunque la cumbre resulte ser fructífera, es poco probable que el acuerdo se mencione en la declaración conjunta, puesto que, en lo que respecta a la desnuclearización, los principales negociadores son Corea del Norte y EEUU.

    Debido a la falta de comprensión mutua entre Kim y Trump, Moon Chung-in resaltó el papel de mediador que desempeñará el líder surcoreano.

    Las autoridades coreanas opinan que la propia cumbre intercoreana y la mejora de las relaciones en la península ayudarán a establecer un diálogo entre Corea del Norte y EEUU. El consejero del presidente surcoreano también subrayó que las relaciones entre ambas Coreas no dejan de ser un asunto independiente que no se ve condicionado por la comunicación entre Pyongyang y Washington.

    Por su parte, el Gobierno de EEUU no tiene derecho a marcar 'líneas rojas', ya que esto contradiría las reglas de la alianza entre Seúl y Washington, según comentó Moon Chung-in.

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    Paz y estabilidad a escala regional

    Aunque la desnuclearización tiene que ver con las relaciones ente los países involucrados, otros Estados de la región también se muestran interesados por el asunto.

    Por su parte, el líder chino, Xi Jinping, declaró que Pekín también debería formar parte de la declaración pacífica. No obstante, más tarde el mandatario hizo una concesión y admitió que el problema nuclear debían resolverlo Washington y Pyongyang. China estaba dispuesta a prestar ayuda, contribuir a las negociaciones y ofrecer estrategias alternativas.

    "China estuvo directamente involucrada en el asunto coreano y quiere reanudar el diálogo del Grupo de los Seis. Como eran los chinos quienes presidían aquellas negociaciones, siguen creyendo en su vigor e importancia. En este sentido, estoy de acuerdo con la idea", observó Moon Chung-in.

    No puede haber paz y estabilidad en la península coreana sin que haya paz en todo el noreste asiático. En este contexto, el asesor surcoreano concluyó que el formato del diálogo de los Seis parece ser una opción apropiada.

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    desnuclearización, negociaciones, cumbre, Moon Jae-in, península de Corea, Corea del Sur, Corea del Norte