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    La carrera política del colombiano Camilo Romero es meteórica: en 20 años pasó de ser un dirigente estudiantil y periodista de Telesur a gobernador regional con intenciones de llegar a la Presidencia de Colombia en 2022. Su rechazo a la "política tradicional" del país y su plan alternativo para el narcotráfico marcaron su ascendente camino.

    El sistema político colombiano ya tiene la mira puesta en las elecciones presidenciales que el país vivirá en 2022 y varios dirigentes comienzan a perfilarse como posibles candidatos. La sorpresa entre los nombres adelantados estuvo marcada por el lanzamiento del otrora periodista Camilo Romero, progresista con una carrera política meteórica que ahora pone la mira en el sillón presidencial de la Casa de Nariño.

    "El país pide cambio. La ciudadanía es quien tiene hoy el papel protagónico para hacerlo posible. Por encima de personalismos tenemos que juntar la esperanza de millones de colombianos, eso es superior a las divisiones. Es momento de la grandeza con la gente ¡vamos a hacerlo!", escribió Romero en su cuenta de Twitter el 6 de julio.

    El mensaje de Romero se convirtió en tendencia en Twitter y, si bien no fue un lanzamiento explícito de su candidatura, complementó otro mensaje que el exsenador y exgobernador del departamento de Nariño había lanzado unos días antes.

    "Cuenten conmigo para sumar, no para restar. Seguro 2022 será la gran oportunidad de derrotar un modelo de poder que nos ha llevado a la desigualdad y la violencia permanente. El objetivo es claro: ganarle al viejo poder. ¡Tenemos que reiniciar el país!", había afirmado.

    Precisamente, la oposición a la política tradicional de Colombia, y en particular a la corriente política marcada por el expresidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2006 y 2006-2010), fue una constante en su carrera política, a la que saltó desde su profesión de periodista, que lo tuvo como jefe de la Unidad de Investigación y Análisis de la cadena de noticias latinoamericana Telesur desde su fundación en 2005.

    De hecho, Romero coqueteaba con la política cuando aún era estudiante de Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Occidente en la ciudad de Cali. Tras dirigir el periódico estudiantil El Grafito, Romero fundó un movimiento político estudiantil denominado Tienen Huevo, con el que incluso fue candidato independiente a la Cámara de Representantes en 2002. 

    Romero no consiguió acceder al Parlamento en esa oportunidad, pero su nombre se hizo conocido en el campo político al que regresaría en 2008 para participar del proceso de elección interna del izquierdista Polo Democrático Alternativo con un nuevo sector llamado Vamos Independientes. Alcanzó el Senado en los comicios de 2010, que lo tuvieron como una de las mayores sorpresas electorales. El experiodista llegó a la Cámara Alta con 34 años y se convirtió en el senador más joven de la historia colombiana, un logro que Romero aún destaca en su biografía de Twitter.

    Para el proceso electoral de 2014 fue precandidato a la Presidencia, ya dentro de la formación política de izquierda Alianza Verde, pero derrotado por Enrique Peñaloza. En la segunda vuelta manifestó su apoyo a la reelección de Juan Manuel Santos, con quien mantenía diferencias pero coincidía en el apoyo a los procesos de paz llevados adelante por el entonces presidente.

    La consolidación política de Romero llegaría un año después, cuando lideró la agrupación Somos Nariño en las elecciones regionales de 2015 de su departamento natal. Apoyado por la Alianza Verde y el Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia (AICO), alcanzó la victoria con un 52% de los votos.

    Durante su gestión, Romero mantuvo una postura crítica contra las políticas del presidente Iván Duque y el Centro Democrático y especialmente su postura frente al narcotráfico, un flagelo que golpea particularmente a Nariño, el departamento con más cultivos de coca de Colombia. Por ejemplo, fue uno de los opositores más férreos a la decisión del Gobierno colombiano de retomar las fumigaciones masivas con glifosato para destruir los cultivos de coca. Romero denunció públicamente los efectos cancerígenos del glifosato y afirmó que se trataba de una política ineficiente que solo lograba desplazar los mismos cultivos ilegales.

    La alternativa defendida por Romero es la sustitución voluntaria de cultivos, fomentando que los campesinos puedan resembrar cultivos legales en lugar de coca.

    Sus posicionamientos también le valieron problemas. En 2017 fue investigado por supuestas irregularidades en la comercialización de 80.000 cajas de Aguardiente Nariño, una bebida alcohólica de fabricación estatal en Nariño. Según Romero, había intereses políticos detrás del proceso judicial.

    En 2019, Romero denunció que Estados Unidos había dejado sin efecto su visa para viajar al país, justo días antes de que participara de un evento en Nueva York en el que expondría sobre su rechazo al fracking y al glifosato.

    De cara a 2022, Romero insiste en la necesidad de concentrar un movimiento ciudadano que concentre a toda la oposición al uribismo y la "política tradicional".

    "Es imposible que no podamos juntarnos más de diez millones de colombianos que ya en las urnas se han expresado pidiendo un camino distinto al tradicional. Esos propósitos comunes pueden ser la defensa de la vida, de la gente, del territorio, la lucha contra la corrupción, reglamentar el sistema de salud y la defensa de lo público", sostuvo en una reciente entrevista con el diario colombiano El Tiempo.

    Etiquetas:
    Nariño, Álvaro Uribe Vélez, Alianza Verde, Iván Duque, Colombia
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