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    El coronavirus en Argentina (308)
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    BUENOS AIRES (Sputnik) — Internos alojados en la cárcel de Devoto, en la ciudad de Buenos Aires, confeccionan y acopian barbijos quirúrgicos y descartables, alcohol en gel y lavandina, para donar a los vecinos de la Villa 1-11-14, un asentamiento del sur de la capital argentina, en la que se registran 155 casos de COVID-19.

    "Surgió con los estudiantes universitarios de Devoto que son alumnos míos, y alguno defendido, con el objetivo de encolumnarnos a través de la solidaridad y dándonos cuenta de los problemas que hay en los barrios de emergencia", cuenta a Sputnik el abogado Luis Tagliapietra.

    Muchos familiares de los detenidos en Devoto, que padece 30% de sobrepoblación y aloja muchos presos por delitos menores, viven en el asentamiento elegido como destino de los artículos sanitarios.

    "Es mostrar una cara solidaria que siempre hubo: la de los detenidos que usan el diálogo para pelear por mejores condiciones garantizadas por la ley; nunca optaron ni optan por la violencia y solo intentan, desde la cárcel, rehacer su vida de buena manera", expresó quien también es familiar de una de las víctimas del hundimiento del submarino ARA San Juan y abogado querellante en la causa que investiga el hecho.

    Los reclusos se hallan a la espera de la autorización del ingreso de máquinas industriales de costura por parte del Ministerio de Justicia y el Servicio Penitenciario Federal para elaborar cofias, delantales y demás elementos sanitarios.

    Esta iniciativa funcionará en la biblioteca del Complejo Penitenciario Federal de la ciudad de Buenos Aires, como se llama formalmente la cárcel de Villa Devoto, donde los detenidos montarán un taller.

    Los internos del penal también son afectados por la pandemia, ya que ocho de ellos están contagiados, en un contexto tristemente ideal para la propagación del nuevo coronavirus, causante de la enfermedad COVID-19.

    "Nos pintan como lo peor de la sociedad, cuando nosotros estamos preocupados y ocupados en aportar sin pedir nada cambio", indicó Carlos Palazzo, uno de los referentes de los presos.

    Los internos esperan la autorización de las autoridades para "producir 7.000 barbijos por día y materiales sanitarios para personal de la salud en barrio excluidos y otras unidades penales".

    "También estamos a la espera que se produzcan los arrestos domiciliarios y morigeraciones, para evitar la masacre en las cárceles argentinas, medidas que ya tomaron muchos países del mundo", agregó Palazzo en referencia al debate sobre la liberación de algunas personas privadas de libertad.

    Desde hace varias semanas se desarrolla una encendida polémica en Argentina luego de que la justicia otorgara arrestos domiciliarios para presos que habían cometido delitos menores, con el objetivo de disminuir las posibilidades de que se expanda el coronavirus en el sistema penitenciario, fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires.

    La medida era respaldada por el presidente Alberto Fernández.

    Sin embargo, el 11 de mayo, la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires desestimó un habeas corpus colectivo presentado para esa provincia, por lo que los jueces deberán analizar cada caso en particular.

    Motines

    Las cárceles argentinas fueron noticia en todos los medios hace algunas semanas, cuando se registraron violentos y fatales motines, en reclamo de mayores medidas de seguridad ante el coronavirus.

    El 24 de abril, un grupo de internos de Devoto encabezaron una protesta en el techo del penal en demanda de excarcelaciones y salidas domiciliarias debido a la pandemia.

    "Nos negamos a morir en la cárcel", decía un cartel mostrado por los internos desde el techo de la prisión.

    Los presos tomaron el control de al menos dos pabellones del establecimiento, donde hay 1.694 detenidos, aunque la capacidad del complejo es de 1.683 internos.

    Los reclusos consiguieron subir al techo y romper las chapas que configuran la cubierta; armados con palos y protegidos con mantas, para evitar el impacto de las balas de goma, desplegaron desde allí otra pancarta en la que se leía: "el COVID-19 está en Devoto. Jueces Genocidas. El silencio no es mi idioma".

    Antes, a finales de marzo, cinco internos habían muerto en dos penales de la provincia de Santa Fe (centro-este), dos de ellos calcinados, durante varias protestas en reclamo de medidas de prevención por el coronavirus.

    El 7 de mayo, la ministra de Justicia, Marcela Losardo, y su par de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, anunciaron que remodelarán los centros penitenciarios federales del país para permitir el aislamiento entre los internos y evitar la propagación del nuevo coronavirus.

    Los espacios adaptados tendrán equipamiento técnico y se someterán a los protocolos sanitarios dictados por el Ministerio de Salud.

    Los ministros también estudiaron la posibilidad de incorporar centros de salud modulares de emergencia en los establecimientos penitenciarios.

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    hacinamiento carcelario, cárcel, presos, instrumental médico, pandemia de coronavirus, coronavirus en América Latina, coronavirus, COVID-19, Argentina
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