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Terremoto en el fútbol europeo: "Con la creación de la Superliga se devalúan las ligas de cada país"

CC BY 2.0 / Henrique Shirozaki / Santiago BernabeuEl estadio Santiago Bernabéu de Real Madrid
El estadio Santiago Bernabéu de Real Madrid - Sputnik Mundo, 1920, 19.04.2021
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La nueva competición continental tendría un carácter semicerrado. La dirigiría el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. La UEFA amenaza con represalias y la discusión llega hasta jefes de Gobierno y Estado europeos. Se busca un mayor rendimiento económico, pero los especialistas advierten del bajón de calidad y de una dualidad.
El anuncio efectuado a última hora del 18 de abril sobre la creación de una nueva competición continental de carácter semicerrado y al margen de la UEFA se ha producido antes de que el Comité Ejecutivo de este organismo presentara un nuevo modelo de Liga de Campeones, que incluye un calendario más intenso, con mayor número de partidos y enfrentamientos entre los grandes equipos europeos.
La iniciativa de la Superliga está liderada por el Real Madrid y varios de los clubes más importantes de Europa. Tres equipos españoles (Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid), seis ingleses (Liverpool, Arsenal, Tottenham, Manchester City, Chelsea, Manchester United) y tres italianos (Juventus, Milan e Inter) ejercerán de fundadores. El presidente del club blanco Florentino Pérez, será el presidente de la competición, y estará escoltado por Andrea Agnelli (presidente de la Juventus) y Joel Glazer (propietario del Manchester United) en calidad de vicepresidentes. Ningún club francés ni alemán está por el momento dentro del proyecto.
Según el comunicado publicado en su páginas web oficiales, la creación de la Superliga "se produce cuando la pandemia mundial ha acelerado la inestabilidad del actual modelo económico del fútbol europeo", y atiende a la necesidad de una "visión estratégica y un enfoque comercial" para aumentar "el valor y las ayudas en beneficio de la pirámide del fútbol en su conjunto".
La discusión con los órganos rectores del fútbol (UEFA, FIFA, ligas y federaciones nacionales) sobre el futuro formato de las competiciones europeas parece haber cristalizado en una decisión unilateral por parte de los clubes secesionistas, que estiman que "las soluciones propuestas por los reguladores no resuelven las cuestiones fundamentales, que son tanto la necesidad de ofrecer partidos de más calidad, como obtener recursos financieros adicionales para todo el mundo del fútbol".
"Esto va a marcar un antes y un después en la historia del fútbol, es un terremoto y ya veremos sus dimensiones, porque son unos pocos clubes los que han decidido montar la liga por su cuenta, desmantelando todo lo precedente", explica a Sputnik Ricardo Reyes, presentador de Deportes en Cuatro. En su opinión, el cisma revela también un daño moral. "Porque al final el fútbol es de todos, es de la gente, del sueño de alcanzar una plaza en Europa, con los beneficios económicos que conlleva. Pero parece que a partir de ahora va a ser de unos pocos". Y pone un ejemplo:

"Es como si un niño cogiera un balón y dijera que el balón es suyo y que elige con quién jugar. No va a ser lo mismo una competición en la que falten equipos como el Bayern de Munich".

El formato y las fechas

Está prevista la participación de 20 equipos; 15 clubes fundadores (a los 12 ya mencionados cabe añadir tres invitados más) y otros cinco equipos adicionales que se clasificarán anualmente sobre la base del rendimiento de la temporada anterior. Pero los 15 equipos fundadores nunca descenderían. Es decir, es un torneo semicerrado. Está por ver si el Paris Saint Germain, el Bayern de Munich (actual campeón de Europa) y el Dortmund terminan por apuntarse a la iniciativa. En tal caso, podrían gozar del privilegio de no descender.
La competición arrancaría en agosto dividida en dos grupos de 10 equipos que jugarán partidos de ida y vuelta. Los tres primeros de cada grupo quedarán clasificados para los cuartos de final (los cuartos y los quintos jugarían una eliminatoria para completar los ocho equipos de cuartos), a doble partido hasta llegar a la final, de un único enfrentamiento y en campo neutral. En total, supondría la celebración de 197 partidos por los 125 de la actual Champions League y que la UEFA aspira a subir a 225 en su proyecto para rebatir a la Superliga.
A excepción de la final, los partidos se jugarían entre semana. El calendario habría de acordarse con la UEFA, la FIFA y las ligas nacionales. La Superliga echará a andar únicamente en categoría masculina, aunque atenderá el desarrollo de la femenina y la puesta en marcha del torneo femenino "tan pronto sea posible".

Reacciones deportivas

Como resultado del cisma futbolístico que se vislumbra en el horizonte, podrían llegar a convivir dos torneos diferentes: la Liga de Campeones y la Superliga. Las reacciones no se han hecho esperar, y además de la respuesta de la UEFA también cabe añadir la postura contraria de los campeonatos ligueros nacionales e incluso la de los Gobiernos de Reino Unido y Francia.
Mediante un comunicado el mismo 18 de abril, la UEFA califica el proyecto de "cínico" y de atender a los intereses personales de unos pocos clubes "en un momento en que la sociedad necesita la solidaridad más que nunca". Suscrito también por las competiciones nacionales y federaciones de fútbol de Inglaterra, España e Italia (Football Association, RFEF, FIGC, Premier League, LaLiga y Lega Serie A), el documento hace alusión a todas las medidas disponibles, "judiciales y deportivas", que puede emprender para evitar la aparición de la Superliga. Y se expresa una amenaza velada:
"Como ya ha anunciado la FIFA y las seis Confederaciones, se prohibirá a los clubes implicados jugar en cualquier otra competición doméstica, europea o mundial, y a sus jugadores se les podría denegar la oportunidad de representar a sus selecciones nacionales".
"Hay que ver hasta qué punto pueden llevar a cabo esas amenazas", matiza Ricardo Reyes, "porque esto no sólo afecta a los jugadores, también a los árbitros, por ejemplo". A su juicio, la Superliga devaluaría las competiciones nacionales. "Unos pocos equipos se están asegurando participar todos los años, pero eso devalúa las ligas de cada país", subraya, incidiendo en el hecho de que el producto final de cara a su comercialización exterior pierde también valor.

"No es lo mismo disputar una liga sabiendo que ya hay equipos con plaza asegurada en Europa, no tiene el mismo gancho. Creo que la mayoría de las ligas nacionales se posicionarán en contra, porque sus ligas son también un producto que tienen que vender a EEUU, China y Latinoamérica, y se devalúa porque el objetivo de estas ligas ya no es el mismo".

Ricardo Reyes
Periodista deportivo
En España, Javier Tebas, presidente LaLiga, el órgano rector de la competición doméstica española, ha vertido una crítica feroz a los impulsores del proyecto desde su cuenta oficial en Twitter, donde les acusa de "egoísmo e insolidaridad". "La UEFA, las ligas europeas y LaLiga llevamos tiempo trabajando en este momento y tendrán su debida respuesta", ha dicho.

Reacciones políticas

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Boris Johnson, se oponen al proyecto. En un comunicado del Palacio del Elíseo, la presidencia gala asegura que el Estado protegerá la integridad de las competiciones a nivel nacional y europeo. "El presidente de la República saluda la postura de los clubes franceses que han rechazado participar en un proyecto que amenaza el principio de solidaridad y méritos deportivos", señala el Elíseo.
El jefe del Gobierno británico acudió a las redes sociales para expresar su oposición a la iniciativa, que tilda de "perjudicial". A su juicio dañaría "el corazón del fútbol nacional", por lo que apoya "a las autoridades futbolísticas para que tomen medidas".
En España, el ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, declaró haber sostenido conversaciones con Florentino Pérez y Javier Tebas, así como los responsables del Atlético de Madrid y del FC Barcelona. "Creo que primero hay que escucharles", explicó a los medios. "Nuestra preocupación como Gobierno es que la liga española no se devalúe. Los planteamientos que suponen un choque de trenes no son buenos para el fútbol, ni para la afición ni para nadie", dijo, rechazando una dialéctica basada en amenazas.
Finalmente, el Gobierno español ha desestimado apoyar la creación de la Superliga, dado que esta competición "ha sido pensada y propuesta sin contar con las organización representativas en este deporte".

El dinero a mover

A nadie se le escapa el interés económico que subyace en el proyecto de nueva competición europea. Su organización contempla la creación de una corporación en España en la que participarán a partes iguales los clubes fundadores y que regirá la actividad de dos filiales: una (SL SportsCo, también establecida en suelo español) se dedicaría a la gestión de la propia competición, y la otra (SL MediaCo, en Holanda) se ocuparía de la venta de derechos televisivos, que podría comprar la plataforma DAZN, según varios medios italianos.
El negocio repartiría de inicio 3.525 millones de euros entre los 15 equipos fundadores, según datos a los que ha tenido acceso el diario El País. Seis clubes se repartirían 350 millones, cuatro 225, dos 112,5 y tres 100. La cantidad estimada de los ingresos por derechos de retransmisión podrían alcanzar los 4.000 millones de euros. De esta cifra, el 65% iría destinada a los fundadores, el 20% se asignaría por méritos deportivos en la competición y el 15% restante se emplearía en la distribución comercial.
Cada club ingresaría un mínimo de 60 millones por participar y el ganador del torno se embolsaría más de 250, más del doble de los ingresos del ganador de la actual Champions League. La compañía de inversión Key Capital podría asumir la financiación de la Superliga, para la que también suena el banco JP Morgan.
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Las razones de los separatistas

"Vamos a ayudar al fútbol a todos los niveles a ocupar el lugar que le corresponde en el mundo. El fútbol es el único deporte global en el mundo con más de 4.000 millones de seguidores y nuestra responsabilidad como grandes clubes es responder a los deseos de los aficionados", afirma Florentino Pérez en la web oficial del Real Madrid.
De acuerdo con su comunicado, los clubes implicados no tienen previsto renunciar a sus respectivas ligas nacionales y esperan fondos de solidaridad de hasta 10.000 millones de euros, una cantidad mayor que la que en la actualidad otorga la UEFA. Andrea Agnelli, presidente de la Juventus de Turín y vicepresidente de la Superliga, señala en el comunicado la necesidad de superar una situación de crisis. "Nos hemos unido en este momento crítico, para que la competición europea se transforme, dando al deporte que amamos unos fundamentos que sean sostenibles para el futuro".
El otro vicepresidente, Joel Glazer, del Manchester United, afirma: "Al reunir a los mejores clubes y jugadores del mundo para que jueguen entre sí durante toda la temporada, la Superliga abrirá un nuevo capítulo para el fútbol europeo, asegurando una competición e instalaciones de primer nivel, y un mayor apoyo financiero para la pirámide del fútbol en general".
También se aduce que la creación de la Superliga es una forma de resolver los apuros económicos de grandes clubes europeos, potenciados por la crisis derivada de la pandemia y sus restricciones. Florentino Pérez es presidente de un gran grupo, ACS, mientras que Agnelli está vinculado al consorcio automovilístico Stellantis. Podría parecer que la gran competición continental vaya a quedar en manos de grandes empresarios antes que en las de dirigentes exclusivamente deportivos.
"La Superliga daría más beneficios a clubes afectados económicamente, más que ahora, que ya son muchos", admite Ricardo Reyes, que recalca que en el fondo prima el interés individual de cada club. "Se ha lanzado un órdago, pero hay que ver hasta dónde llega y cuáles son las consecuencias, porque cambian las reglas del juego". Y concluye advirtiendo del bajón de calidad. "Puede que el año que viene empiecen dos competiciones paralelas, pero no será lo mismo".
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