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    Rebrotes y la 'nueva normalidad' en España (202)
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    Luminalia, una empresa asturiana dedicada a la iluminación de espacios públicos, lidera un proyecto subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación sobre la inactivación del virus SARS-CoV-2 mediante este tipo de radiación, que rompe las moléculas de ADN de cualquier patógeno. El plazo otorgado es de un año y colaboran varias universidades.

    La compañía, que diseña sistemas de iluminación ambiental y vial, así como de grandes áreas, con tecnología de fotodiodos (LED), resultó una de las elegidas en una convocatoria del Centro de Desarrollo de Tecnología Industrial (CDTI), organismo dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, para obtener ayudas públicas a proyectos para hacer frente a la pandemia de coronavirus.

    "A raíz del confinamiento, en marzo, en el departamento de I+D tuvimos algunas ideas", cuenta a Sputnik Luis Estrada Vena, director general de la fábrica de Luminalia en Siero (Asturias). Y las ideas partieron de los resultados de estudios extranjeros. En concreto, este ingeniero se refiere una investigación publicada en EEUU, que demuestra que se puede desinfectar espacios de contaminación bacteriana o vírica irradiando luz con una longitud de onda entre los 200 y 280 nanómetros (nm). "Otro estudio es alemán, hemos contactado con ellos. Y también sabemos de un estudio francés", añade.

    La razón de este poder antivírico y antibacteriano de la luz ultravioleta de tipo C radica en que puede romper las moléculas de ADN de cualquier patógeno, imposibilitando su reproducción, "al tener corrupta la cadena de transmisión genética". Pero hay que certificar cómo.

    La teoría ya está, a por la práctica

    "Los estudios certifican que una luz a 200 nm desactiva la cadena del ADN de los virus, pero no encontramos por ningún lado una caracterización de cuánta radiación es necesaria para que sea efectiva", admite Luis Estrada.

    "Es decir, sabemos que podemos poner esta luz, que existe y la podemos fabricar. Pero todavía no sabemos cuánto tiempo la debemos aplicar, con qué potencia, a qué altura y con qué inclinación", explica.

    Así que los ingenieros de Luminalia pergeñaron un proyecto que contempla la colaboración del Departamento de Óptica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

    "Desarrollamos el proyecto entre dos personas y lo presentamos al CDTI", señala Luis Estrada. "Nos lo adjudicaron a mediados de julio, y aunque llevamos trabajando desde el mes de marzo, los equipos de trabajo junto con la UCM están recién montados", explica, detallando que varios investigadores de esta universidad se han interesado por el proyecto. "Ya están montados los primeros grupos de trabajo. A partir del 24 de agosto estaremos a pleno rendimiento".

    Los datos de la concesión

    A la convocatoria del CDTI se presentaron 486 solicitudes en I+D y 231 en inversión, resultando 12 de ellas las elegidas. El proyecto de Luminalia fue uno de los tres mejores valorados.

    La subvención ministerial asciende a 389.565 euros y el plazo otorgado es de un año. El objetivo, caracterizar la luz y el comportamiento del virus SARS-CoV-2 expuesto a ella. Con la información obtenida a partir del estudio, Luminalia podrá comercializar los dispositivos LED que ya tiene diseñados u otros nuevos que pueda diseñar para desinfectar de manera eficaz y segura tanto superficies como ambientes.

    El proyecto en sí es un estudio que requiere financiación. "Como tampoco somos una fábrica muy grande, entendimos que necesitaríamos apoyo", afirma Luis Estrada, quien subraya que "el estudio nos lo tiene que hacer un laboratorio de categoría 4 con virus reales y esos estudios son muy costosos". En los laboratorios con nivel de bioseguridad 4 se investigan patógenos altamente contagiosos para los que todavía no hay vacuna alguna.

    La seguridad, lo primero

    En Luminalia estiman que conseguirán "caracterizar la luz" dentro del plazo otorgado. Mientras tanto, sólo se comprometen a la "realización de un estudio de adaptación de soluciones".

    "De ahí que pongamos en la web que no comercializamos todavía estos dispositivos, aunque esperamos hacerlo", explica el director general de Luminalia. "La salud no es lo mismo que una calle, que puede quedar un poco más oscura o más iluminada, pero que en ningún caso se ocasiona daño alguno".

    El estudio en sí

    En el momento actual, cuatro técnicos de Luminalia (tres ingenieros y un desarrollador de producto) están implicados en el proyecto, así como tres catedráticos de la UCM, otro (especialista en Mecánica) de la Universidad de Sevilla, y uno más de la propia Asturias, "para el cálculo de volúmenes de aire".

    El grupo Hunosa, del sector de la minería, también subvenciona el proyecto. "Estamos intentando cerrar acuerdos con empresas colaboradoras, porque luego hay que probar los productos. Por ejemplo con los ascensores Thyssen, el Grupo Antolín [fabrica componentes y módulos para el interior del automóvil] o Saint Gobain; Isover, su filial de conductos de aire acondicionado, también está interesada en llegar a un acuerdo y probar la luz en los conductos de aire acondicionado", declara Estrada.

    Aparte de la iluminación de superficies, el proyecto intentará caracterizar la iluminación sobre el aire. "Se examinan las gotículas del aire, su proporción, la cantidad de luz que hay que proyectar", explica Estrada. "El problema es complejo, porque hay que pulverizar el aire con virus real, y luego analizar qué ha pasado con ese aire. Parece sencillo, pero no lo es. Generalmente, no se acierta a la primera".

    "Nosotros somos expertos en el espectro de la luz, pero no en cómo actúa el virus. Por eso hemos contactado con el departamento de Óptica de la UCM, porque es muy importante saber el ángulo de incidencia de la luz. La energía que aportas para desencadenar la rotura del ADN no es la misma con una incidencia directa que sesgada, por ejemplo".

    Luminalia tiene apenas cuatro años de existencia. Su situación estratégica (en Siero, a apenas 6 km de Oviedo) la sitúa en las cercanías del importante puerto de Gijón, adonde llega procedente de Asia el material que utilizan en su fábrica. "La Escuela de Ingeniería es muy potente aquí", razona Estrada, recordando que la compañía también accede a la subvención de los fondos mineros.

    Un camino inverso

    El impacto de una determinada radiación de rayos C también podría acabar con el virus de la gripe A, "que también causa estragos", recuerda Luis Estrada. Pero hay que ir poco a poco.

    "No podemos hacer como Amazon, que dice que con unas lucecitas te elimina los virus del teclado del ordenador", advierte, recalcando que serán los microbiólogos quienes validarán la parte médica del proyecto, junto con el laboratorio con nivel de bioseguridad 4 y el Departamento de Óptica de la UCM.

    Estrada recuerda que los primeros diodos luminiscentes emitían radiación ultravioleta, que puede causar cáncer de piel y daños en la retina. "Por eso se ha ido eliminando su radiación, hasta conseguir prácticamente un 0% de radiación ultravioleta. Ahora estamos realizando el camino inverso, pues las lámparas tienen que estar encendidas siempre que no haya presencia humana o animal", concluye Luis Estrada.

    Tema:
    Rebrotes y la 'nueva normalidad' en España (202)
    Etiquetas:
    Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, iluminación, ADN, bacterias, coronavirus, virus, radiación, rayos ultravioleta
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