En directo
    Sociedad
    URL corto
    0 272
    Síguenos en

    En un campo en Rusia se encuentra una colección de 300 vehículos de la era soviética. Los autos clásicos son una pasión para el propietario Mijaíl Krasinets, quien tardó más de tres décadas en reunir semejante colección.

    A lo largo de estos años, Krasinets ha estado coleccionando coches hechos por diferentes marcas soviéticas en el patio de su casa. Antiguo empleado de la Fábrica de Automóviles de Moscú, donde trabajaba como mecánico, Krasinets dice que le apasionan los vehículos desde la infancia.

    ​Su pasión surgió cuando tenía tan solo tres años y medio: en aquel entonces su padre lo llevó al parque Sokolniki para ver el desfile de autos de competición con unas carreras de exhibición.

    "Y cuando conducían por el parque Sokolniki a alta velocidad, rugiendo a ciento cuarenta decibeles de cada silenciador o de cada tubo para ser más exactos, me volvía loco de emoción", recuerda Krasinets.

    Cuando se hizo adulto, comenzó a coleccionar autos en los años 90. Su primera "exposición" se encontraba en un patio, bajo las ventanas de su apartamento en Moscú. Sin embargo, a menudo sus autos eran dañados e incluso retirados del patio.

    Así que el coleccionista vendió su apartamento y se mudó al sur con su esposa a un pueblo en la región rusa de Tula, donde continuó expandiendo su colección.

    "He estado comprando todos estos autos. Pero cuando me di cuenta de que tenía treinta coches bajo mis ventanas vendí mi piso en Moscú y me llevé solo quince de ellos", cuenta Krasinets.

    Su intención original era coleccionar coches de carreras de la marca Moskvitch. Pero con el tiempo, la colección creció, y ahora representa a todos los fabricantes de vehículos soviéticos, muchos de los cuales ya no existen.

    "Al principio comprabamos todo lo que fue hasta el final del período soviético, es decir, 1991 inclusive, entonces nos dimos cuenta de que seguían produciendo [modelos como] Volga, Moskvitch, así como Zhiguli más adelante, así que pensé: 'Bueno, que sea hasta el final del siglo XX'”, destaca el coleccionador.

    Una de las estrellas de la colección es el Chaika, un famoso coche ejecutivo soviético. Estos modelos fueron producidos desde 1959 a 1988 en la Fábrica de Automóviles de Gorky en Nizhny Novgorod.

    "Ni hace falta decir que es el coche insignia, muy bonito y muy interesante, y lo más importante, el más avanzado en términos de equipamiento técnico: tenía un enorme motor V8, caja de cambios automática, elevalunas eléctricos, y todo esto, pero en 1958, cuando la mayoría de la gente conducía coches que se parecían más a bicicletas con motor, gente importante conducía Chaikas", dice Krasinets.

    Otra pieza que enorgullece a Krasinets es un modelo del Volga. Ha sido repintado para que se parezca a un coche de carreras que participó en el rally de Monte-Carlo de 1964.

    "Participaron cinco equipos, salieron de Minsk, llegaron a Francia, a la provincia de Champagne, a la ciudad de Reims, que está al norte de París. Fue allí donde comenzó la carrera el 19 de enero de 1964: fueron del norte al sur durante tres días superando una distancia de 3.000 kilómetros", explica Krasinets.

    Krasinets dice que ha recibido muchas ofertas para comprar los autos, pero no está interesado en vender ninguno de ellos. Espera encontrar algún día a entusiastas del automovilismo, para que puedan seguir dirigiendo el sitio como un museo.

    "Muchos viejos coleccionistas mueren, y sus hijos simplemente lo venden todo. Para que esto no suceda conmigo, quisiera vivir un poco más para que me dé tiempo de hacer algo [con estos coches]. Quiero pasárselo a un equipo que desarrolle el museo aquí en este terreno y que mantenga los autos. Para ello, necesito encontrar y organizar a estas personas en los próximos diez años", dice el coleccionista.

    El sitio es visitado regularmente por turistas y aficionados a los vehículos, con la esperanza de aprender sobre la industria automovilística soviética. No hay una cuota de entrada formal, y la gente deja la suma que quiera como donación.

    Pero ya sea con donaciones, o sin, Krasinets lleva a cabo las excursiones con gran entusiasmo.

    "Como una generación joven no hemos visto estos coches en la carretera, en su hábitat natural por así decirlo. Ahora podemos verlos aquí, aunque sea de una manera ligeramente exótica", dice el visitante Andrey Shkapo.

    Piensa que "aunque los coches se han conservado en un estado tan [malo], sigue siendo bueno, porque es nuestra historia, y de ninguna manera debe ser desguazado". Algunos vecinos de los pueblos cercanos también apoyan al coleccionista.

    "Con el tiempo todo se olvidará, todos los coches antiguos desaparecerán de nuestras carreteras. Por ejemplo, mi hijo de diez años no ha visto tales coches en ninguna parte, y no los verá en ningún otro lugar. Pero aquí, en este rincón abandonado de nuestra patria, sí podrá hacerlo", dice el residente local Aleksey Potapov.

    Etiquetas:
    colecciones, automóviles
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook