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    Uno de los principales enemigos del automóvil son el sol y las altas temperaturas que este provoca. Dejar el coche expuesto al calor que en su interior se llega a volver tres veces más intenso puede ser muy dañino para varias partes del vehículo. He aquí lo que puedes hacer para evitar disgustos.

    El verano trae consigo temperaturas que no son compatibles con el cuidado óptimo del vehículo particular. Si no protegemos el coche adecuadamente, en un día en que hace 30 grados centígrados en el exterior, la temperatura en el interior puede llegar hasta los 90 grados.

    Pero el calor no es el único problema. Los rayos solares multiplican por 100 la cantidad liberada de benceno, una toxina muy inflamable que puede producir letargo, mareo o dolores de cabeza. "En el caso de que el coche se encuentre al sol sin protección, la cantidad de benceno liberada se dispara a los 3.000 mg", advierten los expertos en mantenimiento de vehículos Alvato, niveles que ya pueden provocar los síntomas descritos.

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    En este sentido, resulta evidente que la mejor opción es estacionar el vehículo siempre en un lugar cubierto y protegido. Así se evitan los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche y el desgaste de la pintura y de los elementos del interior del vehículo a través de la luna del mismo.

    Si no se cuenta con un sitio cerrado, siempre se debe tratar de aparcar a la sombra, aunque se recomienda evitar los árboles ya que el polen, la resina o las deposiciones de pájaros que albergan estos pueden acabar sobre nuestro automóvil.

    En caso de que haya que dejar el vehículo a pleno sol durante un rato, los profesionales recomiendan mantener las ventanillas del coche bajadas antes de montar. Y lo que es más importante: un gesto todavía más simple pero muy efectivo que puede marcar una gran diferencia en el mantenimiento del auto en caso de vernos obligados a dejarlo en la intemperie. 

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    Se trata del parasol, un elemento que llega a reducir en un 40% los daños que provoca el sol en el interior del vehículo debido a que los rayos del sol erosionan los materiales.

    El uso del parasol mientras el coche está aparcado permite que tanto la radiación solar como la producción de benceno y la temperatura se reduzcan hasta en un 50%. Por si fuera poco, los especialistas de Alvato ponen de relieve otros beneficios que trae el uso del parasol.

    Por un lado, como elemento que reduce la temperatura del interior del vehículo, el parasol permite que los ocupantes sientan menos fatiga en el coche durante el viaje. Esto es muy importante en el caso del conductor, ya que se elimina parte del cansancio que le supone la conducción y mejora la seguridad vial.

    Por otro, el sistema de ventilación podrá trabajar a menor rendimiento si se usa el parasol, ya que una menor temperatura implica una mayor facilidad para refrescar el interior del vehículo

    "Finalmente conviene indicar que el desgaste de los componentes del interior del vehículo se acelera un 20% si no se utiliza parasol pudiendo acelerar de dos a tres años los efectos del deterioro", concluye Alvato.
    Etiquetas:
    calor, verano, coches, Sol
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