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    Klómino, Polonia

    Fantasma de la URSS: cómo vive una ciudad militar soviética en Polonia (fotos)

    © Flickr/ Kamil Porembiński
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    En 1993 la última "mancha blanca" se desvaneció del mapa de Polonia y en su lugar apareció la ciudad de Klómino en el voivodato de Pomerania Occidental. La nueva urbe parecía haber renacido de las cenizas de su legado socialista. No obstante, no fue así.

    La localidad empezó a atraer a los residentes de las urbes vecinas, arqueólogos, historiadores y turistas con su historia bastante rica para una pequeña ciudad de provincia: Klómino fue abierta solo después de la retirada de las tropas soviéticas del país. Pero desde antes tenía mucho que contar.

    Por el momento, Klómino no tiene estatus de ciudad, oficialmente pertenece a Borne Sulinowo y su población es de tan solo 10 personas. Las autoridades locales dejaron a un lado los intentos de atraer las inversiones y reactivar la ciudad.

    De campo de prisioneros a ciudad cerrada

    Nació como Wastfalenhof en la década de los 30 en el territorio que pertenecía a Alemania. Se consideró un importante lugar de entrenamiento militar de la Wehrmacht antes de convertirse en un campo de prisioneros. Durante la Segunda Guerra Mundial en Westfalenhof hubo unos 10.000 presos —tanto militares como civiles—.

    Tras el avance del Ejército Rojo en enero de 1945, los nazis abandonaron el campo que quedó en manos de la URSS. Los militares soviéticos lo transformaron en una base militar.

    La nueva urbanización recibió el nombre de Gródek y fue construida, según fuentes, sobre la infraestructura alemana. Además, a pesar de que la cuidad se situaba en territorio polaco, de hecho era una zona soviética, en la que los polacos no podían entrar. Tampoco se mostraba en los mapas.

    Chernóbil (archivo)
    © Sputnik / Igor Kostin
    Según la historia oficial de la ciudad, no se sabe exactamente qué había en el territorio de Gródek. No obstante, los polacos afirman que las construcciones encontradas sugieren que los soviéticos desplegaron allí misiles tácticos y operacionales de largo alcance, además de una brigada, un regimiento mecanizado y un batallón de reconocimiento.

    Gródek tenía autoabastecimiento completo: albergaba residencias, tiendas, cafeterías, un cine, garajes y mucho más, con excepción de la escuela —los niños iban a la de la ciudad vecina de Borne Sulinowo—.

    La infraestructura de la ciudad permitía alojar a más de 6.000 personas —unos 300 militares soviéticos, miembros de sus familias y personal de servicio—.

    Regreso a Polonia

    La guarnición militar soviética dejó de existir en Gródek en 1992 y la ciudad fue renombrada como Klómino —el nombre que tenía esta zona antes de las particiones de Polonia—.

    Primeramente la aparición de una nueva ciudad despertó entusiasmo entre las autoridades locales: las viviendas y casi toda la infraestructura se habían conservado en perfecto estado. No obstante, Klómino nunca logró atraer gran interés.

    Surgieron varias ideas como las de convertir la ciudad en una base militar de EEUU, un refugio para adictos a las drogas o una cárcel, pero la Administración acabó invirtiendo cerca de cuatro millones de eslotis en el desarrollo de la infraestructura. No obstante, al darse cuenta de la inutilidad de estas medidas, dejaron de financiar la ciudad y la convirtieron en un 'exilio' para aquellos que no podían pagar el alquiler.

    Los restos de la infraestructura de Klómino —incluidos los adoquines— fueron desmontados para materiales de chatarra y de construcción, y en poco tiempo la ciudad llegó a ser una ciudad fantasma, con solo dos familias viviendo allí.

    Por el momento, según indican en el Administración local, no existe ningún plan para revivir la ciudad.

    Búsqueda de tumbas

    Los pocos turistas que visitan Klómino vienen a la ciudad guiados por su interés en la Segunda Guerra Mundial. Cerca de la ciudad se ubica un cementerio soviético donde están enterrados 12.000 soldados del Ejército Rojo.

    Camino entre Klómino y Michalowo
    Camino entre Klómino y Michalowo

    Hace unos años un equipo de arqueólogos liderado por el profesor Andrzei Koli de la Universidad de Copérnico en Torun llevó a cabo operaciones de búsqueda en los bosques cerca de Klómino. Su objetivo principal consistía en encontrar las fosas comunes de los prisioneros del campo nazi.

    Así, los expertos descubrieron 40 fosas comunes y unas decenas de tumbas más pequeñas, en las que están enterrados alrededor de 2.500 militares polacos, soviéticos y franceses.

    Además, según los arqueólogos, estos no son los únicos enterramientos en el área: el número total de los soldados enterrados cerca de Klómino puede alcanzar 30.000.

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    Etiquetas:
    URSS, campo de prisioneros, ciudad fantasma, infraestructuras, Segunda Guerra Mundial, Ejército Rojo, Polonia
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