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    Una enfermera administra una vacuna

    Conoce qué es la fiebre amarilla y por qué tiene en vilo a los turistas latinoamericanos

    CC0 / National Cancer Institute/Rhoda Baer
    Salud
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    Nuevamente una enfermedad infecciosa preocupa a los latinoamericanos. El sureste de Brasil sufre un brote de fiebre amarilla, una grave afección transmitida por mosquitos, en plena temporada turística. En los países vecinos, los viajeros realizan larguísimas colas para inmunizarse contra la enfermedad. Sputnik te cuenta todo al respecto.

    Tradicionalmente, las playas oceánicas de Brasil son el destino favorito de miles de argentinos, uruguayos, chilenos y paraguayos. Cada verano, millones de turistas que pasan en esas aguas tropicales su receso estival, aprovechando los costos asequibles de la hotelería y la gastronomía de los paradisíacos paisajes del país.

    Pero en la temporada 2018 se ha agregado un factor de preocupación: un brote de fiebre amarilla azota el sudeste del país, zona que concentra la mayoría de la población y adonde se dirigen principalmente los turistas de los países vecinos. Desde julio de 2017 hasta la segunda semana de enero de 2018, Brasil registró al menos 35 casos confirmados de fiebre amarilla según cifras oficiales.

    ¿Qué es la fiebre amarilla?

    De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) "es una enfermedad vírica aguda, hemorrágica, transmitida por mosquitos infectados". Se la denomina amarilla porque algunos pacientes presentan ictericia y está provocado por agentes infecciosos del género flavivirus, en el que se insertan también el dengue y el zika. Al igual que estas enfermedades, puede ser transmitido por el Aedes aegypti.

    El reservorio principal del virus son los monos selváticos. Si los mosquitos salvajes los pican, adquieren la posibilidad de infectar a otros monos y a humanos. De ahí que la enfermedad se dé principalmente en ámbitos rurales. Los brotes se denominan 'urbanos' cuando los mosquitos criados en las casas transmiten el virus entre personas infectadas en centros poblados.

    "Los síntomas de la fiebre amarilla son: fiebre, cefaleas, ictericia, dolores musculares, náuseas, vómitos y cansancio. Una pequeña proporción de pacientes infectados presentan síntomas graves, y aproximadamente la mitad de estos casos fallecen en un plazo de siete a 10 días", especifica la OMS.

    No hay un tratamiento curativo para la fiebre amarilla, pero se pueden tratar los síntomas. La enfermedad en su estadío grave puede provocar hemorragias, insuficiencia renal y hepática, fiebre y deshidratación. ​

    Las epidemias se dan cuando el virus entra a zonas muy pobladas, con bajos índices de vacunación contra la enfermedad y alta cantidad de mosquitos. La vacuna, administrada en un plazo de 30 días, ofrece protección al 99% de quienes se la administra. 

    La situación en Brasil

    En el segundo semestre de 2017, unas 20 personas murieron a causa de la enfermedad, que se ha desarrollado sobre todo en zonas rurales densamente forestadas. No obstante, existe un peligro de que los mosquitos la diseminen en las zonas densamente pobladas, en especial Sao Paulo, Salvador de Bahía y Río de Janeiro.

    Las autoridades sanitarias recomiendan la vacunación para quienes vivan o se dirijan a la mayor parte del territorio del país, exceptuando algunas zonas como la costa de Santa Catarina y Paraná.

    El miedo de los turistas

    La preocupación por la enfermedad se ha expandido a los países vecinos: en las principales ciudades de Argentina, miles de personas que planean viajar a Brasil por sus vacaciones en miras al feriado de carnaval hacen filas para inmunizarse contra la fiebre amarilla. La situación se repite en Uruguay, donde se debieron multiplicar los centros de vacunación.

    Sin embargo, determinados centros turísticos como Florianópolis y localidades cercanas están fuera de las zonas peligro. Muchos viajeros están sometiéndose a la vacuna sin necesariamente planear viajes a zonas de riesgo, indicadas por la OMS o por el Gobierno de Brasil. Quienes permanecen en esos sitios menos de 72 horas tampoco deben aplicarse una dosis. 

    Pero la inyección, por más que sea altamente efectiva y proteja contra la dolencia durante el resto de la vida, no está recomendada para toda la población. Las personas inmunocomprometidas, embarazadas, menores de seis meses y los mayores de 65 años deben consultar a su médico antes de someterse a ella. Las reacciones adversas en estos grupos pueden ser fatales.

    El fantasma de la fiebre amarilla

    En la zona del Río de la Plata, el recuerdo de la fiebre amarilla evoca una epidemia que arrasó con un importante número de la población. Quizás por eso el efecto de la cercanía de la enfermedad repercuta en el imaginario colectivo. En el verano de 1871, un terrible brote mató a un 8% de la población de Buenos Aires, particularmente en los barrios históricos de San Telmo y Monserrat.

    El cuadro 'Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires', de Juan Manuel Blanes, 1871
    CC0 / Museo Nacional de Artes Visuales, Montevideo
    El cuadro 'Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires', de Juan Manuel Blanes, 1871

    En aquel momento, las malas condiciones del saneamiento, la llegada de soldados que lucharon en la Guerra de la Triple Alianza y la llegada de inmigrantes que vivían hacinados se combinaron para dar lugar a una catástrofe. En apenas unos pocos meses, más de 15.000 personas murieron a causa del virus.

    ​En Buenos Aires hay varios monumentos que recuerdan a las víctimas de la enfermedad. El pintor uruguayo Juan Manuel Blanes inmortalizó la epidemia. En el óleo de 1871 titulado 'Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires' se ve a una mujer con ictericia tendida en el piso, abrazada por su bebé e iluminada por la luz de una puerta abierta por el médico y sus ayudantes.

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    Etiquetas:
    fiebre amarilla, enfermedad, Aedes Aegypti, Organización Mundial de la Salud, Brasil
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