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    Una difícil situación se vive en el albergue para migrantes en Tenosique, Tabasco. Sputnik te trae todos los pormenores del caso.

    Existe una extendida red de albergues para personas que están en tránsito a lo largo de México que dependen de la sociedad civil, particularmente vinculados a instituciones religiosas.

    Uno de los principales en el sudeste mexicano, a 64 kilómetros de la frontera de El Ceibo, —que une a México con la región de el Petén guatemalteco— es La 72, un hogar-refugio para personas migrantes que es el primero que recibe a la gente al final de ese peligroso trayecto, que ha sido sistemáticamente señalado por ser la zona de ocurrencia de crímenes graves contra la población migrante que viene del sur del continente, como secuestros y desapariciones.

    La comunidad de frailes franciscanos que llevaba años prestando ayuda a los migrantes de manera dispersa, abrió el 10 de abril de 2011 las puertas del hogar-refugio, cuyo nombre refiere al primer grupo de personas que fue víctima de una serie de varias masacres cometidas en México contra extranjeros en tránsito en su territorio, que aún permanece en la impunidad.

    Aunque este refugio estaba acostumbrado a recibir casi una centena de personas al día, durante la pandemia de COVID-19, "el flujo migratorio paró casi completo" —señalaron desde La 72— ya que recibieron menos de 15 personas durante la primera quincena de junio de 2020. Personas que en su mayoría, habían sido devueltas desde Estados Unidos, algunos de ellos "en caliente" sin que se les ofreciera la posibilidad de pedir asilo en ese país.

    Sin embargo, a pesar del escaso flujo de migrantes de los últimos días y de las previsiones que se tomaron por parte de la administración del albergue de manera temprana, hoy están viviendo una compleja situación que los tiene como sospechosos de estar contagiados, debido a la "negligencia" demostrada por las autoridades sanitarias de Tenosique, como se detalla a continuación, según una denuncia a la que tuvo acceso Sputnik.

    Un caso sospechoso

    El 16 de marzo de 2020 Guatemala anunció el cierre de su frontera con México como medida preventiva para impedir el avance del COVID-19 en su territorio. Cuatro días después, el gobernador de Tabasco, Adán López Hernández, anunció sus propias medidas para la población de ese estado fronterizo, que entonces no se había convertido aún en uno de los polos de mayor ocurrencia del nuevo coronavirus en México. Hoy en día ocupa el tercer lugar en la cantidad total de casos acumulados desde el inicio de la pandemia en el país y es también el cuarto estado, hasta el 22 de junio de 2020, con más casos activos y sospechosos durante los últimos 14 días.

    Ante la evidencia del riesgo que corría el albergue por su vocación para recibir población en tránsito frente a un virus que se transmite gracias a los movimientos de las personas, el equipo de La 72 mantuvo una reunión de coordinación con el encargado de la jurisdicción sanitaria estatal y definió entrar en cuarentena: a partir del domingo 22 de marzo de 2020, nadie podría salir del albergue salvo por justificadas causas de fuerza mayor y acorde a las directrices sanitarias, se pondría en aislamiento preventivo a quienes llegaran a partir de entonces, durante los 14 días que dura el riesgo de contagio.

    Así como se ha mandatado por las autoridades sanitarias federales de México, el personal de La 72 fue instruido por las autoridades locales a no trasladar a los hospitales ni a servicios de urgencias a las personas que manifestasen síntomas sospechosos de haber contraído COVID-19, sino que debían mantenerlos en cuarentena preventiva en el mismo albergue, aparte de la población general, previa notificación al epidemiólogo local.

    Según un relato elaborado por La 72 al que Sputnik tuvo acceso, el 8 de junio de 2020 se presentó en la casa para migrantes el caso tan temido: una persona presentó los síntomas señalados como sospechosos de la enfermedad del nuevo coronavirus.

    "Siguiendo el protocolo, intentamos comunicarnos con el epidemiólogo del municipio de Tenosique, pero al no tener respuestas se trasladó a la persona al Hospital comunitario, dónde se la citó a realizar la prueba al día siguiente aunque, por razones ajenas a nosotros, la prueba se realizó hasta el 10 de junio", señalaron desde la directiva del albergue.

    Aunque se les dijo entonces que el resultado de la persona sospechosa se les comunicaría por teléfono a la dirección del albergue en caso de ser positivo en el correr de las siguientes 72 horas, algo que no se cumplió. Cinco días más tarde, la persona sospechosa se integró a las actividades del albergue, "con la salud mental deteriorada por el aislamiento", asumiendo que al no haber habido comunicación de la autoridad sanitaria, el resultado había sido negativo.

    El problema surgió tres días después, cuando personal del Hospital comunitario dónde se le había practicado la prueba diagnóstica a la persona sospechosa, confirmó el diagnóstico como positivo.

    "Al enterarnos de este resultado, se activó el protocolo. Sin embargo, sentimos indignación por la manera negligente de actuar de la jurisdicción sanitaria local, pues debido al retraso en la entrega del resultado se puso en peligro la vida de las 70 personas", que habitan en el albergue, relataron.

    Ahora, desde la dirección de La 72 se exige que la autoridad sanitaria brinde pruebas de diagnóstico a todas las personas que habitan temporalmente el refugio, a sus trabajadores y voluntarios, dado que hasta que esto no se realice, son todas sospechosas de haber contraído COVID-19 aun habiendo mantenido el aislamiento social durante los últimos tres meses.

    Etiquetas:
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