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    MOSCÚ (Sputnik) — La pandemia del coronavirus logró romper en unos meses tradiciones que se conservaban durante siglos. Incluso la celebración más esperada y emblemática del mundo cristiano, la Semana Santa, no quedó indultada: este año será a puerta cerrada y con iglesias vacías.

    Esta temporada, que solía reunir grandes cantidades de personas en todo el mundo, empezará el próximo Domingo de Ramos en condiciones de aislamiento total.

    El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, aprovechó ayer los tiempos del confinamiento para recordar que "la familia es una Iglesia doméstica".

    "Podemos rezar y prepararnos para la Pascua siguiendo las liturgias y oraciones por la televisión. A los muchos creyentes que sufren por no poder recibir los Sacramentos me gustaría decirles que comparto su dolor, pero me gustaría recordar, por ejemplo, la posibilidad de la comunión espiritual", dijo en una entrevista, publicada por Vatican News.

    Parolin mencionó que el papa Francisco concedió el don de indulgencias especiales a los fieles durante la crisis del COVID-19.

    El Vaticano sugirió trasladar las procesiones de la Semana Santa para septiembre. Además, añadió una nueva misa y una oración especial del Viernes Santo para rezar "por quienes sufren tribulaciones en tiempo de pandemia".

    Ermitaños sin querer

    El centro semanasantero de España, Andalucía, se llena normalmente en esta época de procesiones maratonianas con los pasos de colores vivos, la música y el intenso aroma de incienso.

    Las fiestas como las de Sevilla, Granada, Córdoba y Málaga se consideran de Interés Turístico Internacional, distinción que se otorga por las autoridades españolas.

    No obstante, esta vez las calles de estas ciudades sureñas están desiertas y sumergidas en silencio, desde la declaración del estado de alarma por coronavirus el pasado 14 de marzo.

    "La verdad es que es muy triste, el contraste es grande y en estas fechas normalmente preparamos la Semana Santa con ilusión y muchos planes. Es una semana para reunirnos con familia y amigos en cafeterías y bares mientras esperamos las procesiones, pero este año no será posible vivir ese ambiente único", expresó a Sputnik Juan José Jiménez Fernández, ingeniero informático que reside en Málaga.

    El joven, de 33 años, compartió su receta para resucitar el ambiente festivo.

    "Este año, como la vamos a pasar confinados, vamos a intentar crear un ambiente más festivo, escuchando la música de Semana Santa y quemando el incienso típico que llevan las procesiones", contó.

    Por su parte, la rusa Tatiana Koneva —profesora de 29 años y también residente en Málaga— relató que tiene "una sensación de tristeza, hasta de pérdida".

    "Me imagino las procesiones de la Semana Santa y ese ambiente único y me doy cuenta de que este año no será posible… Es una gran pena. A veces decimos que habrá sido un año único, excepcional, y cuando a las siguientes generaciones les digamos 'aquel año que no hubo Semana Santa', sonará casi como un cuento", dijo a Sputnik.

    Vía dolorosa

    La cuna del cristianismo, Tierra Santa, también vive momentos difíciles, con lugares emblemáticos vacíos.

    Ayer se confirmó que el ministro de Sanidad israelí, Yaakov Litzman, tiene coronavirus, por lo que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se puso en cuarentena hasta el próximo miércoles 8 de abril, uniéndose al jefe del Mosad, el jefe del Estado Mayor de las FDI y el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, quienes también están aislados.

    Netanyahu instó el 30 de marzo a los israelíes a celebrar a solas las próximas festividades de la Pascua y el ramadán. El primer ministro pidió que esas festividades las celebren las familias nucleares en sus domicilios y que no se reúnan con otros miembros para evitar el contagio.

    En Israel rige una prohibición de reunirse más de dos personas si no viven en el mismo hogar, así como se vetan las oraciones grupales, por lo que las ceremonias en Jerusalén —escenario de la Pasión y la Resurrección de Cristo que atrae anualmente en este periodo a decenas de miles de peregrinos— transcurrirán en un formato limitado. Por ejemplo, no habrá marcha procesional del Domingo de Ramos, que recuerda la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén y suele reunir a unos 25.000 católicos.

    A mediados de marzo, Israel cerró completamente sus fronteras a los extranjeros para contener la pandemia. Pese a este embargo turístico, los sitios web que se especializan en los peregrinajes a la Tierra Santa ofrecen paquetes para las próximas fechas.

    Sputnik constató que en el portal tierrasantaisrael.com se puede comprar un paquete de viaje a Israel de ocho días. El tour 'Lo Mejor de Tierra Santa' en español se iniciará el 4 de abril y costará unos 2.200 dólares para dos personas.

    La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en España alertó que la cancelación de los peregrinajes "tendrá repercusiones graves en la industria del turismo, de la que dependen numerosas familias cristianas".

    "Sin peregrinos, no hay trabajo para nadie", comentó el padre Ibrahim Faltas de la Custodia de la Tierra Santa. Mientras, el padre Alberto Joan Pari, también de la Custodia, comparó la crisis actual con los tiempos de las intifadas.

    "Con el cierre impuesto de todos los hoteles, bares y restaurantes, la mayoría de nuestros empleados están en casa sin trabajo. Una situación similar ocurrió en el pasado durante las intifadas, no sabemos cómo podremos pagar salarios a todos durante mucho tiempo", lamentó.

    Parroquia web

    La imposibilidad de los feligreses de ir a la iglesia y asistir en persona a las misas empujó la actividad de los sacerdotes en la red. Sin embargo, hay algunos que predican en el espacio digital ya desde hace años, los llamados 'curas youtubers'.

    Sputnik conversó con Padre Sam, cuyos vídeos reúnen millones de vistas en su canal de YouTube.

    "Me ha dado mucha alegría ver que muchos otros hermanos sacerdotes se han animado a evangelizar en este continente digital. La Iglesia está ahí donde está la persona, llevándole el mensaje de salvación. Dado que mi apostolado tiene ya público y trayectoria, de nuestra parte, seguimos igual, solo hemos agregado un par de transmisiones más", comentó el sacerdote católico, que pertenece a la Arquidiócesis de Tegucigalpa, en Honduras.

    El Padre Sam observó que en los últimos días su auditorio ha crecido significativamente.

    "Hay más presencia de personas en las transmisiones, hay más sed de Dios, y en consecuencia, el apostolado [Padre Sam] ha crecido mucho en los últimos días", señaló.

    Al comentar las restricciones a oraciones públicas, indicó que es un buen momento para recordar el sentido verdadero de las misas.

    "A veces hemos creído, erróneamente, que la Misa es para entretener a la gente, no, es dar culto a Dios, y estas circunstancias nos lo están recordando fuertemente", concluyó.

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    misa, Pascua, Israel, Semana Santa, religión
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