Nord Stream 2: el último clavo en el ataúd de EEUU
Un sheriff sin galones
Donde las dan, las toman. A EEUU le va a caer la del pulpo. Es lo que acabará pasando con EEUU. Su sanción temeraria de último recurso, típico de quien se reconoce en una situación desesperada e irreversible que puede dilapidar definitivamente los signos vitales de su economía, puede resultar en descargas de contraataques múltiples, desde múltiples lugares y formas.
Así, el presidente de turno del país que aún se cree el sheriff del planeta y con derecho a hacer y deshacer a su antojo, Donald Trump, ratificó el 20 de diciembre algo que luego certificó el Departamento del Tesoro. Igual, su actitud puede entenderse como la de alguien que se encuentra en estado de pánico puro.
Desde tierras del Tío Sam lanzaron un aviso a navegantes: las empresas que hayan vendido, arrendado o proporcionado embarcaciones para la instalación de tuberías a profundidades de 100 pies —o mayores— por debajo del nivel del mar para la construcción de Nord Stream 2 o del Turk Stream, debían garantizar que sus barcos cesarían ipso facto dichas actividades.
La construcción del gasoducto está siendo realizada por una alianza de empresas de Rusia, Alemania, Austria, Francia y Países Bajos, y pasa por aguas territoriales de Rusia, Finlandia, Dinamarca, Suecia y Alemania. Pero más que agachar la cabeza y seguir las órdenes, tal como está acostumbrado, EEUU se enteró que ya nadie le teme, ni está dispuesto a agachar la cabeza y dejarse pasar por encima. No más.
¿Houston, tenemos un problema?
Por citar algunos ejemplos, después de esas amenazas, la canciller alemana, Angela Merkel, declaró su rechazo a lo que calificó sanciones extraterritoriales de EEUU. Mientras, la Oficina Federal de Navegación Marítima e Hidrografía de Alemania aprobó el tendido de la tubería para completar el Nord Stream 2 en un tramo de 16,5 kilómetros durante los meses de invierno.
En tanto, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, fue contundente: "¡Una nación con 22 billones de dólares de deuda pública prohíbe a otras, solventes, desarrollar el sector real de la economía! La ideología estadounidense de vivir a crédito ha sido incapaz de aguantar la competencia global, como evidencian regularmente las órdenes de arresto económicas del Departamento del Tesoro". Dicho de otra forma, EEUU es un país deudor que está empeñado a asfixiar a las naciones solventes.
Por su parte, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, abrió los ojos a los socios de Washington. "Al castigar a los aliados más cercanos, que están resolviendo sus problemas económicos y de seguridad energética, a ningún país del mundo le quedarán dudas de que EEUU puede ponerle la zancadilla en cualquier momento", dijo en su intervención en el Consejo de la Federación de Rusia.
EEUU no es el de antes, y lo sabe
El historiador y Dr. en Sociología y Política social Sergio Fernández Riquelme, observa que "EEUU, que ha intentado mantener su posición global en el mundo en base a invasiones militares, usando el músculo del Ejército, con la llegada de Donald Trump, ha intentado que esa hegemonía se mantenga a nivel económico, ante la imposibilidad por opinión pública, y por [la falta de] propios recursos, de seguir con las famosas invasiones de la 'época Clinton, Bush u Obama'".
"Incluso hay otros países que se están dando cuenta que a la hora de la verdad, no pone el dinero que necesitan para superar la recesión técnica a la que se está abocando la economía mundial. Alemania, un país potente, central de Europa, necesita desesperadamente el gas ruso barato y rápido, porque está prácticamente en recesión. Su crecimiento económico está muy cercano al cero, y necesita ese gas natural, necesita el petróleo ruso para seguir siendo la locomotora de Europa", subraya el analista.
"EEUU en una época global tan competitiva y tan compleja, tiene todas las de perder, si en vez de buscar la cooperación, busca la confrontación", sentencia el Dr. Sergio Fernández Riquelme.