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    EEUU se equivocó: 'dijo' una verdad

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    Javier Benítez
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    EEUU no dijo lo que otros callan, pero sí lo que siempre calla. Quizá porque lo hizo sin darse cuenta. El país que se vanagloria de exportar su democracia donde sus intereses así lo requieran, en un intento de hacer una denuncia pública sobre 74 países a los que considera 'no libres', acaba de 'confesar' que presta ayuda militar al 70% de ellos.

    Que EEUU no es precisamente lo que se conoce como un 'kamikaze de la verdad', lo sabe todo el mundo. Y es por eso que en su afán de mostrar al planeta –mapa incluido– cuáles son los países más condenables en términos de libertad, terminó dándose un tiro en el pie, y haciendo una confesión inconfesable para un país que se jacta de ir derramando democracias aquí, allá y acullá.

    ​En otro intento de hacer una jugada de ajedrez, EEUU tuvo otra recaída y otra vez terminó jugando a las damas. En sus 'Think Tanks' parece que conceptos como 'asociación de ideas' o 'lógica deductiva' son reducidos a un simple conjunto de palabras sin más, y vuelven a mostrar su punto más flaco en estos apartados.

    Otra vez es una ONG financiada por el Gobierno de EEUU. Se trata de Freedom House, fundada en 1941, que en su reporte anual titulado 'Libertad en el mundo' clasifica a los distintos Estados como 'libres', 'parcialmente libres' o 'no libres' en función de las libertades, y derechos políticos y civiles de sus habitantes.

    En el dossier se puede apreciar que Freedom House considera a EEUU y a sus aliados como 'libres' y designa como 'no libres' a 49 países que suman unos 2.700 millones de habitantes, entre los que no podían faltar, ni Rusia, ni China.

    Con lo que no contaba esta ONG al momento de publicar este informe en el que se puede adivinar fácilmente a qué países considera 'no libres', era con que los lectores serían muy observadores, tal vez más que las cabezas pensantes de Freedom House –a menos que esta publicación fuera un acto de total subestimación de la inteligencia de la gente– y no tardarían en señalar que la gran mayoría de esas naciones 'no libres' reciben apoyo militar de Washington.

    Según las cuentas que saca esta ONG financiada por el 'promotor de la democracia' en el planeta, da como resultado que 49 países del mundo carecen de libertades políticas y civiles, de los cuales 35 continuaban recibiendo apoyo militar estadounidense recientemente.

    Dicho de otra forma, más del 70% de estos Estados 'no libres' han sido clientes del complejo militar-industrial de EEUU, o han recibido algún tipo de asistencia militar del Pentágono durante los últimos tres años, según determinó el medio independiente Truthout respecto a la edición pasada del informe.

    El analista político Mariano Ciafardini opina que "al Gobierno de EEUU no le importa, por un lado, calificar como 'no libres' a determinados países, y por otro lado, venderles armas. Porque eso [el informe] no tiene un objetivo real de evaluar el estado real de libertad o de respeto de los derechos y garantías, sino que simplemente está hecho con una función estratégico-política".

    "A estas alturas ya no sorprende ninguna de las hipocresías, ninguna de las falacias, ninguno de esos lugares comunes a los que nos tuvo acostumbrados EEUU durante todo el siglo XX, y que siguen ahora en el siglo XXI. Además, quién es EEUU para determinar qué país es libre, o no, cuando en EEUU no se respeta ninguna libertad. Es uno de los lugares donde más riesgo corren los derechos civiles, las minorías, la sensación de seguridad interna. No tienen ninguna autoridad política ni moral como para configurarse ellos en evaluadores de las libertades", sentencia el analista.

    Entre esos países 'no libres' se encuentra Arabia Saudí, que en el actual contexto ha perdido millonarios contratos de armamento con otros países por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, atribuido a la cúpula del reino. Lo que conduce a Washington a prever un 'aumento significativo' en la cooperación militar con Riad.

    Y esto lleva al siguiente punto. Y es que la CIA concluyó que el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, fue quien ordenó el asesinato de Khashoggi según un informe de The Washington Post. 

    A raíz de esto, y en su corte estilístico discursivo clásico, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró: "El rey Salman y el príncipe heredero Mohammed bin Salman niegan vehementemente todo conocimiento del plan o de la ejecución del asesinato del señor Khashoggi. Nuestras agencias de inteligencia continúan evaluando toda la información, pero sería muy posible que el príncipe heredero tuviera conocimiento de este trágico hecho; ¡quizás lo supo y quizás no!".

    Para Ciafardini, "Donald Trump se encuentra en una situación difícil y contradictoria. Por un lado está su política que quiso inaugurar en Oriente Medio en apoyo de Arabia Saudí, pero ha entrado en contradicción con las estrategias de otros países como Inglaterra, o las estrategias europeas. Es parte también del enfrentamiento que está teniendo EEUU con Europa Occidental, cosa que es una novedad total en la política internacional porque siempre habían sido aliados históricos y nunca habían tenido contradicciones tan grandes".

    Entonces, desde las propias entrañas de Washington empezaron a apedrearle el rancho al inquilino de la Casa Blanca. Por un lado, y de forma suavizada, el Comité del Senado para Relaciones Internacionales de EEUU exigió que Trump, respondiese de forma clara sobre si el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, había dado la orden de asesinar al periodista Jamal Khashoggi.

    Pero hubo otros a los que no les tembló el pulso a la hora de utilizar la red social favorita de Trump como arma arrojadiza, y a los que no les tembló la voz a la hora de declarar.

    "Nunca pensé que vería el día en que la Casa Blanca brillaría como una firma de relaciones públicas para el príncipe de la corona de Arabia Saudí", tuiteó el senador republicano Bob Corker.

    ​Mientras, el congresista republicano Jeff Flake, optó por un golpe en los riñones: "Los grandes aliados no traman el asesinato de periodistas, señor presidente. Los grandes aliados no atraen a sus propios ciudadanos a una trampa, luego los matan".

    Y el senador republicano Paul Ryan, integrante del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, parafraseó a Trump con un efecto boomerang: "Estoy seguro que esta declaración es 'Arabia Saudí primero' y no 'Estados Unidos primero'". 

    En este sentido, el analista separa la paja del trigo. "Los senadores y congresistas republicanos están haciendo una campaña en contra de Trump. En realidad ellos no están para nada preocupados por el asesinato en sí [de Khashoggi], ni la cuestión ética que hay detrás de este acontecimiento, sino que lo usan para cargar sobre Trump por las peleas internas que tienen. Porque además justamente esas peleas, no son sólo internas, sino que también son internacionales, porque son partidarios de una política internacional distinta a la que Trump está llevando en  Medio Oriente", concluye Mariano Ciafardini.

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    injerencia, democracia, Jamal Khashoggi, Donald Trump, Oriente Medio, Arabia Saudí, EEUU