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    El 'arma nuclear' de China que Occidente no tiene

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    El XIV Plan Quinquenal [2021-25] que marcará el desarrollo económico y social de China quedó encaminado durante la Quinta Sesión Plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China que finalizó el pasado 29 de octubre. También se establecieron las líneas maestras de los Objetivos a Largo Plazo para 2035.

    Planificación

    Marzo de 2021 será el momento en que definitivamente el El XIV Plan Quinquenal [2021-25] pase el trámite de su aprobación en el Congreso Nacional del Pueblo [Parlamento chino], y el momento en que el documento se dé a conocer.

    Durante las jornadas comprendidas entre los días 26 y 29 de octubre pasados, el propio presidente, Xi Jinping, se encargó de brindar el discurso explicativo sobre las propuestas que buscan acelerar el proceso de un nuevo modelo de desarrollo basado en el mercado interno, pero que intentará propulsarse mutuamente con los mercados externos.

    En este sentido, el economista José Luis Carretero Miramar señala que estos Planes Quinquenales son un instrumento de dirección de la política económica que utiliza la dirigencia del Partido Comunista chino desde la década de 1950 y que en gran medida permite al Estado chino determinar cuál será la evolución de la economía en los años posteriores.

    "Esto ha venido funcionando muy bien", advierte.

    "Los trece Planes Quinquenales que se han implementado hasta ahora han permitido a la República Popular de China pasar de una economía agraria de subsistencia, donde no estaba garantizada la soberanía alimentaria para el conjunto de la población, a una economía que en estos momentos está peleando por el primer puesto en el desarrollo económico global. Es decir, una economía que en estos momentos es uno de los grandes ejes geopolíticos y geoeconómicos del mundo", subraya.

    Este instrumento de planificación permite al Partido Comunista chino mantener el dominio fundamental sobre los ejes estratégicos esenciales de la vida económica y toman una forma indicativa, apunta el experto. "Lo que hace la dirigencia del Partido Comunista es establecer una serie de objetivos finales y los distintos poderes locales van a ir compitiendo entre ellos para ver quién los cumple mejor, para lo cual tienen una libertad mucho mayor. En ese sentido establecen esta competencia que puede resultar virtuosa entre los distintos gobiernos locales".

    En la actual coyuntura delicada planteada por la guerra comercial desatada por EEUU, donde además la pandemia del coronavirus ha provocado una fuerte caída de las exportaciones del gigante asiático, que hasta ahora había sido el eje fundamental de su crecimiento económico, China lo que hace es intervenir y preparar una visión estratégica para los siguientes cinco años, para el año 2025.

    "Pero en este caso también intenta adelantarse, al menos en cuanto a objetivos, para el año 2035 buscando una mayor profundidad estratégica, una mirada más larga con un horizonte mayor, lo cual le permita en un momento determinado llegar a cumplir sus objetivos seculares que tiene desde hace 50-70 años que es precisamente convertir a China en un país próspero, de alto desarrollo tecnológico e industrial, no basado únicamente en las exportaciones", avisa el economista.

    Improvisación

    Y mientras China juega a la planificación, gracias a esa paciencia milenaria que lleva imbuida en su información genética, Europa sigue a la bartola, a bartolazo limpio. Si el arte de la planificación de largo aliento conoce a China como uno de sus mejores exponentes, la maestría en improvisación la tiene Occidente, y particularmente Europa.

    Así, el el próximo mes cuando Banco Central Europeo elabore un nuevo paquete de estímulos, podría ofrecer un respaldo menos generoso para los países endeudados y así impulsarlos a solicitar préstamos de la UE ligados a inversiones productivas, según manifestaron algunas fuentes a Reuters.

    Según esas fuentes, las autoridades estarían debatiendo si el BCE debería extender su Programa de Compra de Activos [APP], en el que las compras deben reflejar el tamaño relativo de cada país, o su Programa de Compras de Emergencia por Pandemia [PEPP], que entrega una flexibilidad sin precedentes en la compra de bonos de cualquier país en apuros.

    "En Occidente lo que estamos viendo es unos gobiernos realmente en una situación casi esquizofrénica, en la que no saben muy bien qué es lo que están haciendo, unas dinámicas en las que no hay ningún tipo de planificación. El ejemplo básico es precisamente la propia Unión Europea [UE], y muy concretamente dentro de la UE, el propio Estado español", explica el economista al respecto.

    Añade que "la propia UE que no es capaz de entender o de implementar de una manera directa y clara, esos mismos fondos de ayuda de reconstrucción [europeos] que había aprobado hace unos meses. En estos momentos se sigue debatiendo en el Parlamento Europeo cuál va ser la condicionalidad asociada a esos fondos; en el BCE se sigue debatiendo cuál va a ser la finalidad de los programas de compra, es decir, si el programa de compra normal va a poder utilizar, o no, los criterios que está utilizando el programa de compras pandémicas".

    El economista José Luis Carretero Miramar incide en que en el modelo de desarrollo de España "no existe la posibilidad de planificar, y planificar implica transformar lo que hay. Y trasformar lo que hay implica obviamente tocar los intereses de las grandes empresas del Ibex 35, que al fin y al cabo son las que quieren llevarse el 80% o el 90% de de los fondos de reconstrucción europeos, independientemente de que luego quede algo para pagar a la gente que está en los ERTE o pagar cosas semejantes", remacha.

    Etiquetas:
    crisis, EEUU, COVID-19, Banco Central Europeo (BCE), España, UE, plan, desarrollo, economía, China
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