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    Siglo XXI: ¿caída de la población mundial y hegemonía china?

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    900 millones de habitantes. Es lo que perderá el planeta tierra en el corto plazo de 36 años comprendidos entre 2064 y 2100. Lo afirma un estudio realizado por el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud de la Universidad de Washington [IHME], donde también enfocan cuestiones sociales y económicas globales discriminadas por regiones y países.

    El túnel del tiempo

    En una suerte de viaje a través del Túnel del tiempo, y tal como se hacía en el Proyecto Tic Toc –y no TikTok como la app china– en aquella vieja serie de televisión estadounidense lanzada en el año 1966, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud [Institute for Health Metrics and Evaluation] de la Universidad de Washington, se zambulló en un estudio que incluye a 195 países y que brinda proyecciones de todo pelaje: globales, regionales y nacionales, enmarcadas en asuntos tales como economía, población, mortalidad, fertilidad y migración.

    Una de las primeras cosas que avisa el dossier es que en el año 2064 la población mundial alcanzará un pico de unos 9.700 millones, pero que se reducirá en 900 millones –hasta los 8.800 millones– para fines del siglo. Una caída que encontrará en hasta 23 países, como serán los casos de España, Italia, Japón o Tailandia, una caída catastrófica hasta llegar a la mitad de la población de sus poblaciones respectivas actuales.

    Asimismo, la profecía subraya que China desplazará a EEUU como la mayor economía mundial en términos del PIB dentro de 15 años. No obstante, una posible caída de la fuerza laboral del gigante asiático hacia mitad del siglo propiciará una vuelta por sus fueros del país norteamericano: eso sí, siempre y cuando la inmigración siga alimentando su fuerza de trabajo. Pero tal vez el dato más inquietante sea que para el año 2100 alrededor de 2.370 millones de personas tendrán más de 65 años de edad y sólo 1.700 millones serán menores de 20 años.

    Radiografía

    "Aquí hay una mezcla, por un lado de falta de gestión de los elementos demográficos del desarrollo, y también una constante gestión de la opinión pública en base a la creación de alarmismos", sentencia al respecto el presidente de la Consultora Ekai Center, Adrián Zelaia.

    El experto echa mano a la historia al indicar que ya a principios del siglo XIX el movimiento malthusiano intentó crear una conciencia de alarma con el crecimiento poblacional, entendiendo que era más rápido que el crecimiento económico y que aquello iba a generar necesariamente un estallido social, un hundimiento económico, político, entre otros.

    "Aquello no sucedió porque [Thomas] Malthus no había tenido en cuenta el desarrollo tecnológico", apunta Zelaia.

    El experto incide en que si vemos esta situación desde una perspectiva conceptual, la evolución moderada de la población hacia arriba o hacia abajo, debería verse con naturalidad y sin demasiados alarmismos, porque esto es lo que ha sucedido a lo largo de la historia de forma constante.

    "Dentro de las posibilidades que tengamos, el que la población vaya creciendo poco a poco, hay que valorarlo positivamente y hay que confiar en la capacidad de desarrollo de la humanidad en que, con recursos similares, somos capaces cada vez de crear más riqueza, más capacidad de desarrollo. Normalmente no nos fijamos en estos aspectos, tendemos siempre a considerar que más población son simplemente más bocas que alimentar, pero también hay que pensar que si  en un millón de habitantes surge 'un Einstein', en 10 mil millones de habitantes pueden surgir '10 mil Einstein'", apostilla el analista.

    Distorsión

    Pero, ¿cómo se llega a la brutal caída de habitantes que sufrirán países como España, Italia, Japón o Tailandia, entre otros? El experto señala que dentro de ese marco conceptual nos encontramos con una serie de saltos demográficos que responden indudablemente a una mala gestión.

    "Esto es muy claro en el caso de lo que está sucediendo en los países desarrollados en las últimas generaciones: a veces se interpreta la caída demográfica de Occidente como una consecuencia directa de 'vivir mejor' del desarrollo económico, pero es bastante más complejo que esto", observa.

    Zelaia recuerda que partir de la década de 1970 se produce una crisis en el conjunto de Occidente, y a la hora de gestionarla se produce una serie de fenómenos que impactan de forma directa y destructiva en la tasa de natalidad. "Pero con la idea, tanto de aumentar unos beneficios de las empresas que estaban cayendo, como de impulsar de alguna forma el desarrollo económico, modificamos el modelo de familia, impulsamos de forma masiva la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, pero no como una forma de emancipación de la mujer, sino como una forma de disponer de más mano de obra barata, y esto se hace, no repartiendo el tiempo de trabajo, sino aumentándolo por unidad productiva familiar", advierte.

    "Esto ha generado unas distorsiones demográficas impresionantes, una de ellas ha sido el que cientos de millones de mujeres en los países desarrollados han estado sometidas a un régimen de explotación del que nadie ha hablado, sorprendentemente", concluye Adrián Zelaia.

    Etiquetas:
    demografía, envejecimiento, China, Japón, Italia, España, caída, población
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