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    La primera 'gota china' sangra a la economía de EEUU

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    Javier Benítez
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    Nadie se enteró. O nadie quiso enterarse. Pero China dio su primer zarpazo no arancelario en la guerra comercial que la enfrenta a EEUU. Ocurrió hace unos días cuando le puso el palo en la rueda a una negociación milmillonaria y que dejó tiritando a Wall Street, a Silicon Valley, y a Washington. Si China quiere, puede pegar muy fuerte.

    En EEUU cuentan las maduras, pero no las duras. Había 44.000 millones de dólares sobre la mesa como parte de una jugada que se inició en noviembre de 2016. Pero todo se desbarató cuatro horas antes de la medianoche de Pekin del 27 de julio.

    La operación: la firma estadounidense, la mayor fabricante de microprocesadores para teléfonos móviles del mundo Qualcomm Inc iba a comprar NXP, fabricante de circuitos electrónicos holandés. La transacción iba bien encaminada: había recibido la venia de parte de los reguladores de las jurisdicciones en las que las dos empresas operan. 

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    Pero China tenía algo que decir en todo esto. Y es que Qualcomm necesitaba la aprobación del gigante asiático porque este país representó casi dos tercios de sus ingresos el año pasado. Y China dejó ver una de sus principales virtudes: la paciencia. Pasaron las horas, caducaba el plazo, y Pekín no dijo nada. Y por no decir nada, Qualcomm se bajó de la negociación, convirtiéndose en la primera gran víctima de la guerra comercial desatada por EEUU.

    El mensaje para Washington, Wall Street, y todos quienes quieran escucharlo, es claro: China tiene un gran poder y margen de maniobra para empezar a hacer desguaces de este calibre, y va a seguir haciéndolo si EEUU persiste en la guerra comercial. La que habría sido la mayor operación de compra en el sector a nivel global, se fue al traste.

    El economista español José Luis Carretero Miramar, entiende la situación de una manera pragmática.

    "La guerra comercial es una guerra. Van a haber golpes y contragolpes de las dos partes de las maneras más variadas e imaginativas. Estamos viendo toda una serie de movimientos paralelos a esta guerra comercial, como puede ser por ejemplo el movimiento de Trump por intentar llegar a una especie de acuerdo limitado con la UE que le permita centrarse en China".

    "Las medidas corporativas de afectar directamente a aquellas corporaciones que están haciendo negocios en China, son medidas que el Gobierno chino puede tener en sus manos y puede implementar muy rápidamente porque es ante una estructura central que no necesita seguir toda una serie de pesos y contrapesos, que sí tienen en su lugar las economías o las estructuras políticas occidentales. En ese sentido, EEUU lo que no puede esperar en el seno de una guerra comercial que ellos mismos han desatado, es salir absolutamente indemne. Realmente sufrirá los daños derivados de sus propias acciones, y  por lo tanto la guerra comercial se convertirá en eso, en una guerra", sentencia el economista.

    Y en el sendero de contar sólo las maduras, días atrás el Departamento de Comercio de EEUU publicó el primero de sus tres cálculos sobre la evolución del PIB en el trimestre abril-junio, en el que la economía se aceleró a un ritmo anual del 4,1%, la mayor tasa en los últimos cuatro años. Unos números que coincidieron con las expectativas de los analistas y que hicieron saltar de alegría a Trump, quien tuiteó que el dato era "asombroso".

    No obstante, la Cámara de Comercio de EEUU dijo lo que otros callan. Hizo números y llegó a la conclusión de que los paquetes de ayudas a los sectores damnificados por las represalias contra los aranceles de Trump pueden costar 39.000 millones de dólares a las arcas públicas. Trump ya ha lanzado un plan valorado en 12.000 millones de dólares para compensar a los agricultores perjudicados por los gravámenes que otras naciones han impuesto a productos estadounidenses. 

    La Cámara quiso dejar constancia de la situación: "Seamos claros: la mejor manera de proteger a las industrias estadounidenses de las consecuencias perjudiciales de una guerra comercial es evitar entrar en una guerra comercial para empezar", sentenció. 

    En este sentido, Carretero Miramar explica que "la guerra comercial lo que va a producir a un medio o largo plazo es una situación de confrontación económica entre distintos bloques geopolíticos. Lo que podemos encontrar después de ese primer efecto de crecimiento, es una situación en la que ese crecimiento no se pueda aplicar. Esa plusvalía producida no se pueda realizar en el mercado porque no exista una demanda capaz de solventarla, sobre todo teniendo en cuenta que ese crecimiento no se ha producido paralelamente al hecho de un aumento de la demanda agregada en el sentido de una mayor redistribución de la riqueza".

    Más verdes para EEUU. En su visita en Hong Kong, el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, declaró al diario China South Morning Post que el crecimiento económico de su ciudad podría caer a cero como resultado de la guerra comercial. Además, advirtió que se espera una caída del 20% de la entrada de mercancía china a EEUU por dos puertos clave de California: el de Los Ángeles y el de Long Beach. 

    Estos dos puntos de entrada marítimos son vitales para la economía de la ciudad, y el enfrentamiento comercial entre Washington y Pekín podría provocar la pérdida de hasta 200.000 empleos en ambos puertos, así como la reducción de horas laborales de trabajadores, y el consiguiente recorte de sus salarios, según Garcetti. 

    Y hay más noticias para este boletín. China supera a EEUU como principal motor de la economía mundial. Y es que en 2016 el gigante asiático superó al país norteamericano como la región del planeta que más aporta al crecimiento mundial, llegando al 31,5% del avance de la producción global, una cifra que supera a la contribución de EEUU, Japón y la Eurozona sumada en ese ejercicio. Así lo trasluce el informe publicado recientemente sobre la coyuntura económica china de KPMG, China Outlook 2018.

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    Por si quedan dudas, horas antes de la publicación de las cifras del Gobierno de EEUU que mostraban su sólida expansión en este segundo trimestre, en su informe anual el FMI le insufló dolor a Washington: "Incluso con una desaceleración gradual del crecimiento, China podría convertirse en la mayor economía del mundo para 2030". 

    "Lo que vemos es una carrera de dos grandes procesos interdependientes que son de alcance global, porque en China cualquier aspecto interno de su economía se ha convertido en estos momentos en un aspecto de alcance global", concluye José Luis Carretero Miramar. 

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    Etiquetas:
    guerra comercial, Qualcomm Inc, China, EEUU
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