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    Estados Unidos puede imponer sanciones contra la India por la compra de los sistemas de defensa aérea rusos S-400, declaró Alice Wells, una alta funcionaria del Departamento de Estado. Ahora que Nueva Delhi está amenazada por Washington ¿sería lógico ceder ante el chantaje de EEUU o defender los intereses nacionales? Sputnik investigó el asunto.

    Estados Unidos desde hace tiempo llama a la India a renunciar a la compra de los modernos sistemas de defensa antiaérea rusos S-400 Triumf y, en su lugar, adquirir los sistemas estadounidenses. En caso contrario, Washington puede introducir medidas económicas contra el país asiático, declaró la subsecretaria adjunta principal del Departamento de Estado para los Asuntos de Asia Central y Asia del Sur, Alice Wells.

    El Departamento de Estado está tan desesperado que trata de convencer a Nueva Delhi de renunciar a la compra de los S-400 al recurrir al chantaje y amenazas. Pero la parte india sigue fiel a sus acuerdos con Rusia pese a la enorme presión por parte de Washington.

    No es el primer intento de Estados Unidos de tratar de persuadir a un país de no adquirir los sistemas S-400. Washington exigió que Turquía —miembro de la OTAN— renunciara a la compra de los Triumf y comprara los sistemas Patriot estadounidenses, y amenazó con demorar o cancelar la venta a Turquía de los cazas F-35. 

    El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, no cayó en la trampa del chantaje estadounidense y declaró que Estados Unidos debe suministrar los cazas F-35 a Turquía y si no, debe devolverle el dinero. Este es el ejemplo de firmeza política que Nueva Delhi debería seguir. Es decir, bajo ningún pretexto la parte india debe sacrificar sus intereses de defensa nacional.

    La India apuesta por su propia seguridad

    En este caso particular es importante entender qué está en juego. El acuerdo sobre los suministros de los S-400 entre la India y la Federación de Rusia se firmó en octubre de 2018 por un monto total de 5.000 millones de dólares. El tratado prevé que Moscú enviará al país asiático cinco unidades del sistema de defensa antiaérea. En 2019 Nueva Delhi ya realizó el pago del primer tramo por un monto de 800 millones de dólares.

    Estados Unidos, al mismo tiempo, ha advertido en reiteradas ocasiones que en caso de que la India siga adelante con el negocio, el país norteamericano puede recurrir a la Ley estadounidense para contrarrestar a adversarios a través de sanciones (Caatsa, por sus siglas en inglés) que, entre otras cosas, estuvo encaminado a impedir las ventas de armas rusas a países extranjeros. De este modo, Washington sería capaz de imponer medidas económicas contra la India.

    Pero el problema no solo tiene que ver con el dinero. La India, en realidad,  necesita un sistema de defensa antiaérea moderno para proteger sus cielos de posibles incursiones. Es bien sabido que los Triumf son unos de los  sistemas tierra-aire más avanzados en el mercado. La adquisición de cinco unidades de los S-400 es importante porque el país asiático tiene conflictos no resueltos con sus vecinos y necesita urgentemente proteger su espacio aéreo con una herramienta efectiva. 

    Todos lo entienden perfectamente, incluso EEUU, pero este último sigue ofreciendo un arma que en su esencia ya es una solución militar anticuada. La primera serie de los MIM-104 Patriot entró en servicio en 1981 y a partir de entonces fue modificado en varias ocasiones, pero de todas formas la base permaneció igual. 

    En comparación, el Triumf es una solución mucho más moderna y entró en servicio en 2007. Por eso es evidente que Nueva Delhi decidiera optar por el sistema ruso: el S-400 es más reciente, más efectivo, más asequible —a juzgar por la relación calidad-precio—  y es la mejor opción de su tipo actualmente disponible en el mercado global de armas.

    La oferta estadounidense no es nada seductora

    En términos de efectividad, los Triumf rusos resultan ser mucho mejores que los Patriot. Hubo cuestiones en cuanto a la fiabilidad de los modelos anteriores de los Patriot durante la guerra del golfo —entre 1990 y 1991—, pero con el paso de tiempo y con la llegada de nuevas modificaciones los problemas no desaparecieron. En septiembre de 2019 una unidad de los MIM-104 ni siquiera logró derribar a un grupo de drones yemeníes que atacaron una refinería en Arabia Saudí.

    Sin embargo, todo esto no quiere decir que Estado Unidos no tenga a su disposición ningún misil superficie-aire efectivo. El Pentágono sigue invirtiendo dinero en el desarrollo de armas modernas y una de estas armas que pertenece a dicha clase es el SM-3 que entró en servicio en 2014. 

    Pero los misiles SM-3 por ahora no son para el uso común. Hasta ahora Washington ha compartido estos misiles solo con dos aliados: Japón y Corea del Sur. Entretanto, el MIM-104 Patriot es un arma para el mercado global: 14 países, además de EEUU, tienen este sistema de defensa antiaérea en su arsenal. 

    En otras palabras, cuando la representante del Departamento de Estado norteamericano dice que EEUU ofrece las mejores "tecnologías y plataformas" simplemente no dice la verdad, al menos no es así en el caso de la India. Los países como la India, Turquía y otros ven que en el mercado hay un arma que es capaz de satisfacer sus necesidades de defensa nacional. Sin duda alguna, es el S-400 Triumf ruso.

    El tema de la posible incompatibilidad entre los sistemas de defensa antiaérea rusos y las armas estadounidenses no son nada más que excusas que Washington emplea para persuadir a sus posibles clientes de comprar solo armas de producción estadounidense. 

    Este es el juego sucio al que EEUU recurre para dominar el mercado global de armamento. Y el chantaje norteamericano funcionaba hasta hace poco, pero el ejemplo de Turquía ha demostrado que ya no. A ver qué responde la India.

    Etiquetas:
    Rusia, la India, S-400 Triumf
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