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    Polonia y Hungría han endurecido su oposición al plan de la Unión Europea de vincular la financiación de los Estados Miembros al Estado de Derecho. Además de bloquear la aprobación del presupuesto plurianual de la organización, la posición de Varsovia y Budapest podría aislar aún más a los dos países.

    El 26 de noviembre, Viktor Orban, primer ministro húngaro, y Mateusz Morawiecki, su homólogo polaco, se reunieron en Budapest para reafirmar su veto a la cláusula que vincula la transferencia de fondos de la Unión Europea a los princípios del Estado de Derecho.

    La oposición creada por Budapest y Varsovia obstaculiza la aprobación del presupuesto plurianual de la UE para el período 2021-2027, además del paquete de estímulo con el que el bloque pretende amortiguar la crisis desatada por la pandemia, los cuales juntos suman casi 1,8 billones de euros.

    Estado de Derecho como instrumento político

    Orban y Morawiecki anunciaron a través de una declaración conjunta tras su reunión que solo aceptarán una propuesta aprobada por ambos países. 

    "Hemos decidido alinear nuestras posiciones sobre estos temas. Ni Polonia ni Hungría aceptarán ninguna propuesta que la otra parte considere inaceptable", reza el documento.

    Los mandatarios consideraron que el mecanismo de condicionalidad propuesto por la UE supone "un debilitamiento del Estado de derecho", pues "lo degrada a un instrumento político". 

    Asimismo, añadieron que dicha condicionalidad "burla el Tratado [de la Unión Europea], aplica definiciones vagas y términos ambiguos sin un criterio claro en el que se pueden basar las sanciones y no contiene garantías significativas de procedimiento".

    Valores fundamentales de la UE

    La polémica cláusula ha sido presentada por Alemania, quien preside la Comisión Europea actualmente, con la esperanza de que los posibles daños económicos multimillonarios frenasen la deriva antidemocrática de algunos Estados Miembros de la UE. Y es que las voces dentro de la Unión acusan a las autoridades de Hungría y Polonia de adoptar medidas autocráticas en los últimos años.

    Bajo el nuevo mecanismo, los países de la UE podrían perder su derecho a veto y sufrir un recorte de fondos si la mayoría de los otros Estados Miembros respalda tal medida.

    Mientras tanto, Varsovia y Budapest se mantienen firmes y sostienen que no aceptarán lo que para ellos son "disposiciones arbitrarias" del Estado de Derecho. Los demás miembros del bloque y el Parlamento Europeo insisten en que no cederán con relación a un principio que creen que define los valores fundamentales de la Unión Europea.

    "Está claro que no hay absolutamente ningún pilar para reabrir el mecanismo de condicionalidad en el Parlamento Europeo o en el Consejo. Con su declaración, Polonia y Hungría se están hundiendo cada vez más en el aislamiento", dijo un alto diplomático de la UE citado por el medio Politico.

    Para Timothy Garton Ash, profesor de estudios europeos en la Universidad de Oxford, la deriva de Hungría y Polonia pone en tela de juicio la propia razón de ser de la Unión Europea, razón por la cual debe ser analizada con gran cautela por los demás miembros de la organización, ya que puede conducirla a un desmantelamiento gradual.

    "Los gobiernos populistas de Hungría y Polonia están bloqueando a toda la UE para que puedan continuar recibiendo grandes sumas de dinero del bloque mientras socavan dos de los principios más fundamentales en los que se basa la Unión Europea: el primero, que es un comunidad de democracias; y el segundo, que es una comunidad jurídica compartida", afirmó Ash al medio O Globo.

    Alternativas para superar el bloqueo

    Muchos países tienen prisa por aprobar el fondo anti-COVID de 750.000 millones de euros, ya que ayudaría a hacer frente a los impactos económicos causados por una segunda onda de contagios. En este momento, este fondo está vinculado al presupuesto plurianual y a las instituciones de la UE, lo que otorga a Hungría y Polonia el derecho de veto. 

    La bandera de la UE
    © AFP 2020 / Philippe Huguen
    Una alternativa que haría posible aprobar el fondo sin esperar a la aprobación de  Budapest y Varsovia sería transformarlo en un acuerdo intergubernamental entre los demás veinticinco miembros de la UE, sin la participación de las dos naciones. Existen precedentes en la organización, pero llevarla a cabo llevaría tiempo.

    Los estados miembros también podrían tratar de impulsar la regulación que promulga el mecanismo del Estado de Derecho a través de votaciones en el Consejo y el Parlamento Europeo. Sin embargo, el presupuesto de siete años y el préstamo del fondo de recuperación por la pandemia de COVID-19 requieren un acuerdo unánime entre los Estados Miembros, detalló Financial Times.

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    Mateusz Morawiecki, Viktor Orban, presupuesto, Hungría, Polonia, Unión Europea
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