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    LA HABANA (Sputnik) — Cuando Rubén llegó a Crema, una pequeña ciudad del norte de Italia con apenas 35.000 habitantes, el panorama era desolador: los médicos y enfermeros locales trabajaban casi 24 horas y muchos se habían infectado con el nuevo coronavirus.

    Era una ciudad desierta, con las calles vacías. Apenas se sentían ruidos. El único omnipresente era el de las sirenas de las ambulancias, recuerda vívidamente.

    Y cuando se dirigió al hospital municipal, la escena no fue menos terrible: estaba colapsado. "Encontramos los pasillos abarrotados de camillas con pacientes, muchos de ellos con equipos de oxígeno, y se me estrujó el corazón", rememora.

    Rubén Carballo es un enfermero cubano de 56 años que formó parte de la brigada de trabajadores de la salud enviada por La Habana a Italia para ayudar a combatir el COVID-19. Hoy se siente orgulloso de haber estado en lo que era la primera línea de combate a la pandemia, en su mismo epicentro. Pero, en diálogo con Sputnik, admite que no fue fácil.

    "Cuando enfrentas una epidemia o una enfermedad contagiosa siempre aparecerá el miedo, pero lo superas cuando tienes percepción de riesgo y cumples con todas las medidas de protección", comenta.

    Él sabe que "el miedo nunca desaparece" porque el virus siempre está al acecho. "Debes extremar las precauciones cuando tocas el instrumental, las superficies, a los pacientes, y eso te obliga a cuidarte en lo personal, y en evitar contagiar a tus compañeros de trabajo", señala.

    Recorrido

    Y es alguien que habla con experiencia. Tiene más de 37 años en el campo como licenciado en enfermería, especialista en endoscopía, máster en salud de los trabajadores, socorrista, y experto en emergencias. Acumula en su hoja de servicios cinco misiones médicas internacionales en zonas de difícil acceso en Haití (2001-2003), Venezuela (2006-2010), Guinea (2014-2015), Ecuador (2017-2019), y ahora en la región de Lombardía, en el norte italiano.

    La brigada enviada a Italia estaba compuesta por un total de 52 colaboradores de la salud (36 médicos, 15 enfermeros y un especialista en logística), y allí estuvo poco más de 70 días.

    "Nos instalamos en un hospital de campaña –cuenta-, contiguo al edificio principal (del hospital municipal), e inmediatamente nos incorporamos a cumplir nuestra tarea, que era ayudar a nuestros colegas italianos en el enfrentamiento a la pandemia y reducir la carga asistencial que estaban enfrentando".

    Bajo presión

    Aun con una larga experiencia en situaciones difíciles, como miembro del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias "Henry Reeve", Carballo asegura que la presión y las preocupaciones nunca dejan de acompañar al cooperante.

    "El estrés jamás te abandona –dice-. Desde que te despides para salir a cumplir una misión sanitaria de alto riesgo, la familia sufre, la esposa y los hijos no pierden la preocupación y hasta los amigos están pendientes de que uno no se infecte en esos lugares".

    Gracias a Internet, no perdió contacto con sus seres queridos en Cuba.

    "Ahora podemos comunicarnos casi de manera inmediata con nuestros familiares a través de las redes sociales, y por muy tenso que puedas estar en medio de una misión médica, tienes la posibilidad de dar un abrazo virtual a tu esposa e hijos, algo que te ayuda a sentirte mucho mejor", comenta.

    Ahora ya se encuentra en la tranquilidad de su hogar, en la ciudad de Cienfuegos, a unos 230 kilómetros al este de La Habana.

    Según el Ministerio de Salud Pública (Minsap) de Cuba, la brigada médica enviada a Italia ofreció 5.526 consultas médicas y 3.676 procederes de enfermería, y salvó a unas 250 personas afectadas por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

    Etiquetas:
    COVID-19, Italia, Cuba
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