08:07 GMT +318 Octubre 2018
En directo
    Unos inmigrantes en Alemania

    La paradoja del rey desnudo: la UE quiere luchar mejor contra la inmigración

    © AP Photo / Markus Schreiber
    Europa
    URL corto
    0 0 0

    Los líderes de la Unión Europea que se dieron cita en Salzburgo a mediados de septiembre abordaron la idea de reforzar Frontex, el sistema de control de fronteras comunitario. La idea es centrarse ahora en controlar mejor el continente e impulsar la cooperación con los países africanos.

    Pero no va a ser nada fácil. El Consejo Europeo quiere inspirarse en el modelo de control fronterizo con el que se fraguó el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía y con el que se atajó la última crisis migratoria. El modelo sirvió con el país otomano, pero que vaya a funcionar también con los países africanos todavía está por ver porque, como explica a Sputnik Paolo Salom, periodista del periódico italiano Corriere della Sera, Turquía y las naciones de la ribera africana son completamente distintas.

    "'Modelo' es una buena palabra. Puedes tener cualquier cosa como modelo. Pero cuando lo llevas a la práctica, ¿podemos decir que se puede usar cualquiera? Tenemos que tener en cuenta que Turquía es un país diferente a los del norte de África. La historia de Turquía es otra. Tiene otra cultura, otra sociedad, un Gobierno fuerte con una historia muy antigua. Fue un imperio durante siglos, mientras que a los países del norte de África no se los puede considerar estables", advierte Salom.

    Pone de ejemplo a Libia. El flujo migratorio procedente del país que acaba en las costas europeas comenzó a crecer en 2011, cuando el Gobierno de Muamar Gadafi cayó y la nación se sumió en el caos. "En un país anárquico", añade Salom.

    De ahí que quepa preguntarse si se puede hacer con Libia lo mismo que se hizo con Turquía. "Tenemos que ser realistas", advierte.

    Esto te puede interesar: Europa naufraga en su política de inmigración

    La UE, entre respetar su esencia y resolver sus problemas

    Aun así, la Unión Europa está decidida a intentarlo. Prueba de ello es que durante una rueda de prensa desde Salzburgo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, anunciase que, con el objetivo de impulsar Frontex y la cooperación con la ribera africana, la UE tenía previsto celebrar en Egipto una cumbre con los países de la Liga Árabe en febrero. Que la cumbre en Salzburgo se haya celebrado a mediados de septiembre y que Tusk se haya reunido el 23 de septiembre en Nueva York con el presidente egipcio, Abdelfatá Sisi, tampoco debería sorprender a nadie.

    "Está bien intentar [cooperar con África] pero tenemos que ser realistas y tener en cuenta cuál es la situación en el terreno", advierte Salom.

    Sin embargo, reconoce que, de entre todos los países ribereños, Egipto es probablemente el único Estado, "junto con Marruecos", con el que pueda haber buenos resultados.

    "Un Estado donde la autoridad del presidente no admite, como sabemos, ninguna crítica", resalta. De ahí que el acuerdo con Sisi se pueda alcanzar.

    Pero no le saldrá gratis a la Unión Europea y será aquí donde el continente se verá obligado a poner en tela de juicio sus propios principios.

    Porque tratar con un país como Egipto es un tema espinoso.

    Esto te puede interesar: Merkel promete que el flujo incontrolable de migrantes a Alemania no se repetirá

    "Europa siempre ha apostado por un paradigma en el que la democracia y el respeto por los derechos humanos sean primordiales a la hora de tratar con otros países. No puedes seguir criticando a un país como Egipto por su falta de libertad y de derechos humanos y políticos y por todos los miembros de la oposición que ahora están en prisión sin un juicio justo y luego decir 'vale, hemos alcanzado un acuerdo y las cosas nos están yendo bien'", explica Salom.

    Subraya que la UE puede firmar un acuerdo con Egipto, pero que luego deberá rendir cuentas con quienes le acusen de firmarlo con un régimen al que critica. "Es un tema muy peliagudo", advierte Salom.

    La soberanía nacional, la piedra en el zapato de la UE

    Si el respeto de la Unión Europea a los derechos humanos será un escollo a la hora de negociar con Egipto, el respeto a la soberanía nacional lo será con los Estados miembros.

    Bruselas quiere ampliar las competencias de Frontex dentro de las fronteras de los Estados miembros, algo que no gusta en los países del sur de Europa, donde temen que precisamente por culpa de Frontex los inmigrantes ilegales no salgan por la frontera. "Una de las paradojas de la la UE", dice Salom. Los Estados prefieren encargarse de su migración por ellos mismos sin que la UE se entrometa.

    "Tienes a una Unión Europea que se ve como un todo, que pide que sea vista como tal y que intenta resolver los problemas a nivel supranacional y como si fuese un único Estado. Y cuando intentas impulsar instrumentos como Frontex para que sea más fuerte y para que pueda enfrentarse a la cuestión migratoria, cada país viene y dice 'no, no quiero que me dejen a un lado, quiero conservar mi soberanía; quiero conservar mi derecho a decidir lo quiero hacer en los temas que son de mi competencia'", explica Salom.

    Tema relacionado: Migración, seguridad y Brexit, entre los temas clave de la cumbre de la UE en Salzburgo

    De ahí que surja la pregunta de qué es realmente Europa y de si es buena o no para todos. También que Salom piense que la idea de impulsar Frontex y de conceder a la agencia más poder en las fronteras nacionales no vaya a funcionar.

    "Es la paradoja del rey desnudo, cuando el rey no lleva ropa, puedes ver la realidad", concluye Salom.

    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik
    Etiquetas:
    inmigración, Frontex, Agencia de la Unión Europea para la Frontera Exterior (Frontex), Donald Tusk, Unión Europea, Libia, África, Egipto