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    España, colapsada por el temporal de frío (47)
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    La actividad educativa se paraliza en varias regiones debido a los estragos producidos por la nieve. Madrid y Castilla-La Mancha han decretado la suspensión de las clases hasta el 18 de enero a fin de revisar la seguridad de las instalaciones, algunas muy afectadas. El frío reinante dificulta la ventilación de las aulas y las quejas se suceden.

    La nieve acumulada en buena parte de la geografía peninsular española ha afectado gravemente no solamente los accesos a colegios, institutos y facultades, sino también a su arquitectura. Las estructuras de algunos centros se han desplomado a causa del peso extra que soportan y los árboles caídos obstruyen sus territorios.

    Ante esta situación, y ante la proliferación de testimonios gráficos que dan cuenta del riesgo para la seguridad que entrañan las instalaciones afectadas por los estragos de la borrasca Filomena, así como por el riesgo para la salud que comporta mantener un régimen de ventilación con ventanas abiertas en plena ola de frío, la comunidad educativa venía solicitando de los poderes autonómicos la suspensión de la actividad docente por unos días. "Es lo más sensato y previsor", declaró en un comunicado Isabel Galvín, secretaria de Enseñanza del sindicato CCOO en la Comunidad de Madrid.

    Finalmente, el Gobierno regional ha decidido prorrogar la suspensión hasta el 18 de enero (inicialmente estaba previsto retomar las clases el día 13 y no el lunes 11) en vista de que aún queda mucha nieve acumulada, tanto en las calles como en las cubiertas de los centros. Idéntica decisión han adoptado las autoridades de Castilla-La Mancha con respecto a los centros de las provincias de Toledo y Guadalajara.

    El objetivo primordial del Ejecutivo regional madrileño es recuperar cuanto antes la movilidad en la capital y en las carreteras. Se trata de garantizar el acceso y el transporte a los centros educativos, algo materialmente imposible a fecha de 11 de enero, cuando se tomó la decisión.

    Desperfectos y clases telemáticas

    El temporal de nieve ha provocado el derrumbe de techos y cubiertas en los edificios, así como de estructuras ligeras en sus espacios deportivos. La caída de árboles y ramas ha obstruido muchos accesos. Se teme también por los posibles daños a los sistemas de calefacción y las cañerías.

    En las redes sociales han circulado numerosas imágenes de los destrozos causados por la nieve en los colegios. En muchos de ellos, el desperfecto es similar: cubiertas vencidas e incluso muros desplomados. "El tema está muy complicado y me temo que [estos casos] no van a ser una anécdota", explica a Sputnik un arquitecto con experiencia en reformas en colegios.

    "Madrid está plagado de cubiertas que, en su diseño y ejecución, son incompatibles con las sobrecargas a las que están sometidas. Habría que descargarlas de peso, pero ahora es imposible, pues hay una capa tras otra, obstrucciones en la salida de aguas de las cubiertas, etcétera".

    En Madrid, la idea es impartir las clases de forma telemática en todos los centros de la región a partir del día 13 dependiendo de la etapa educativa y la propia organización de cada centro. Los colegios (3.344, tanto públicos como privados) están avisando a las familias de estas decisiones mediante correos electrónicos o por las distintas plataformas educativas de comunicación que brinda la Consejería de Educación a los centros. Los sindicatos han criticado la, en su opinión, falta de coordinación con los colegios para acometer la enseñanza a distancia, ya que en algunas etapas se está procediendo a esta variante desde el 11 de enero.

    Frío en las aulas

    Es el tema más peliagudo y de difícil solución. Hasta ahora la cuestión de la ventilación del aire en el interior de los colegios se resolvía principalmente con un régimen de "ventanas abiertas" y con el sistema de calefacción activado. Pero la borrasca Filomena amenaza por desbaratar tal estrategia, dado que no todos los centros cuentan con aparatos que filtren el aire y medidores de dióxido de carbono en un momento en que el frío no invita a abrir ventanas.

    Antes de la llegada del temporal de nieve y del posterior descenso de las temperaturas, hacia el término de las vacaciones de Navidad, los propios centros avisaban de la conveniencia de abrigar bien a los alumnos, sobre todo a los de corta edad, en previsión de un ambiente más gélido. Esta perspectiva contrarió ya de por sí a las familias con niños escolarizados en etapa infantil, que preveían un panorama de "ventanas abiertas" en pleno invierno. La medida funcionó bien durante el otoño, pues con una temperatura media exterior más bien suave en buena parte del país y la calefacción prendida en las aulas, no suponía ningún problema: los niños no pasaban frío y el aire estaba permanentemente ventilado, reduciéndose así la posibilidad de contagio de COVID-19.

    El uso de purificadores de aire, los llamados filtros HEPA, es un tanto controvertido. En principio están destinados a aquellas aulas de difícil ventilación. En algunas comunidades se ha procedido a su reparto, como en la Comunidad Valenciana, pero en otras no. Justamente las que están sufriendo los mayores rigores de las nevadas y el frío, como Madrid, Castilla y León o Aragón, no han permitido su uso.

    El motivo aducido son las dificultades que entrañan a la hora de cambiar los filtros y porque se exige su autorización mediante informes técnicos en coordinación con las autoridades sanitarias de cada región. A juicio de los expertos, además, deben usarse junto con medidores de CO2.

    Ventilación variable

    En aquellas comunidades cuyos centros educativos disponen de tales aparatos de medición, la cuestión es casi matemática: en algún momento hay que abrir las ventanas durante unos 10 minutos, porque el nivel de CO2 alcanza las 800 partículas por millón, el tope a partir del cual la calidad del aire no es aceptable.

    Tampoco hay un criterio uniforme sobre el tiempo de ventilación necesario para garantizar la seguridad sanitaria. En principio Madrid aconseja ventilar entre dos y cinco minutos cada 15 ó 20, mientras que en Cataluña y Murcia se recomienda hacerlo entre 10 y 15 cada hora. En Baleares y Extremadura prefieren dejar las ventanas constantemente entreabiertas. Y ahora el frío puede desbaratar todos estos cálculos.

    En cualquier caso, la opinión generalizada entre los padres y madres de alumnos de centros de la Comunidad de Madrid es que "el frío no es menos peligroso que la pandemia". También lo piensan en aquellas comunidades que empezaron las clases el 7 de enero. Las asociaciones de padres (las llamadas Ampas) de cada centro cursan comunicados en los que comprenden los trastornos que la actual situación ocasiona a las familias y brindan su apoyo en caso de no tener acceso a un dispositivo con Internet, pero inciden en la necesidad de demorar el regreso a la actividad escolar hasta el día 18 con tal de "garantizar una vuelta segura a las aulas".

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    Etiquetas:
    nieve, Castilla La Mancha, COVID-19, colegios, Comisiones Obreras, La Comunidad de Madrid, frío anómalo, ola de frío
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