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    Rebrotes y la 'nueva normalidad' en España (202)
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    Guardias interminables, prácticas insalubres y sueldos que apenas alcanzan para costearse la vida en Madrid. Estas son las condiciones en las que trabajan desde hace años los médicos residentes de la capital de España, un escenario nada apetecible al que ahora se suma la presión —tanto física como psicológica— impuesta por la pandemia de COVID-19.

    Mientras el pico de la pandemia causaba estragos en Madrid, los médicos redoblaron esfuerzos y no se movilizaron más que para pedir medios con los que combatir al virus. Ahora, una vez apaciguada la crisis, las batas blancas están dispuestas a hacer ruido para pedir mejoras.

    En ese marco, más de 4.600 médicos de la sanidad madrileña están llamados a seguir desde este 13 de julio una huelga indefinida convocada después de que el Gobierno de la Comunidad de Madrid se negara si quiera a negociar un convenio para mejorar sus condiciones laborales.

    Los médicos residentes salen a la huelga en Madrid
    © Sputnik / Daniel Martín Santos
    Los médicos residentes salen a la huelga en Madrid

    La primera jornada de paros comenzó con una gran manifestación que reunió a miles de batas blancas por las calles de Madrid, con un recorrido que finalizó frente a la Consejería de Sanidad.

    "Hartazgo insoportable"

    La protesta en la calle es casi el único instrumento de presión del que disponen los médicos, ya que el Gobierno regional impuso unos servicios mínimos del 100%, obligando a los residentes a hacer sus guardias —donde son verdaderamente útiles para los hospitales— pese a la convocatoria de huelga.

    "Hemos estado en la primera línea de batalla, expuestos a todo, enfermando, con miedo a contagiar a nuestras familias y viendo a muchísima gente morir (…) ha sido una experiencia súper traumática y no nos han compensado de ninguna forma", explica a Sputnik Susana Pardo, miembro del comité de huelga, impulsada por el sindicato AMYTS, mayoritario en la sanidad madrileña.

    Esta falta de reconocimiento tras el trauma de la pandemia lleva a los médicos a "un punto de hartazgo insoportable", dice Pardo, convencida de que los médicos "estamos empezando una movilización masiva y ahora mismo no hay vuelta atrás. Han conseguido es que esto se convierta en una olla a presión", concluye.

    "Condiciones infrahumanas"

    Sobre el papel, los médicos residentes no son personal estructural de los hospitales. Es personal en formación, médicos que se preparan para su especialidad. Es decir, no es personal contratado pero tampoco son estudiantes. Están en una tierra de nadie que al final convierte sus derechos en una entelequia.

    También sobre el papel, los hospitales deberían ser capaces de funcionar sin los residentes, pero el mero hecho de que el Gobierno regional haya eliminado la posibilidad de una huelga real declarándolos personal necesario no hace más que constatar que, sin ellos, que actúan como el músculo de los servicios de urgencias, los centros no funcionan.

    "Es una forma de reconocer que somos imprescindibles. Sabemos que si paramos la sanidad en Madrid se cae. Y de verdad que no queremos eso, pero no puede ser que trabajemos en condiciones infrahumanas", explica Carlos Díez, residente en el Hospital Universitario Ramón y Cajal.

    Díez —que se manifiesta con un cartel con el mensaje "¿quieres que te opere sin haber dormido?"— centra su discurso en destacar que un médico cansado no es un médico eficiente, por lo que una mejora de las condiciones revierte en una mejor protección del paciente.

    "Lo de las guardias es inhumano: hay días que entras a las ocho de la mañana y en vez de irte a las ocho de la mañana del día siguiente te vas por la tarde. Te encuentras con gente que hace guardias de 24 horas y al día siguiente se mete en un quirófano ocho horas seguidas. Eso es un riesgo para el paciente", explica.

    Los médicos residentes salen a la huelga en Madrid
    © Sputnik / Daniel Martín Santos
    Los médicos residentes salen a la huelga en Madrid

    Del mismo modo, Díaz denuncia la práctica de las "camas calientes", los espacios comunes en los que los médicos de guardia duermen cuando pueden sin cambiar ni las sábanas, una práctica institucionalizada que es especialmente insalubre en el contexto de la pandemia.

    "No puede ser que se nos hacine en habitaciones a compartir camas en medio de una pandemia. Es una situación de ilegalidad permanente avalada por la Comunidad de Madrid", zanja.

    Secuelas

    Todas estas circunstancias pasan factura. Al final de la jornada, antes de poder pararse a descansar, el médico hace balance de todo lo sucedido durante el día, muchas veces cargando en su conciencia la posible culpa de una mala atención al paciente que es fruto de las condiciones de trabajo.

    Así lo explica Julia, residente en el Hospital Príncipe de Asturias: "Es duro asumirlo, pero muchas veces sales de tu guardia sabiendo que no has tratado al paciente como debías, que las condiciones no te han dejado hacerlo".

    "No es ninguna tontería. Hablamos de que tenemos vidas humanas en nuestras manos, pero lo hacemos cargando también con una presión anímica por tener que estar a la altura de los circunstancias incluso cuando físicamente ya estás exhausta", añade.

    Todos los médicos consultados por Sputnik coinciden: sí, quieren mejoras que les lleven a no quedarse con poco más del salario mínimo y dependiendo de guardias interminables para poder costearse la vida en Madrid; pero sobre todo su principal preocupación es ofrecer un buen servicio.

    "Lo que tenemos es vocacional, y soportamos estas situaciones porque consideras que tu obligación moral está por encima de determinadas reclamaciones, pero la pandemia no ha hecho sino evidenciar el déficit de personal y de condiciones laborales precarias que hay en los hospitales", añade Julia.

    No obstante, el impulso vocacional tiene un límite, y en este caso la pérdida de paciencia de los residentes madrileños se puede traducir en que, una vez terminado el proceso de formación, los recursos invertidos en ellos pueden acabar beneficiando a los hospitales de otros territorios.

    "Muchísima gente decidimos formarnos en los hospitales de Madrid porque los consideramos punteros, pero luego si a la hora de verdad en otras comunidades o fuera de España te ofrecen mejores condiciones, te vas para allá por salud física, mental y laboral", concluye la residente.

    En un sentido similar se expresa Susana Pardo, subrayando que los residentes "son los médicos del futuro" por lo que "no nos pueden ignorar" en el largo plazo, pero tampoco en el corto, porque ya son parte esencial de la sanidad madrileña.

    "Nos van a necesitar cuando haya un rebrote de COVID-19. Y eso lo tenemos muy claro, si llega un rebrote, paralizamos la movilización y arrimamos el hombro, que para eso somos médicos. Pero eso no implica que nos vayamos a dejar pisar mientras tanto", zanja la integrante del comité de huelga.

    Por su parte, la Consejería de Sanidad ha pedido a los residentes la retirada inmediata de la convocatoria de huelga como condición para sentarse hablar, lo que anticipa que este conflicto va para largo.

    Tema:
    Rebrotes y la 'nueva normalidad' en España (202)
    Etiquetas:
    huelga, médicos, España
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