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    La Guardia Civil desmantela en las Islas Canarias una red criminal que revendía aparatos electrodomésticos de desecho como artículos de segunda mano en varios países africanos. Hasta 34 personas han sido arrestadas y están siendo investigadas por su pertenencia a la trama, que comerció con 2.500 toneladas de residuos peligrosos entre 2018 y 2020.

    La colaboración entre el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil y Europol en el marco de la operación Basel-TF ha fructificado en la captura de 34 miembros de una banda integrada por personas de varias nacionalidades, en su mayoría de países africanos, que operaban desde las Islas Canarias.

    Los arrestos se han producido en diversas localidades de las islas de Tenerife y Gran Canaria bajo la imputación de cometer un "delito continuado de traslado ilegal" de cantidades ingentes de chatarra y residuos peligrosos hasta varios países africanos al margen de toda normativa española y comunitaria. La red hacía acopio de electrodomésticos y material informático de desecho para luego venderlos como productos de segunda mano que seguían funcionando correctamente, para lo cual también incurrían en un delito de falsificación de documentos.

    Tal y como informan desde la Oficina de Prensa de la Comandancia de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife, los malhechores "cargaban contenedores marítimos con infinidad de artículos de segunda mano entre los que se encontraban vehículos a motor, piezas de vehículos, enseres domésticos y, en un gran porcentaje, aparatos eléctricos y electrónicos usados, para su posterior exportación y venta a terceros en determinados países de África".

    Años de seguimiento

    La investigación de la Guardia Civil concluye que entre 2018 y 2019 se fletaron desde el puerto de Santa Cruz de Tenerife hasta 138 envíos de este tipo de chatarra con destino a Senegal, Ghana, Gambia, Togo, Benín, Guinea Conakry, Sierra Leona y, principalmente, Nigeria.

    A tal fin se procedía a la falsificación de la documentación necesaria, que hacía pasar los desechos como artículos y electrodomésticos de segunda mano que funcionaban perfectamente. Al mando de esta tarea figuraba una ciudadana italiana de 62 años de edad, encargada de la acreditación documental. Desde su oficina en la localidad tinerfeña de El Fraile, remitía certificados falsos a una agencia de aduanas para consignar la exportación de la mercancía y percibir así unos honorarios por cada operación.

    Los agentes del SEPRONA de la Guardia Civil tenían fundadas sospechas del ilícito desde hacía algunos años, pero no fue hasta contar con una orden judicial de registro con la que incautaron abundante documentación y material informático, cuando sus temores quedaron confirmados.

    Mercancía peligrosa y tóxica

    Cabe destacar el enorme riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente que entrañan estos residuos una vez se les convertía en mercancías, habida cuenta de que contienen substancias tóxicas.

    Metales pesados como el cadmio, el mercurio, el arsénico o el plomo, así como aceites y gases, pueden liberarse debido a una incorrecta manipulación. Hay que tener en cuenta que el destino de parte de esta chatarra era la extracción de aluminio y cobre, que en sus lugares de destino puede hacerse sin la protección debida e incluso con ayuda de menores. La banda obtenía la mercancía luego de recoger material obsoleto de empresas o particulares, ya fuera en puntos de reciclaje, contenedores de basura o mercadillos de ocasiones. Posteriormente se cargaba todo en contenedores de manera apilada.

    El volumen del negocio

    El apoyo de Europol se ha revelado decisivo para llevar a buen término la operación, dada la cantidad de países implicados. Desde la Guardia Civil señalan que su trabajo ha sido clave en el análisis operativo para hallar posibles relaciones con el resto de Estados miembros y terceros países.

    Según las estimaciones del cuerpo armado, la red acumuló en todo este espacio de tiempo fletes con un peso total de 2.500 toneladas, de las cuales más de 750 correspondían a "residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, destacando los monitores y pantallas CRT que suman más de 160 toneladas y las neveras con más de 145 toneladas".

    Etiquetas:
    África, operación policial, Gran Canaria, Tenerife, basura, desechos, residuos, Islas Canarias, Guardia Civil de España
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