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    La localidad almeriense sufrió una oleada de violencia contra inmigrantes, que suponen un 30% de la población.

    La localidad almeriense de El Ejido, en el sur de España, posee unos 85.000 habitantes, según el Instituto de Estadística y Cartografía Andaluz. El 29% es población extranjera. Hay entre 85 y 90 nacionalidades, según el Ayuntamiento, aunque la mayoritaria es la marroquí, que supone alrededor del 30%. Esta composición ha propiciado diversos choques vecinales. El más famoso fue el acontecido en el año 2000. Se cumplen dos décadas de aquel 6 de febrero en que el pueblo estalló.

    Los ataques a los inmigrantes, quemando sus coches, locales, viviendas o sus pertenencias, coparon informativos y pusieron el foco en las tensiones que vivía el pueblo. Fueron 24 horas de barbarie racista. Comenzaron tras el asesinato de Encarnación López, de 26 años. Esta chica era la tercera víctima a manos de extranjeros en dos semanas (en su caso, el acusado estaba diagnosticado de trastornos mentales y en tratamiento psiquiátrico). El pueblo reaccionó con furia. Según acabó el funeral de Encarnación López, muchos vecinos salieron con barras y cadenas a por la población inmigrante, que generalmente reside en la zona para trabajar en la agricultura.

    "¡Moro a la calle!" o "¡Fuera!" eran algunos de los gritos que empleaban mientras asediaban comercios y casas. Ese arranque de venganza popular provocó que la policía y Guardia Civil movilizara a 600 efectivos, que apaciguaron la violencia.

    Ahora, 20 años después, la situación de El Ejido es demográfica y laboralmente parecida, aunque se convive de forma pacífica. Los invernaderos, que ocupan 12.520 hectáreas, siguen siendo la principal industria y el motor fundamental de la economía (y se calcula que un 80% de los empleados son extranjeros). El paro, no obstante, se situaba en el 11,03% a finales de 2019. El equipo de gobierno, con mayoría del Partido Popular, incluyó el pasado mes de mayo, en las últimas elecciones, al grupo de ultraderecha Vox. Ahora comparten consistorio en amplia mayoría (uno con nueve escaños y otro con siete; 16 de un total de 26). Desde las oficinas de prensa sostienen que la convivencia es buena y que hay muchos programas de acogida para paliar la xenofobia. "Es un pueblo con alta presión migratoria, pero hay muchas iniciativas en materia de integración", conceden. Esta fecha fatídica, sin embargo, intenta ser olvidada. Desde el Ayuntamiento no hacen ninguna mención.

    "Todos los años se recuerda y nosotros no hemos hecho ni vamos a hacer nada. No queremos recordar ese episodio", sostiene en consistorio.

    Uno de los testigos de aquella jornada sí que ha querido prestar su memoria en una entrevista del diario español Público.

    "Destrozaron todo lo que estaba relacionado con los inmigrantes, tiendas, teterías, mezquitas, las casas… Se notaba que estaba todo organizado. Iban a los sitios donde sabían que estaban, donde compraban, donde se reunían, donde vivían. En los bajos, primero llegaba un coche, un todoterreno, y con una cadena arrancaban la puerta, y luego venían otros con barras de hierro y destrozaban todo el interior", explicaba. Se formaron patrullas callejeras y arremetieron contra lo inmigrantes. Hubo 22 heridos y muchas personas que tuvieron que pasar la noche en la comisaría. El presidente andaluz de la época, el socialista Manuel Chaves, hizo un llamamiento a la serenidad y propuso reforzar las medidas de seguridad. También prometió "avanzar en todas las medidas encaminadas a mejorar las condiciones de vida, vivienda y empleo de todos los ciudadanos que trabajan en esta localidad, incluidos los magrebíes". El Ejido sigue estando entre los municipios de más de 20.000 habitantes con menor renta per cápita del país, pero parece que reina la tolerancia. Uno de los proyectos principales para mantenerla, según el ayuntamiento, es el que tiene lugar en Las Norias de Daza, una de las zonas del núcleo urbano. Se ha impulsado desde Servicios Sociales con la colaboración de la Fundación La Caixa y la asociación Codenaf (Cooperación y Desarrollo con el Norte de África). Su objetivo, indican, es "canalizar la participación de ciudadanos, asociaciones y entidades para el fomento de la educación, la salud, la cohesión social, y el desarrollo local". Eso impedirá que se repita algo como lo que sucedió hace 20 años.

    Etiquetas:
    ataque, racismo, violencia, Almería, xenofobia
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