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    Gobierno de México actúa con "ingenuidad" en lucha antidrogas

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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El Gobierno mexicano paga el precio de la "ingenuidad" en su lucha contra el crimen organizado, con el fiasco del operativo militar para detener a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán, afirmó en entrevista con Sputnik el investigador sobre narcotráfico Ricardo Raphael.

    La administración de Andrés Manuel López Obrador "está teniendo que cubrir lo que llamaría el pago de impuestos de la ingenuidad", dijo el autor del libro "Hijo de la guerra", de reciente aparición, una pesquisa sobre el Cartel de los Zetas basada en entrevistas con un narcotraficante encarcelado, relatada entre la novela y la literatura de no ficción.

    El autor de media docena de libros de investigación indica que "no basta con repudiar la estrategia antidrogas del pasado, sino producir estrategias novedosas más eficaces y puntuales".

    López Obrador se ha centrado en tres ejes: confección de una Guardia Nacional militarizada; legalización por cinco años del papel del Ejército en la Seguridad Pública; y políticas sociales para que los jóvenes no sean atrapados por el crimen organizado.

    "Ninguno de los tres ejes ha dado resultado, aunque la estrategia aún esta germinando, dudo mucho que den resultados pronto", acotó.

    Sobre esa ruta navegó el líder de la izquierda nacionalista durante casi 11 meses, hasta el fatídico jueves 17 de octubre, cuando al intentar detener al menor de los herederos del Cártel de Sinaloa se desataron enfrentamientos armados, ataques a instalaciones militares y bloqueos de las arterias de la ciudad de Culiacán.

    Andrés Manuel López Obrador, presidente de México
    © REUTERS / Press Office Andres Manuel Lopez Obrador
    "Navegó sin hacerse cargo del control territorial, ignorando que las organizaciones criminales tienen un dominio muy superior al que tiene el Estado", lamenta.

    Según el investigador, un tercio del territorio está bajo control del Cartel Jalisco Nueva Generación, otra cuarta parte en poder del Cartel de Sinaloa, y otras mafias se reparten el resto.

    "Al menos el 40% del territorio ha sido penetrado por estas estructuras supranacionales ilegales, que administran con su propia ley, con sus propios cuerpos armados de forma amplia, para cobrar derecho de piso y financiar sus operaciones con la riqueza de esas empresas criminales", afirma.

    Lo más grave es que, de todo lo que planeta el Gobierno, "nada pega en el corazón de esas empresas: no ha penetrado el lavado de dinero, ni ha capturado a los capos que dirigen esas empresas, incluso desde el poder político, no hemos visto ningún resultado", agregó Raphael.

    Una de esas marcas registradas "mostró el enorme poder de terror que tiene, con el despliegue masivo, no solo en Culiacán (capital de Sinaloa), sino que bajaron desde la sierra en vehículos con mucha gente armada, para atacar instalaciones militares, cerrar carteras".

    Lograron sumar "unos 1.000 hombres a los que se enfrentaron unos 400 militares, y el leguaje de la parafernalia es un aviso de su capacidad de fuego y de movilización de la empresa militar".

    Raphael se pregunta si el capo menor del clan habría merecido todo ese despliegue desproporcionado.

    "Quizá no era el único objetivo a detener, que el verdadero blanco era el líder del cartel, el otro hijo predilecto, Iván Archivaldo, como ha documentado The New York Times", con grabaciones de la operación paramilitar de rescate.

    Raphael estima que las grabaciones las filtró la propia organización.

    "Al decodificar estos discurso criminales, hay que intentar comprender qué mensajes están enviado a propios y ajenos, a sus filas, al gobierno, al Ejército y a los adversarios, tenían necesidad de que se supiera" que Iván Archivaldo goza de buena salud, enfatizó el autor.

    A solar con un sanguinario

    Durante más de un año y medio, el escritor visitó en el penal de Chiconautla a Galdino Mellado Cruz, un fundador de Los Zetas, formado en las prácticas más sanguinarias en la mayor base militar de EEUU, el Fuerte Hood, en el corazón de Texas, estado fronterizo con México.

    El hombre con quien el escritor compartió de tres a cinco horas cada miércoles aprendió allí las lecciones del interrogatorio militar.

    "Les enseñaron a utilizar la tortura para marcar territorio, amenazar a los adversarios", relata el autor.

    Osiel Cárdenas, exjefe del Cartel del Golfo, tenía como grupo armado a 20 fundadores de Los Zetas, exmilitares entrenados por EEUU, para que cada uno entrenara a otras 20 personas y alcanzar a 400 hombres, que comenzaron la espiral de violencia en 2001 o 2002.

    "Sería difícil comprender la espirar de violencia sin poner un momento cero: cuando a un ser humano le enseñan a envilecerse al punto de cometer sus peores atrocidades", prosiguió.

    Con esa tropa dispuesta a la crueldad excesiva, al grado de la sevicia, comienza la espiral ascendente de violencia.

    El autor tenía el interés de bucear en intimidades de un ser salido de los territorios de la maldad y las maquinarias más letales, para "entender esta tragedia de nuestra generación ante 300.000 muertos".

    "Esta pequeña historia del libro explica cómo llegamos a estas maldad que se han visto en México de mentes desquiciadas (...) quería hablar con él en la intimidad, sin guion y sin límite", explica.

    La necesidad primaria fue la falta explicaciones satisfactorias de autoridades, la academia, y los especialistas, y la propaganda criminal.

    "El resultado fue un material amorfo en el que no todo verdad y no todo era mentira", prosigue el autor.

    Para resolverlo eligió escribir una novela de no ficción: "la parte que narra y no puedo corroborar que sea él, Francisco Meyado Cruz, y la parte que hago, el lector puede darla por buena o confirmada".

    Una de las principales preguntas fue "cómo explicar con la razón que en una misma carretera se deje la cabeza en un lado y el torso del otro, la matanza de 72 migrantes en San Fernando, o la matanza de Piedras Negras", donde 40 personas arrodilladas fueron ejecutadas una por una.

    La intención de estas organizaciones era "demostrar al Gobierno y sus adversarios que eran más peligrosas, terribles y temibles".

    Esa necesidad llevó a Los Zetas a "provocar terror y mecanismos de terror, que se asemejan al terrorismo, que tiene su semiótica y su lenguaje, su manera de generar miedo, alienación y sensación de vencimiento sobre los vencidos".

    Esta maldad encarnizada se aprende, no viene en la naturaleza humana: "les enseñaron a torturar y cercenar, a matar de manera brutal, a marcar territorio con restos de cuerpos humanos".

    Raphael llega en su obra al día cero: "el primer día que un ser humano destaza a otro, que se vuelve un ser memorable en su vida, cuando esto se repite y se repite".

    La guerra contra el narcotráfico comenzó en 2006 durante el mandato de Felipe Calderón (2006-2012) y desde entonces ha dejado cientos de miles de muertos.

    Etiquetas:
    Joaquín el 'Chapo' Guzmán, México, narcotráfico
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