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    Valeri Karpin, exfutbolista y entrenador ruso

    Karpin: "Si es verdad lo que dice el informe McLaren, tienen que rodar cabezas"

    © Sputnik / Trefilov Vladimir
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    Miguel Ángel Julià, Manuel Regalado
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    El exfutbolista ruso Valeri Karpin no se mordió la lengua al conversar en exclusiva con Sputnik: "La actitud del COI me parece cobarde. Así de claro".

    Valeri Karpin acude a la entrevista puntual como un reloj. Luce 'shorts' azules y camisa blanca, un atuendo idóneo para afrontar el verano moscovita. A pesar de que colgó las botas en 2005, sigue enganchado al fútbol, y se le nota. Ha sido jugador, entrenador y director técnico, la santísima trinidad del deporte rey. Conocido en España por haber estado en la 'sala de máquinas' del Celta de Vigo y la Real Sociedad —dos equipos que marcaron a toda una generación de aficionados—, el mediapunta, cuya atronadora voz cincela cada idea con una seguridad y precisión envidiables, no titubea al responder una sola pregunta, por espinosa que parezca. Karpin habló con Sputnik del escándalo de dopaje del equipo ruso de atletismo, apartado de los JJOO de Río de Janeiro, y del futuro del fútbol ruso y español.

    Durante la celebración de la última Eurocopa, la selección rusa decepcionó a muchos al sumar solo un punto y ser eliminada en la fase de grupos. ¿Cómo valora el papel de Rusia en la competición?

    Nadie esperaba ganar la Eurocopa 2016, pero pasar de la fase de grupos, como mínimo, sí. En esto tenía esperanzas todo el país y ha sido una gran decepción, empezando por el propio entrenador y los jugadores. Se ha generado mucho debate sobre el nivel de los futbolistas o el nivel del campeonato ruso, sobre si es competitivo o no, sobre si el límite de extranjeros [que pueden jugar en las competiciones domésticas] favorece o no a la competición y está todo en el aire. Hasta hoy no se ha elegido a un entrenador para el equipo nacional y no se sabe qué va a pasar.

    En internet se recogieron casi un millón de firmas para pedir la disolución de la selección nacional de fútbol. La clase política rusa también se mostró muy crítica con los futbolistas a raíz de la eliminación. ¿Qué le parecen este tipo de solicitudes?

    Me parece un poco absurdo. La selección ahora mismo está disuelta. No tiene ni entrenadores, ni jugadores, porque no es un club. Ahora mismo no hay selección, si se recogen estas firmas… no tiene lógica ninguna.

    Sorprende la vehemencia con la que el país ha reaccionado frente a la eliminación de su equipo en la Euro. ¿Eso se debe, acaso, a la forma de entender el deporte? ¿Está relacionado con tener un 'espíritu ganador'?

    No creo que tenga que ver con tener un espíritu ganador. Para mí tiene más que ver con la desesperación. La gente se desespera después de tantos años en competiciones internacionales casi sin hacer nada, salvo en la Eurocopa 2008, cuando se llegó a semifinales, y nada más. Se habla mucho de fútbol, pero también de cosas que no pasan sobre el campo. Por ejemplo, de lo que ganan los jugadores, de cómo lo festejan y cosas así. Se habla más de estas cosas que de fútbol en sí.

    Una de esas polémicas fue el incidente protagonizado por Pável Mamáev y Alexandr Kokorin, que celebraron una opulenta fiesta en Mónaco nada más haber caído eliminado el equipo nacional…

    Por eso lo digo, de eso es de lo que se habla. A mí me parece una cosa absurda. Es su tiempo libre. Después de lo que ha pasado y estando de vacaciones, pues pueden ir a cualquier sitio. Lo mismo que los jugadores de España, de Portugal o de cualquier otro país. ¿Acaso no pueden ir a una discoteca en sus vacaciones? Pues claro que pueden ir. Si esto hubiera pasado en otro momento, pues no habría habido esta reacción, pero como pasó justo después de la Eurocopa, cuando todo el mundo estaba decepcionado, pues se montó todo este revuelo.

    ¿No hay cierta hipocresía en el mundo del fútbol? ¿No le parece que a veces al jugador se le exige tener un comportamiento más recto que a los demás profesionales?

    Sí, pero es normal también. En el fútbol se gana mucho más que en una fábrica. Ser profesional del fútbol y jugador de la selección nacional conlleva algunas cosas que, te guste o no te guste, no puedes hacer o no las puedes hacer libremente. A lo mejor hay que ser más 'pillo'. Se puede hacer, pero hay que elegir el momento y el tiempo en el que se hace.

    También hubo escenas de violencia durante la Eurocopa a pesar de los esfuerzos de Francia por evitarlas. Las protagonizadas por seguidores de Rusia fueron especialmente notorias. ¿Considera que el país eslavo tiene un problema especial con la violencia en los campos de fútbol?

    Yo creo que, sobre este problema, lo que acabó pasando es que se habló más de 'hooligans' rusos que de 'hooligans' de Inglaterra. Ahora mismo Rusia está mal vista en Europa, por cuestiones políticas, no por nada relacionado con el fútbol. Por Crimea [la integración de la península como parte de Rusia en 2014] o lo que sea. Es lo mismo que está pasando con las Olimpiadas. Ahora parece ser que en el tema del 'doping' solo están afectados los atletas rusos. Yo creo que aquí pesa más la política que el deporte.

    El pasado 24 de julio, el COI decidió finalmente permitir la participación de los deportistas rusos en los JJOO siempre y cuando cumplieran una serie de condiciones. La decisión final la tomarán las federaciones respectivas de cada deporte. ¿Qué le parece la postura que ha tomado finalmente el COI?

    Para mí, la postura del COI es cobarde. O deja o no deja [participar]. Para mí, eso de 'dejamos, pero luego que cada federación decida' es de cobardes. Así de claro.

    El informe McLaren ha acusado a Rusia de practicar el 'dopaje de Estado'. ¿Tiene un problema el país con el consumo de estas sustancias?

    Como todos los países. Como todos. Estuve un año metido en el ciclismo [el exfutbolista ruso y empresario patrocinó el primer equipo ciclista profesional gallego, el Karpin Galicia, en 2007]. Y ya se sabe que el ciclismo es tristemente famoso por estas prácticas. Como dicen los ciclistas: 'toman todos, pero a unos los atrapan y a otros no'. Algo toman todos. No sé si es exactamente así en los JJOO, y a unos los cazan y a otros no. Ahora mismo, lo que me parece absurdo es que la situación política se mezcle con el deporte. Ahora que políticamente Rusia no está bien vista, en algunos países es precisamente cuando han encontrado todo lo del dopaje. Hace dos, tres, cinco o diez años no hubo ese problema. ¿O es que hace justo dos años es cuando empezaron a doparse los atletas rusos? Nadie más. Vamos a ser un poco serios y no creer en todo lo que se dice. Ni tanto ni tan poco.

    El grupo más perjudicado en Río de Janeiro ha sido el de los atletas —de atletismo en pista—, que no podrá participar en una disciplina en la que tradicionalmente Rusia es una potencia. Isinbáyeva ya ha dicho que recurrirá la decisión ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. ¿Se podría haber gestionado de alguna manera distinta el caso de los atletas?

    No sé si se podría o no, pero se debería. Se habla mucho en Rusia de eso, del papel del ministro [de Deportes, Vitali Mutkó]… ¿Se debería haber actuado de manera diferente? Posiblemente sí, imagino que sí, pero no me considero muy autorizado para opinar.

    ¿Qué tendría que cambiarse en Rusia para que no se volviera a producir un escándalo como el de los JJOO de Sochi, donde se acusa a agentes del FSB [servicio secreto, antigua KGB] de cambiar muestras contaminadas de atletas por otras 'limpias'? ¿Debería hacerse una investigación para depurar responsabilidades o es un invento de la prensa para dañar la imagen de Rusia? ¿Existe una motivación política, hay una persecución contra el país?

    Sí, sigo diciendo que hay una motivación política. Aun así, todo lo que ha pasado, lo que está diciendo el informe McLaren, implica que hay que hacer una investigación y buscar culpables. Que no se produzca más. Hay que comprobar si todo lo que dice el informe es verdad o no. Y, si lo es, tienen que rodar las cabezas de los responsables. Eso no puede pasar. Independientemente de la situación política. El tema ha salido ahora por esto, seguramente. Al menos eso creo. En cualquier caso, si es verdad, tienen que rodar las cabezas sí o sí.

    Mirando al futuro, Rusia acogerá el próximo Mundial de fútbol en el año 2018. ¿Cree que el país podrá firmar una buena actuación? ¿En qué tiene que cambiar el equipo de la Eurocopa 2016 para ser un conjunto ganador en 2018? ¿Hace falta una 'revolución'?

    No es tan fácil decirlo en pocas palabras. Ahora mismo nadie puede decir cómo va a actuar Rusia, porque para empezar no sabemos ni el nombre del entrenador. Sobre las esperanzas o expectativas que podamos tener, deben empezar por las cabezas visibles del proyecto, por el presidente de la Federación, el entrenador y luego ya los jugadores. ¿Revolución? Yo creo que tiene que haber muchos cambios. En la Eurocopa, nuestra selección era la que tenía la edad media más alta. Esto quiere decir que el equipo está ya un poco viejo. Cambios tiene que haber sí o sí y hay que empezar ya, pero lo primero es decidir quién será el entrenador.

    ¿Quién cree que acabará ocupando el puesto?

    No sé, no lo puedo decir y no lo debo decir. Para eso hay gente que tiene que decidir y hay varios candidatos. Lo que sí que para mí está claro es que tiene que ser un entrenador ruso. Todavía más cuando el Mundial se celebra en Rusia.

    Si llegara la propuesta, ¿le gustaría ser el seleccionador nacional?

    El día que eso llegue, si llega esa oferta, pues habría que hablar, porque hay muchas cosas por cambiar para hacer un papel digno en el Mundial de Rusia.

    ¿Qué cosas?

    Muchísimas. Empezando por la opinión que tiene la gente del equipo. Tal y como la gente ve a la selección, no vamos a ningún lado. En vez de apoyar y ayudar a sus futbolistas, hay casi casi un odio hacia los jugadores. Esto es lo primero que hay que modificar. Esto no solo depende del entrenador o los futbolistas, es un gran cambio que depende de todos.

    ¿Cuál es el origen de ese 'odio'?

    Una cosa es respetar y otra cosa es el odio. Lógicamente, si no ganas, pues hay críticas y eso es lógico y normal, pero de ahí no se pasa al odio. Ahora mismo, casi casi hay un odio hacia la selección. Por eso se ha firmado esa petición pidiendo su disolución. Eso es lo que no puede ser. Por otra parte, se puede perder, pero claro, eso también hay que cambiarlo. Se puede perder de muchas maneras y, si se pierde, pues se pierde con dignidad y con trabajo, no se pierde por dejadez.

    En cuanto al fútbol nacional ruso, ¿cree que se tendrían que realizar cambios para mejorar la competitividad de la selección?

    De eso también se habla mucho, pero a corto plazo, de cara al 2018, los cambios que hay que hacer no creo que vayan a dar sus frutos, porque no hay tiempo. Es necesario hacer muchos cambios, empezando por el fútbol base. Ahora todo el mundo habla del clima, de que el clima no favorece… También hace 30 o 40 años el clima era el mismo y salían jugadores competitivos. Y eso que no había campos ni el material que hay ahora. Ahora mismo ya se ha mejorado bastante [en cuanto a la infraestructura] comparado con hace décadas y eso implica que, actualmente, los chavales tienen muchas más posibilidades para entrenar en buenas condiciones. El fútbol base, eso es lo principal. Hay que buscar la manera de poder tener más entrenadores, pero sobre todo para el fútbol base. Para el fútbol profesional, en cambio, ya hay suficientes. Y, en segundo lugar, habría que hacer el campeonato ruso más competitivo, y eso no se consigue solo con dinero. Se habla mucho del límite de extranjeros, pero yo creo que se paga demasiado dinero al futbolista ruso a cambio de casi ningún esfuerzo. Antes, cuando yo jugaba en España, tenían que jugar ocho españoles y solo podía haber tres extranjeros en el campo. Había selección [española] en aquella época, pero nunca ganaba nada. Cuando entra en vigor la llamada Ley Bosman [la que permitía a los futbolistas europeos jugar sin ocupar plaza de extranjero en los clubes del Viejo Continente, tras una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del 15 de diciembre de 1995], los españoles de repente tenían que competir para jugar en su equipo con los extranjeros en igualdad de condiciones. Es entonces cuando empezaron a crecer los futbolistas, porque era una competición libre. Sin eso, no va a progresar nadie. Fue entonces cuando Xavi, Iniesta, Puyol… tenían que competir. No iban a jugar porque fueran españoles. En aquella época, por ejemplo, había muchos holandeses en el Barcelona y tenían que competir día a día contra ellos y con ellos para mejorar. De ahí han crecido y la selección ha mejorado. Además, si los jugadores no podían competir en España, tenían que salir. En el año 1994, cuando yo llegué a la liga española, creo que no había ningún español en el extranjero, pero luego tuvieron que salir. Si querían jugar y ganar dinero, tenían que competir y, en mi opinión, eso ayudó a la selección a tener el nivel para ganar el Mundial, la Eurocopa y mucho más.

    ¿Cuál será el mayor reto, como país organizador, de Rusia durante el Mundial de 2018?

    Todo saldrá bien porque Rusia no es la primera vez que acogerá una competición de este tipo. Ya se han hecho aquí los JJOO de invierno en Sochi, el Mundial de hockey… El único problema, que yo creo que se va a solucionar, son los estadios que actualmente se están construyendo. Parece que hay algún problema, pero bueno, a ver si llegan para 2018 en condiciones. Todo lo demás, hoteles, seguridad, creo que no va a haber ningún problema.

    ¿Qué le parece el cambio de Lopetegui por Del Bosque al frente de la selección nacional española? ¿Cómo afronta España el Mundial de 2018? ¿Será una continuación del declive o se volverá al ciclo ganador?

    Con la sola decisión de cambiar al entrenador no llega, en mi opinión. Hay que pensar. Alguien tiene que replantearse si España tiene que seguir jugando como lo hacía cuando ganaba. Ahora, jugando así, ya no gana. Si siguen con ese estilo, seguramente va a pasar lo que pasó en el Mundial de Brasil y en la última Eurocopa. Para un fútbol hay un tipo de jugadores y para otro hay otro tipo. Eso también depende del entrenador. Si siguen con el mismo modelo, seguramente apuesten por los futbolistas tipo Iniesta, de toque. Si eligen un modelo de juego, para entendernos, tipo Simeone, ese técnico elegiría otro tipo de futbolista. Lo que hay que decidir es cómo quieren que España juegue.

    ¿Cree que ese modelo, con Koke, Gabi y futbolistas más de brega y de presión funcionaría en España?

    Yo creo que sí. La Eurocopa 2016 ha demostrado que el noventa y tantos por ciento de los equipos juegan lo que llamaríamos 'a lo Simeone'. O sea, defender y contraatacar, defender y contraatacar. Para mí, en la Euro ha habido tres selecciones que han querido jugar algo: Alemania, España y Bélgica. Bélgica porque tiene buenos futbolistas. España quiso jugar como lo hacía desde hace 10 años, pero yo creo que se ha perdido todo lo que hubo. Se ha perdido mucho, sobre todo en la presión. Tocar, tocar y tocar está muy bien, sobre todo porque se ganaba. Como el Barcelona. Hay que tenerlo claro: España era el Barcelona. El modelo de juego era el del Barça. Mucho toque y presión tras pérdida de balón. Y se marcaban muchos goles. Esto ya se ha perdido. Tanto Morata como Nolito o Silva, este trío no está muy acostumbrado a jugar como lo hacía el Barcelona. En España no están acostumbrados a hacer la pérdida y recuperación de posesión que hacía el Barça, sobre todo de Guardiola. Por eso digo que, a lo mejor, toca ya pensar en otro estilo de juego. Lo que ha pasado hace poco en España es lo mismo que ocurre ahora en Rusia. Hay que elegir lo que se quiere hacer, cómo se quiere jugar, y después buscar un entrenador de acuerdo a esa idea.

    Usted ha ejercido como técnico y como jugador tanto en la liga rusa como en la española. ¿Qué diferencias existen, en su opinión, entre ambas competiciones, no solo a nivel de entrenamientos y de relación del míster con los futbolistas, sino desde la perspectiva de la presión mediática?

    La diferencia es abismal entre España y Rusia. Puedo poneros un ejemplo. Equipos como el Celta de Vigo o la Real Sociedad pierden 0-3 en casa contra un rival supuestamente más pequeño o de su mismo nivel y los jugadores no pueden salir a la calle. Ni ese día ni al día siguiente. Aquí pierde el Spartak, que es un equipo como el Real Madrid, 0-3 en casa, y salen del estadio, se hacen fotos, firman autógrafos y se van para casa tan tranquilamente. Con eso está dicho todo. No hay ninguna presión mediática aquí. Cero. Me refiero a Moscú. En alguna ciudad pequeña, a lo mejor algo hay, pero tampoco mucho. A lo mejor van 2.000 o 3.000 personas al campo… ¿qué presión puede haber? Para el jugador, ninguna. En la segunda división española hay mucha más presión que en la primera rusa. Este es uno de los problemas que impiden que los futbolistas den el máximo. Eso para un entrenador extranjero es chocante. Allí, en cada entrenamiento hay 10 medios. Aquí hay 10 a lo mejor durante el partido, como mucho. En el entrenamiento, ninguno. No hay ninguna presión para el futbolista. Y yo creo que eso es malo. Después pasa eso con los jugadores rusos también a nivel de selección. No se sienten presionados por nadie, solo por el entrenador. Un poco de presión a la española en la liga rusa ayudaría a mejorar. Todo esto serviría para hacer la liga más competitiva. Quieras o no, si hay presión tiendes a competir mejor para poder salir al día siguiente a la calle. No te van a matar, pero es algo desagradable salir por ahí con tus hijos y que te digan: 'ayer no corriste, ayer no hiciste nada'. Aquí eso no pasa, por ejemplo.

    ¿En Mallorca, tuvo a sus órdenes a Marco Asensio, que esta temporada militará en el Real Madrid tras estar cedido en el Espanyol? ¿Qué futuro le augura al mediapunta zurdo?

    Marco Asensio tiene por delante un gran futuro. Estoy seguro que sí. Ya sabemos cómo es el fútbol, depende mucho de su progresión y lo que pueda pasar, pero en principio tiene todo para ser uno de los mejores jugadores de España, incluso de Europa. Tiene todas las condiciones, tanto técnicas como mentales. Es un chaval muy sano, está enamorado del fútbol, solo piensa en el fútbol y no en otras cosas. Condiciones tiene. Cómo las utilice luego y las aproveche es cosa de él. Sabemos que hay muchos por ahí que tienen mucho talento y luego desaparecen.

    Usted era director general del Spartak cuando Unai Emery se convirtió en entrenador del conjunto moscovita. Se dice que traerlo fue una apuesta personal suya. ¿Qué ocurrió para que no triunfase aquí? ¿Qué valoración hace del actual técnico del PSG, en lo personal y en lo profesional?

    He dicho antes que para un entrenador extranjero, [el fútbol ruso] es difícil de entender. Por ejemplo, el hecho de que no hay presión mediática. Creo que eso es un poco lo que pasó con Unai. Lo traje porque creo que es un grandísimo entrenador. Lógicamente, me habría gustado que triunfara aquí. No pudo adaptarse al fútbol ruso, y no me refiero a lo que pasa dentro del rectángulo verde, sino a lo de alrededor. Simplemente, no pudo ser. Es muy diferente. Aquí la única presión proviene del entrenador y del club. Nada más. El futbolista aquí, lo quieras o no, se relaja, se deja. Si el técnico no mete esa presión, y en España no hace falta, pues, entre otras cosas, pasa lo que pasó. Que no ha podido adaptarse a lo que es el entorno. Nada más. Todo lo demás, lo está demostrando.

    Si tuviese oportunidad, ¿le gustaría volver como entrenador a España? ¿Qué equipos querría dirigir si dependiera de usted?

    Por supuesto que me gustaría. Hombre, ahí tengo dos equipos, de los tres que estuve, que me encantaría entrenar: son Celta [de Vigo] y Real Sociedad. Estuve cinco años en la Real y cinco en el Celta. Tanto uno como el otro están entre mis favoritos. Si algún día pudiera elegir, sería uno u otro.

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    entrevista, fútbol, Eurocopa 2016, COI, Valeri Karpin