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    Andreas Wehr: “La Unión Europea busca crear su propia esfera de influencia”

    Andreas Wehr: “La Unión Europea busca crear su propia esfera de influencia”

    © REUTERS / Francois Lenoir
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    El discurso de la Unión Europea difiere notablemente de su manera de actuar en numerosas cuestiones, según explicó a Sputnik Nóvosti Andreas Wehr, autor de varios libros críticos sobre la Unión Europea.

    Desde la gestión de la crisis en Grecia hasta el papel de la UE en el conflicto ucraniano, este jurista cree que Bruselas busca sobre todo afianzar el poder de las élites europeas. Con todo, Wehr considera que tanto la política de “devaluación interna” en Grecia como la búsqueda de la UE de construir su propia esfera de influencia en Ucrania han fracasado, y que es necesario, en interés de ambas partes, mejorar las relaciones entre la UE y Rusia, reconociendo que ésta también tiene intereses legítimos.

    Ha comparado recientemente la estrategia de la Unión Europea con Grecia con la estrategia de “empobrecimiento”de Europa oriental por parte de Bruselas. ¿Por qué?

    Tras el desplome del “socialismo real” en Europa oriental, los Estados de Europa oriental se convirtieron en destinos de inversión atractivos para las empresas monopolistas de Europa Central. Esta transformación se facilitó gracias a los bajos salarios, la pérdida de derechos laborales y la debilidad de los sindicatos. En correspondencia, el grado de explotación aumentó. Los viejos países de la periferia de la Unión Europea, esto es, España, Portugal y Grecia, se vieron enfrentados a una nueva competencia procedente del Este. Esta situación se agudizó con la entrada de estos países en la Unión Europea y con la entrada de algunos de ellos también en la eurozona. Grecia resultó especialmente afectada por esta competencia, puesto que tiene frontera directa con Bulgaria, uno de los países más pobres de la Unión.

    La Unión Europea emplea esta competencia como medida de presión para empeorar las condiciones laborales en Grecia, hundir los salarios y socavar a los sindicatos. El objetivo sigue siendo el mismo: el país debe caer a los niveles de Europa oriental. Se trata de una perspectiva que no se oculta ya en absoluto. El pasado 27 de febrero de 2015, en el Frankfurter Allgemeine Zeitung podía leerse: “no debería enviarse más dinero hacia Atenas mientras los salarios y pensiones no se correspondan a la productividad real de la economía griega. Para ello, el salario medio en Grecia debería estar entre el nivel de Estonia y el de Eslovenia. Eso solo es posible a través de una devaluación interna constante, es decir, a través de nuevos recortes”.

    ¿Qué rol ha desempeñado la Unión Europea en la crisis en Grecia?

    En pocas palabras: ¡uno enorme! Para entenderlo conviene saber lo siguiente: la eurozona, como una zona económica única, contempla, para poder funcionar, un nivel de desarrollo igual para sus Estados miembros. Por ese motivo se creyó que podía renunciarse a los mecanismos clásicos que permiten habitualmente a los países en crisis mejorar su competitividad internacional a través de medidas unilaterales. En caso de crisis, un país devalúa su divisa, subvenciona a su economía y aumenta su endeudamiento, instruyendo a su banco central para que ponga a disposición el dinero necesario.

    Sin embargo, la eurozona no es una zona monetaria en la que los Estados miembros dispongan del mismo nivel de desarrollo. No lo era ya en sus inicios. Desde el comienzo unió a países muy diferentes en lo económico, desde una economía fuerte, como Alemania, a economías más débiles, como Portugal o Grecia. Desde el estallido de la crisis financiera y la crisis en la eurozona estos países se alejan aún más todavía entre sí. Con las repúblicas bálticas, Eslovaquia y Eslovenia incluso se han sumado más países débiles económicamente.

    Tema: Сrisis de la deuda en Grecia

    Todos estos países, con sus fuertes diferencias en desarrollo, están vinculados al reglamento del euro y de la UE. Como no disponen de divisa propia, no pueden devaluarla. Además, deben mantener los topes de deuda y subvencionar a su propia industria sólo de manera limitada. La única posibilidad que les queda es la “devaluación interna”, que consiste sobre todo en recortes salariales y medidas de ajuste presupuestario en materia social y de sanidad, el empeoramiento de las jubilaciones y una renuncia a las inversiones en infrastructuras. El objetivo de esta “devaluación interna” es hacer que el país vuelva a ser atractivo a los inversores y los créditos de los monopolios internacionales y mercados financieros. La UE afirma que esta estrategia ha funcionado en Letonia, Portugal e Irlanda, pero se calla, en cambio, que esta estrategia ha funcionado a costa de amplios sectores de la población, cuyos estándares de vida han retrocedido considerablemente. En Letonia, por ejemplo, se cerraron la mitad de todos los hospitales.

    Tema: Posible salida de Grecia de la Eurozona

    En Grecia parece que esta política de “devaluación interna” ha fracasado por completo. La política de recortes ha desencadenado una espiral descendiente de la que el país no puede encontrar ya una salida con la financiación a través de los países de la eurozona. El país se acerca cada vez más a la salida de la eurozona, el ‘Grexit’.

    ¿Qué ha significado la UE para la soberanía de los países miembros?

    La pertenencia a una organización internacional como la Unión Europea limita obviamente la soberanía de sus Estados miembros de manera enorme. Esto es especialmente aplicable a los países de la eurozona. Antes he mencionado que en caso de crisis ya no pueden protegerse por sus propios medios, ya que carecen de divisa propia. Sobre estas limitaciones de la soberanía nacional ya se habla abiertamente, y se las justifica. El presidente de la patronal de la industria alemana, Ulrich Grillo, decía recientemente que “quien quiere seguir un camino nacional no puede ser miembro de la unión monetaria”. (Frankfurter Allgemeine Zeitung, 13 de junio de 2015)

    Muchas personas creen con todo que la soberanía nacional ha sido transferida a Bruselas, esto es, a una institución conjunta de los Estados miembros. Esto no es así. La UE es una organización internacional cuyas directrices y ordenanzas se aprueban a través de las decisiones de la mayoría de sus Estados miembros. En este sentido, el tamaño de población de un país es un criterio decisivo. Alemania es, con diferencia, el país con más población de la Unión Europea, por lo que su voto tiene un peso mucho mayor que el de muchos pequeños países miembro. Incluso países de tamaño medio como Suecia, Austria, Bulgaria, Portugal o Hungría, que tienen unos 9 millones de habitantes, apenas cuentan contra Alemania, que cuenta con casi diez veces esa población. Estos Estados, en consecuencia, no están transfiriendo su soberanía a Bruselas, sino en realidad a Berlín. Esto es algo que con la crisis en la eurozona cada vez es más evidente a más personas en los países de la periferia. Las verdaderas relaciones de poder se han vuelto visibles. Por eso protestan los ciudadanos de Atenas, Lisboa, Nikosia, Dublín y Madrid, con toda la razón, contra la política del Gobierno alemán.

    ¿Cómo valora el papel de la UE en Ucrania? ¿Qué intereses geopolíticos y geoestratégicos se encuentran detrás?

    La Unión Europea intenta convertirse en un imperio, como lo es Estados Unidos. Para ello trata de construir su propia zona de influencia. En esta zona de influencia se encuentra, en el Este, Ucrania, y algún día quizá también Bielorrusia y el Cáucaso. En lo que se refiere a Ucrania, su gran potencial económico debe estar en el futuro a disposición de los países de la Unión Europea. También las rutas de tránsito del gas natural ruso, que atraviesan el territorio ucraniano, deben controlarse a largo plazo. Todo esto, no obstante, solamente es posible si la Unión Europea es capaz de hacer retroceder la influencia de Rusia.

    Tema: Situación en Donbás

    Con su manera de actuar, tan ofensiva, en Ucrania, la Unión Europea quiere evitar además que Estados Unidos se haga fuerte en Europa oriental. A pesar de la cooperación con EEUU, ambos imperios compiten entre sí. Respecto a la posición de los países de la Unión Europea en la cuestión de Ucrania, en la que los EEUU mantienen una posición agresiva, hay tensiones evidentes. Al lado de EEUU se encuentran Polonia y las repúblicas bálticas. Por el contrario, otros Estados como Italia, Hungría, Eslovaquia y la República checa ven la política estadounidense con escepticismo. El papel de Alemania y Francia consiste en equilibrar estos diferentes intereses y hacer que la UE sea funcional.

    ¿Hasta qué punto depende la Unión Europea de EEUU?

    A pesar de la competición entre EEUU y la UE, la relación entre estos dos centros del capitalismo mundial es, sobre todo, de cooperación estrecha entre ellos. Los mercados financieros y los grandes monopolios a ambos lados del Atlántico están entrelazados desde hace décadas. Y la exportación de capital es elevada en ambas direcciones. Con el planeado Tratado de Libre Comercio entre la UE y EEUU esta cooperación económica entre ambos se intensificará.

    A pesar de todo, existen todavía importantes diferencias en la manera de actuar en política internacional. EEUU tiene con respecto a la UE un poder militar todavía enorme, con el que intenta imponer a prácticamente todos los conflictos globales un sello militar, y por el que son superiores a los europeos, que carecen de un ejército de la Unión Europea. En ese sentido, sigue habiendo una dependencia fatal de la UE hacia EEUU.

    ¿Cómo podría esta situación desescalarse y restablecerse relaciones con Rusia?

    No iría tan lejos como para afirmar que Alemania no mantiene actualmente relaciones con Rusia como para que tenga que “restablecerlas”. Pero las relaciones son malas y han de mejorarse en interés de ambas partes. Un requisito es que los políticos y la opinión pública alemanas reconozcan que Rusia también tiene intereses legítimos, por ejemplo en Ucrania.

    Cuando todavía existía la Unión Soviética, en Alemania se daba por supuesto que tenían que respetarse los intereses de una superpotencia que se encontraba junto a ella. Incluso se apoyó la cooperación consciente con ella mientras hubo tropas soviéticas a orillas del río Elba. Estoy convencido de que hoy tendría éxito reactivar esta “comprensión hacia los rusos” tan extendida en aquella época, para introducir un factor de equilibrio en el debate público. Las encuestas de opinión en varios países muestran que la política de Putin está mejor valorada en Rusia que en EEUU, Canadá o Reino Unido.

    Diferentes fuerzas en Alemania pueden tener interés en una mejora de las relaciones con Rusia. Entre ellas conviene tener en cuenta una parte importante del capital alemán, que con un desplome del mercado ruso tendría mucho que perder. Pero también fuerzas de izquierda y antiimperialistas, que ven con preocupación la enorme influencia militar de EEUU en todo el mundo. Si se consiguiese unir a estas diferentes fuerzas en un movimiento pacifista, con toda seguridad éste tendría una gran influencia en la política alemana, pero también la europea.

    Etiquetas:
    UE, Andreas Wehr, Europa, Grecia, Ucrania, EEUU, Rusia
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