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    'Cuidar el planeta', 'ahorrar energía', 'empezar por casa': las consignas suenan difíciles, pero decirlas puede ser tan fácil como llevarlas a cabo. Para cuidar el planeta, tenemos que ahorrar energía, y para ahorrar energía, tenemos que empezar por casa. Te contamos cómo ser más eficiente en materia energética en tu casa.

    Aunque creas que puede ser algo insignificante, optimizar el uso de la energía en tu casa y cambiar algunos hábitos realmente ayuda a preservar nuestro mundo. Ahora bien, ¿cómo se hace? 

    ​Si se siguen estos consejos, tener un hogar (cualquier casa, de verdad no importa cuándo ni cómo fue construida) con eficiencia energética es bastante más simple de lo que se piensa (y menos costo a fin de mes, cuando llegan las facturas).

    Tips para reducir la cuenta de luz

    • Piensa en tu casa como un sistema: todos los elementos de su casa (la cobertura exterior, los sistemas mecánicos, el ambiente interior y exterior e incluso los ocupantes) interactúan. Un cambio en un área puede afectar a las otras. Por ello es importante pensar en el uso que hacemos de las aberturas de la casa.

    Por ejemplo, al sellar las fugas de aire en una ventana, podemos generar cambios en la ventilación y refrigeración de la casa.

    ​​El doble acristalamiento en ventanas, por ejemplo, también ayuda a reducir a la mitad el gasto de calefacción, un ahorro que podríamos aumentar tomando medidas complementarias: con gestos tan sencillos como subir o bajar las persianas o correr (y descorrer) las cortinas, podemos aprovechar la luz solar para calentar la habitación durante el día e impedir que el frío se cuele durante la noche.  

    • La iluminación consume entre el 12 y el 20% del gasto de energía total de un hogar. Usar lámparas de bajo consumo permite ahorrar hasta un 80% de energía. Una casa de energía cero tiene las luces estratégicamente colocadas para obtener una luz brillante donde la necesitas y una luz suave donde la quieres. 
    • Además, siempre es importante aprovechar al máximo la luz natural, y apagar la luz cuando una habitación queda desocupada.
    • Cuando compres electrodomésticos y equipos de calefacción y refrigeración, fíjate en qué etiquetas tiene, si son de alto rendimiento energético, lo notarás (generalmente están señaladas en verde). A su vez, es imprescindible que intentes no utilizar aparatos ineficientes para la calefacción, como las estufas de cuarzo, ya que consumen enormes cantidades de energía y calientan espacios muy reducidos
    • En caso de tener calefacción con equipos regulables, lo recomendable es graduar el termostato a 21ºC. En el caso de equipos a aire acondicionado cada grado suplementario representa un 7% más de consumo energético del equipo.
    • Reduce el consumo de energía en espera: muchos dispositivos electrónicos consumen energía las 24 horas del día para acceder a las redes y hacer funcionar relojes, temporizadores y mandos a distancia, también computadoras. Este uso de bajo nivel puede representar entre el 5% y el 10% de su factura de electricidad, según el Gobierno de Canadá. 

    Una forma fácil de controlar este tipo de consumo es a través de temporizadores que cortan la energía de los dispositivos y electrodomésticos en determinados momentos.

    • Revisa los burletes de la heladera, asegúrate de que cierre correctamente y mantenla abierta el menor tiempo posible. Además, colócala lejos de la cocina u otras fuentes de calor.
    • Llenar el lavarropas para cada lavado permite ahorrar agua y electricidad. Además, es muy importante no utilizar agua caliente para lavar la ropa: el calentamiento de agua es el mayor consumo de electricidad de un hogar.
    • Lo mismo sucede con el agua que se calienta para ducharnos; el termotanque consume aproximadamente 37% de la energía. Para ahorrar, es recomendable colocar el termostato a 60°C.
    • Descongelar periódicamente el freezer: la escarcha crea un aislamiento que puede acarrear un 20% de consumo eléctrico suplementario.
    • El lavavajillas es uno de los electrodomésticos que más energía consume. El 90% de ese consumo se debe al proceso de calentar el agua y el 10% restante se utiliza para agitar el agua. Lavar los platos a mano con agua caliente supone un 40% más de consumo que con el lavavajillas. No utilices agua caliente.
    • Usar el microondas en lugar del horno para calentar la comida y líquidos.
    • Regálale unas vacaciones a tus aparatos: cada vez que salgas de tu casa por algunos días, desenchufa tantos aparatos y dispositivos como puedas. Ahorrarás energía y dinero para tu próxima escapada.
    • Consultar a un experto tampoco está demás: el conocimiento es poder. Una revisión detallada de los sistemas de tu hogar te ayudará a entender qué tan bien está funcionando desde el punto de vista de la eficiencia energética. El técnico también puede darte recomendaciones sobre las opciones de renovación de su casa, e incluso identificar mejores formas de diseñar y construir nuevas casas.

    Origen del Día Mundial de la Eficiencia Energética

    En 1998, durante la Primera Conferencia Internacional de la Eficiencia Energética celebrada en Austria, se decidió establecer una fecha para que la sociedad reflexionara sobre la problemática del abuso de combustibles fósiles y de la importancia de aprovechar alternativas energéticas

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