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    Tácticas de desinformación soviética

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    En esta edición de nuestro programa hablaremos de "las tácticas de los espías rusos que podrían usarse en las elecciones de Estados Unidos", según los medios internacionales.

    En nuestras ediciones anteriores analizamos una avalancha de nuevas y no tan nuevas acusaciones contra Rusia en los medios internacionales con la pandemia del coronavirus como telón de fondo. Algunos de nuestros colegas llegaron a acusar a Rusia de espiar para obtener datos de las vacunas que están desarrollando otros países.

    Paralelamente, medios británicos acusaron a Rusia de haber pagado a los talibanes para que mataran a los militares británicos. Acto seguido, salió publicado en el Reino Unido el llamado "Informe Rusia" divulgado por el Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento británico. Este documento aborda la supuesta influencia de Rusia en el referendo de 2016 para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, pero concluye que será difícil probarla.

    Y finalmente, esta semana los medios estadounidenses afirmaron que Rusia ha estado difundiendo desinformación sobre el COVID-19 para influir en las elecciones presidenciales del 2020 en Estados Unidos. El diario The New York Times y la agencia Associated Press sostienen que "los servicios de inteligencia rusos están utilizando tres sitios web en inglés para propagar desinformación sobre la pandemia de coronavirus, tratando de aprovechar una crisis que Estados Unidos ha tenido problemas para contener mientras se acerca la elección presidencial de noviembre".

    Mientras tanto, una de las vacunas rusas contra el coronavirus está en la etapa del registro nacional, que culminará en agosto. En medio de esta carrera por obtener el remedio, el Kremlin califica como "fobia obsesiva" las nuevas acusaciones difundidas en los medios estadounidenses, según una crónica de la edición en español de RT.

    Parece que la noticia aquí efectivamente es la vacuna rusa que está a punto de llegar. Pero aparentemente no es así para nuestros colegas de Associated Press y The New York Times que sostienen que la noticia es que los servicios de inteligencia rusos están utilizando tres sitios web en inglés para propagar desinformación sobre la pandemia de coronavirus.

    Luego resulta que no son los servicios de inteligencia rusos, que los sitios web en cuestión apenas tienen importancia que se les otorga y que toda esta historia viene de unos funcionarios anónimos que no están autorizados a hacer declaraciones públicas.

    Pero en cualquier caso es curioso saber de qué acusan a Rusia o a las autoridades rusas nuestros colegas de Associated Press y de The New York Times. "EEUU: Rusia detrás de difusión de desinformación sobre COVID-19", dice un titular de The Associated Press.

    Da la impresión de que toda esa historia aparece para completarla con la última frase de la permanente intromisión rusa. Parece increíble, pero los autores no ofrecen ningún detalle que oriente al lector. ¿Qué importancia tienen estos tres sitios web en inglés? ¿Qué repercusión ha tenido la información que los medios estadounidenses describen como la "desinformación rusa"? ¿De qué tipo de historias estamos hablando?

    Efectivamente no hay ningún detalle al respecto. Desde este enfoque no extraña que Rusia lo desmienta simplemente como "fobia obsesiva", porque en la realidad hay poco que desmentir. Más aún, el Kremlin  a su vez habla de una nueva campaña de desinformación por parte de Occidente. "Rusia niega haber propagado información falsa sobre COVID-19 en EEUU", titula Telesur.

    Toda esta historia causa una fuerte sensación de deja vu. Las acusaciones contra Rusia no son nuevas. Como en muchas ocasiones anteriores, nuestros colegas de los medios internacionales citan a fuentes anónimas, no autorizadas a hacer declaraciones públicas. Pero en la realidad lo que están haciendo esas fuentes son declaraciones públicas que tienen mucha repercusión y que enseguida llegan al otro lado del Atlántico. En la realidad, lo único nuevo en toda esta historia es el coronavirus.

    Paradójicamente, están de acuerdo en ello nuestros colegas de los medios estadounidenses. Un informe de CNN "revela" que los esfuerzos de Rusia para entrometerse en las elecciones estadounidenses de 2016 podrían haberse producido con las tácticas de desinformación soviética de 1983. "Estas son las tácticas de los espías rusos que podrían usarse en las elecciones de EEUU.", titula la edición en español de la CNN.

    En toda esta situación no hay que olvidar de que una guerra de información como mínimo tiene dos partes encontradas. La llamada "desinformación soviética" de los años 80 respondía a la propaganda occidental que no tenía nada que envidiar.

    Desde esta perspectiva, no extraña que los medios estadounidenses no dejen sus intentos de desacreditar los estudios rusos para conseguir la vacuna contra el COVID-19. Las acusaciones más recientes llegan cuando faltan pocas semanas para el inicio de la producción de la vacuna rusa contra el coronavirus que podría llegar hasta América Latina. Se sobreentiende que semejantes perspectivas preocupan a Estados Unidos y no lo ocultan.

    "Hay preocupación internacional por la vacuna rusa contra el COVID-19, que sería autorizada en cuestión de días", titula la edición en español de la CNN.

    La preocupación internacional por la vacuna rusa no es nueva. Como tampoco es nueva la "fobia obsesiva" frente a la presunta intromisión rusa. A principios de julio, el mismo The New York Times acusaba al presidente estadounidense Donald Trump de ignorar los informes de inteligencia sobre las injerencias rusas.

    "Donald Trump tiene otro problema ruso: falta de estrategia e informes de inteligencia sin leer", titula la edición en español de The New York Times.

    "Habría actuado de haber tenido conocimientos de que habría una recompensa rusa a cambio de vidas de militares estadounidenses", escribe The New York Times. Nuestros colegas se refieren al rumor, porque no es más que un rumor, que Rusia había pagado a los talibanes en Afganistán por matar a los militares estadounidenses.

    La clave de esa frase tan característica son los interminables inclinaciones condicionales: habría actuado, habría recompensa. La verdad es que se entiende perfectamente por qué Trump ignora algunos de esos informes, tal y como dice The New York Times. En la realidad no son informes, sino especulaciones sin pruebas fidedignas que vienen perfectamente para salir en algunos medios de comunicación. Esta semana tuvimos otro buen ejemplo de cómo funciona.

    Etiquetas:
    influencia, desinformación, COVID-19, elecciones, EEUU, Reino Unido, injerencia, Rusia
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