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    El asalto al Capitolio de EEUU (113)
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    Los agentes que intentaron evitar el asalto al Capitolio de Estados Unidos pertenecen a una fuerza cuyo principal objetivo es proteger a los congresistas y las instalaciones en las que se reúnen. La fuerza, que nació con cuatro hombres y hoy reúne más de 2.000, surgió literalmente a partir de una bofetada.

    La irrupción de partidarios del presidente saliente de EEUU, Donald Trump, en la sede del Capitolio en la primera semana de 2021 mostró al mundo una variedad de pintorescas imágenes. Sin embargo, también evidenció los problemas que la Policía del Capitolio tuvo para evitar los incidentes que pudieron haber puesto en riesgo su objetivo principal: asegurar la integridad física de los parlamentarios.

    Si bien el Congreso de los Estados Unidos funciona desde el año 1788, no siempre tuvo un cuerpo policial propio. De hecho, esta fuerza no existía cuando los congresistas se reunían en su sede original en Filadelfia y, si bien el Capitolio de Washington comenzó a ser sede de las sesiones parlamentarias en el año 1800, la seguridad de los legisladores no estuvo a cargo de un equipo específico hasta 1828.

    Durante los primeros 28 años de funcionamiento del Capitolio en Washington, la seguridad interna estaba a cargo de un solo hombre, John Golding, a quien se le había encomendado la tarea de "proteger lo más posible la propiedad de los Estados Unidos". Por supuesto, se trataba de una tarea imposible, ya que Golding no contaba con autoridad legal y, a lo sumo, se limitaba a demorar a sospechosos de haber provocado algún daño en el edificio.

    Los documentos históricos concuerdan en que aquellas primeras décadas del siglo XIX eran por demás turbulentas y que algunos episodios sucedidos en los primeros meses de 1828 terminaron de convencer a los congresistas de que no podían dejar su seguridad en manos de una sola persona.

    ¿Cómo surgió la Policía del Capitolio?

    Uno de los hechos más pintorescos que derivó en la creación de la Policía del Capitolio fue el que se inició en la noche de Año Nuevo de 1828 y tuvo como protagonista al hijo del entonces presidente estadounidense, John Quincy Adams (1825-1829).

    Además de ser hijo del presidente, John Adams Jr. se desempeñaba como secretario personal de su padre. Por eso mismo, fue uno de los anfitriones de la fiesta que la Casa Blanca brindó a periodistas y congresistas para recibir el año 1828. Durante el evento, Adams Jr mantuvo un altercado con Russell Jarvis, un periodista del Washington Telegraph, diario cuya línea editorial apoyaba a Andrew Jackson, principal rival político de su padre.

    El episodio se hizo recordar por la revista Time en 2017 —cuando la Policía del Capitolio fue clave para desactivar un ataque con disparos a congresistas en Virginia—. De acuerdo con la revista, otro asistente preguntó a Adams Jr. quién era una mujer que se encontraba en el salón, sin saber que se trataba de la esposa de Jarvis. El hijo del presidente, con picardía, respondió a toda voz para asegurarse de que todos lo escucharan: "Es la esposa de un tal Russell Jarvis, y si él supiera el desprecio con el que se lo ve en esta casa, seguramente no estaría aquí".

    Aquella respuesta fue tomada como una ofensa por el periodista, que buscó el momento correcto para vengarse del hijo del presidente. Lo pudo hacer recién cuatro meses después, en abril de 1828, cuando lo encontró en la Rotonda del Capitolio, uno de los salones más importantes en el interior del recinto.

    Jarvis exigió a Adams Jr. una retractación por sus dichos en la Casa Blanca, los que consideraba una grave ofensa. Sin embargo, el hijo del presidente se negó a hacerlo. Furioso por la negativa, y según contó el propio Jarvis a un diario de la época, decidió cometer "un asalto a su persona, que consistió en tirar de su nariz y darle una bofetada en un costado de la cara, con la mano abierta".

    El episodio fue tan escandaloso que el propio presidente, John Quincy Adams, debió intervenir para evitar que su hijo acabara batiéndose a duelo con el periodista. El mandatario también decidió enviar una carta a los congresistas para convencerlos de que destinaran los recursos suficientes para tener un cuerpo de seguridad que evitara este tipo de incidentes en el futuro.

    El presidente encontró eco en los congresistas, que también veían con preocupación como por aquellos días las vallas de seguridad del Capitolio habían sido derribadas para el pastoreo de ganado.

    La ley que creó a la Policía del Capitolio se promulgó finalmente el 2 de mayo de 1828 para asignarle al nuevo cuerpo policial "el cuidado, la preservación, el mantenimiento del orden y el policiamiento, del Capitolio y sus dependencias, que son de uso y ocupación exclusivos de cualquiera de las cámaras del Congreso".

    A pesar de tener un nuevo estatus legal que daba autoridad policial a los guardias del Capitolio, el cuerpo consistía en tan solo cuatro hombres —un capitán y tres subalternos— que debían trabajar turnos de 15 horas en los días en que había sesión o de 10 horas cuando no había. Si bien se incorporaron nuevos funcionarios en las décadas siguientes, no fue hasta 1935 —año en que se amplió el rango de acción de la Policía al exterior del edificio— cuando se conformó una fuerza de 132 personas.

    El cuerpo policial volvió a tener un incremento en el año 2001, a propósito de los atentados al 11 de septiembre que, según se cree, tuvieron al Capitolio como uno de sus objetivos. Desde esa época, y tras una fusión con la Policía de la Biblioteca del Capitolio, el cuerpo está autorizado a contar con más de 2.000 efectivos.

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    El asalto al Capitolio de EEUU (113)
    Etiquetas:
    policía, Policía de EEUU, Capitolio de los Estados Unidos, EEUU, Estados Unidos
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