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    Sputnik les trae el relato de la madre de Juan Carlos Monroy Martínez, preso desde hace un año en el Penal de Pachuca de Soto, Hidalgo, sobre el peligro de vida que corre y las nulas pruebas que sostienen su detención.

    Esta semana, Judith Valenzuela, madre de Rafael Méndez Valenzuela regresó a la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador a agradecer su intervención en el caso de su hijo, quien fue liberado tras haber pasado más de una década preso injustamente y que no era liberado a pesar de haber cumplido la condena impuesta injustamente, sostenida en una confesión obtenida bajo tortura.

    Cuando Sputnik consultó a Patricia Martínez si esta resolución tuvo que ver en su reciente protesta buscando la atención de la presidencia de la República, ella respondió que lleva "tiempo buscando la justicia para mi hijo".

    Su primera manifestación en Palacio Nacional en enero de 2019, a dos meses de lo ocurrido, ponía énfasis en el delicado estado de salud de su hijo Juan Carlos Monroy, quien además de enfermedades crónicas, recibió un trasplante de riñón.

    Desde mayo, la Judicatura Federal concedió un amparo en favor de la liberación de Monroy argumentando la falta de elementos suficientes que la Juez de control tuvo para vincularlo al proceso judicial de la investigación como imputado de un homicidio ocurrido en diciembre de 2019.

    "La Judicatura ya mandató su liberación, pero en el Estado de Hidalgo los poderes judiciales están en acto de rebeldía y no dan la salida a mi hijo", explicó Patricia Martínez en entrevista con este medio.

    La búsqueda de la Justicia

    Tras el ingreso de la demanda de amparo que elevó el análisis del caso al segundo nivel de pusticia, Martínez buscó la atención directa del Presidente López Obrador durante una gira en Hidalgo, que hizo cuando visitó San Agustín Tlaxiaca, en junio de este año.

    "Él iba en su convoy de camionetas y yo traía las mantas con la imagen de mi hijo. El Presidente paró las camionetas y me pidió que le diera un expediente del caso y se lo dí en mano. De regresó, me alcanzó y me dijo que estábamos en comunicación, que estuviera al pendiente porque me iban a llamar. Me llamó un asesor una vez, pero luego ya nadie más", relató Martínez.

    El 14 de diciembre regresó a Palacio Nacional, en la Ciudad de México junto a sus abogados y el fallo de la demanda de amparo del nivel de Federal de Justicia que mandató la liberación de Monroy; ahora es atendida por la Unidad de apoyo al sistema de Justicia, de la Secretaría de Gobernación Federal.

    "Peleo por su salud y su vida. No he oído que se diga que vamos a sacarlo, pedimos que pueda llevar su proceso en casa. No somos ricos, no tenemos visa ni pasaporte. Si no huyó en los primeros diez días en que tardaron en detenerlo y fincarle responsabilidad, ahora no lo haremos. Ya acabaron con nuestra dignidad, nuestro dinero y la confianza en nosotros mismos", explicó Martínez a este medio.

    Monroy está acusado de un asesinato cometido en un bar en el que estaba presente, aunque fue detenido diez días después argumentando que portaba drogas por lo que permaneció detenido, hasta que se libró judicialmente la orden de aprehensión que lo vinculó a la muerte violenta.

    Su madre refiere que el centro del fallo del Tribunal colegiado de amparo que revisó el caso puso en jaque el hecho que la jueza de control que lo vinculó a proceso por ese crimen, no tiene más sustento para ello que la declaración de una testigo, que primero negó su participación en los hechos, y luego se retractó y lo inculpó.

    Martínez explicó que ninguna de las pruebas periciales realizadas confirmó esa versión de lo sucedido y reiteró que no es sustentable jurídicamente que se haya vinculado a su hijo al proceso judicial de un crimen con un solo elemento dudoso.

    "Hay anomalías desde la vinculación a proceso pero ya se hicieron los periciales y no sale lo que la testigo dice. Mi hijo estaba a 15 metros del muchacho, a quien matan a corta distancia. El disparo está hecho con la mano derecha y mi hijo es zurdo. Está registrado que lo revisan al entrar al bar y no porta un arma. Son demasiados los "no", el único sí es que estaba en el bar, pero eso no lo hace culpable", explicó su madre.

    Explicó que en los tribunales de Hidalgo enfrentan continuas dificultades para acceder al expediente judicial del caso y garantizar una defensa adecuada. Que tampoco son notificados en tiempo y forma de las audiencias pautadas, que terminan cancelándose porque no llegan a tiempo sus abogados defensores.

    Mientras tanto, la situación de salud de Monroy se agrava. Su madre explicó que ya tuvo un problema que le afectó la vista y que la ha perdido parcialmente. Es por eso que su reclamo es que se le aplique una medida alternativa de prisión domiciliaria y que mediante un brazalete electrónico se le permita probar su inocencia en libertad.

    Etiquetas:
    prisión, México
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