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    BUENOS AIRES (Sputnik) — No fue indiferente para la comunidad boliviana residente en Argentina la precipitada llegada del expresidente Evo Morales en diciembre de 2019, tras el golpe de Estado que lo obligó a renunciar, y mucho menos lo fue su reciente regreso a Bolivia.

    Morales permaneció once meses en Buenos Aires, tras una breve estadía en México. Gladys Rocha, una boliviana nacida en Oruro (oeste) que vive desde hace 19 años en Argentina, reconoce su dolor al evocar el golpe de Estado que lo forzó al exilio.

    "Fue un golpe hacia nuestros recursos naturales con ayuda del ejército y la policía", afirma esta odontóloga en diálogo con Sputnik. "Me dolió sobremanera las muertes y los vejámenes y todo tipo de discriminación racial contra nuestros indígenas con la vil excusa de un fraude electoral que nunca se pudo probar".

    Que el exmandatario fuera acogido en Buenos Aires en calidad de refugiado fue un alivio para ella, ante la certeza de que su vida estaría a salvo y de que Argentina le daría la bienvenida como si fuera su casa.

    "Siento que en este suelo tuvo un pasar histórico que sellaron en la víspera Evo y el presidente de Argentina en el paso fronterizo de La Quiaca [en la provincia de Jujuy, norte] y Villazón [sur de Bolivia]", refiere Gladys. "Alberto Fernández nunca le soltó la mano".

    Esta mujer, de 43 años, constata el cariño que recibió el exgobernante boliviano tanto de sus compatriotas como de los propios argentinos. "En sus entrevistas y conferencias Evo siempre resaltaba el proceso de cambio de su Gobierno, que para todos es sabido, fue el mejor proceso económico y social en la historia de Bolivia", valora.

    El costo de emigrar

    Fue por razones muy distintas, pero Gladys también se vio obligada a partir de su país para poder tener estudios de postgrado en ortodoncia y ortopedia maxilar. Estos cursos de especialización no existían en Bolivia. Una vez logró sus objetivos académicos consiguió trabajo en Buenos Aires y prosiguió con su vida en la capital.

    Los pesares que acompañan una expatriación siempre resuenan con más vehemencia en aquellas ánimas que tuvieron que emigrar. Gladys, que tiene a sus padres en Oruro, se percató de la pesadumbre que acompañaba el semblante del expresidente en sus apariciones públicas.

    "Era muy notable la tristeza y la desolación en su rostro y en su hablar", evoca la odontóloga. "Repetía que estaban destruyendo todas las conquistas logradas en el país, y particularmente, yo compartía ese sentir de que estaban destruyendo Bolivia".

    Este sinsabor se acentuó cuando Gladys se vio impedida de votar en las elecciones generales del pasado 18 de octubre, cuando resultó electo Luis Arce como nuevo presidente de Bolivia. "No pude sufragar como le pasó a muchos de mis compatriotas, que fuimos inhabilitados sin explicación alguna", lamenta.

    Pero la victoria de Arce fue un justo desenlace a una historia que ya acumulaba demasiadas tragedias.

    "Siento que se esta cumpliendo el legado de Julián Apaza [líder del levantamiento indígena que tuvo lugar en Bolivia en 1781], más conocido como Túpac Katari, que murió diciendo 'volveré y seré millones'", sintetiza Gladys. "El triunfo del nuevo presidente con mayoría absoluta y el retorno de Evo a Bolivia dan cuenta que se esta cumpliendo".

    La esperanza de esta mujer puede sintetizarse en una metáfora: "Que un día mi Bolivia plurinacional y multiétnica pueda lograr una sola cadena de eslabones fuertes unidos por la paz y la igualdad y que nunca mas tengamos que ver muertos en las calles".

    Ansias de poder

    Opina muy distinto Gustavo Morón, cuyos padres llegaron a Argentina en la década de los 50 y 60 y se define a sí mismo como ciudadano boliviano por opción.

    Para este abogado de 48 años, Evo Morales "pretendía perpetuarse en el poder violentando su propia Constitución", lo que considera inentendible.

    "Llamó a un referéndum y no lo respetó", amplía Morón. "Fue a la justicia diciendo que era un derecho humano e invocando normas extranjeras, lo que contradice la soberanía de Bolivia. La población estaba cansada, hubo una insurrección legítima que devino en que sectores de la derecha conservadora tomasen el Gobierno e hiciesen cosas terribles. Y terminó siendo un golpe de Estado".

    Este abogado también cuestiona la actividad del expresidente mientras estuvo en Argentina. "Mantenía reuniones políticas, y él mismo dijo que la fórmula presidencial que eligieron en Buenos Aires, es la que salió electa, así que no cumplió la normas de refugiado", reprocha.

    Como integrante de la colectividad boliviana, Morón objeta cómo Evo Morales ha movilizado a sus partidarios en su regreso al país.

    "La marcha de Evo es un canto al narcisismo y a la idolatría de un individuo", sentencia. "Hizo cosas muy buenas en el Gobierno pero el poder lo enloqueció. El triunfo de Arce y su vice, David Choquehuanca, fue legítimo y contundente, pero se tenía que haber dado en 2019".

    Morón tampoco pudo votar en las elecciones de hace un mes. Miles de compatriotas se encontraron en su situación, dentro de un país que alberga la diáspora más numerosa de bolivianos que se encuentra en el exterior.

    Pero la vida sigue, y Bolivia escribe por estos días su propia historia sin Evo Morales en primera línea por primera vez en casi 14 años.

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    golpe de Estado, golpe de estado, llegada, marcha, Evo Morales, Argentina, Bolivia
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