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    La información y la atención médica para los pacientes con enfermedades no transmisibles en Honduras eran hasta ahora escasas e ineficaces. Sin embargo, un proyecto en el que trabaja la OMS, el Ministerio de Salud nacional y otros organismos piensan revolucionar los cuidados y paliar las consecuencias de estas afecciones.

    Aunque el Código Nacional de Salud de Honduras establece que "toda persona tiene derecho a la asistencia, rehabilitación y prestaciones necesarias para la conservación, promoción, recuperación de su salud personal y familiar", el desafío de cumplir lo establecido se complejiza en un país en el que, de sus casi 10 millones de habitantes, cuatro de cada 10 personas viven en zonas rurales con acceso relativo a servicios sanitarios. Esto, en un contexto de pandemia, es especialmente peligroso ya que la diabetes es una de las afecciones que puede agravar el riesgo del COVID-19.

    En particular, las enfermedades no transmisibles (ENT) suponen una complicación mayor en el país centroamericano. Según reportó la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2016 este tipo de enfermedades fueron la causa de muerte de más de dos tercios de las muertes totales de ese año en Honduras, y más de siete de cada 10 muertes fueron prematuras.  

    Acerca de la diabetes en el país, la OMS estima que más de la mitad de la mitad de la población que la padece no lo sabe o vive sin un tratamiento adecuado para vivir con ella. Los datos de la población diabética en Honduras no se actualizan con asiduidad, lo que impide realizar un diagnóstico propicio de la situación de la enfermedad.

    "El sistema de información utilizado para recopilar datos sobre la diabetes en Honduras es inadecuado y no cumple con los estándares necesarios para informar la toma de decisiones por parte de las autoridades y los médicos", expresó en este sentido la OMS a través de un documento donde se explica que la información está "muy fragmentada" y que "existen pocos procesos de intercambio de datos".

    Ricardo Rodríguez Buño, doctor de la Organización Panamericana de la Salud, dijo en nombre de la institución que se estima "que más de 650.000 hondureños viven con diabetes", y que "la mayoría de ellos no han sido diagnosticados o no tienen un plan de tratamiento adecuado. La vigilancia sólida y los registros de ENT son vitales para cambiar esto".

    En este sentido, la directora de epidemiología del Instituto Nacional de Diabéticos (INADI) hondureño, Laura Giacaman, explicó que hasta 2018 no tenían "una unidad de vigilancia estadística o epidemiológica", y que desde entonces han estado trabajando "para obtener datos e información", pero los recursos con los que cuentan son escasos.

    "Es vital tener un sistema de información integrado que nos brinde información en cualquier lugar y en cualquier momento. Esto puede permitirnos tomar decisiones sobre temas tan importantes como recursos humanos, medicamentos y acciones. También nos permite monitorear y hacer un seguimiento de la gestión clínica en beneficio de los pacientes", añadió en el mismo documento.

    El combate a la diabetes

    Para fortalecer el sistema de información acerca de la diabetes en Honduras, un reciente proyecto, financiado por el Gobierno de Dinamarca y gestionado por la Representación de la OPS en el país, el Ministerio de Salud nacional y el INADI, y apoyado por otras instituciones gubernamentales, promete cambiarlo todo. El objetivo es "crear y acordar un plan nacional para la mejora de los sistemas de información sanitaria, mejorar los marcos de diagnóstico y seguimiento" de la enfermedad.

    Para ello el primer paso fue la evaluación de la información disponible relacionada con la diabetes en el sistema sanitario, con el fin de mejorar la capacidad y calidad de los sistemas de información para ayudar a la gestión clínica. Como resultado lograron identificarse las principales falencias de la problemática. 

    El equipo de trabajo desarrolló un marco con 21 indicadores y cinco anexos que sintetizan una evaluación sobre los datos, el desempeño de los servicios y la calidad de la prestación de la atención médica de la diabetes. 

    "Este marco es importante porque nos permite adelantar un retraso: ahora podemos tener información estandarizada de todos los establecimientos de salud como un primer paso para integrar estos sistemas juntos", evaluó José Ramón Pereira, director de la Unidad de Gestión de la Información (UGI) del Ministerio de Salud.

    De allí surgió el Plan Nacional para la Mejora de la Información Sanitaria sobre la Atención Diabética pensado de 2020 a 2024. El proyecto estableció formas específicas para monitorear y vigilar las ENT, y la diabetes en particular, de forma más propicia. 

    Entre las innovaciones está el fortalecimiento de los sistemas tecnológicos con los que se registran datos, la adquisición y distribución nacional de glucómetros, sistemas de identificación biométrica y equipos informáticos para los establecimientos de salud.

    Del plan, que ha comenzado a operar en abril de 2020, se espera que sirva "como base para desarrollos estructurales más grandes en todo el país y mejore rápidamente la capacidad de diagnóstico y monitoreo. Se espera que este trabajo genere mejoras tangibles tanto en la cobertura universal de salud como para brindar a los pacientes con diabetes la calidad de atención que merecen".

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