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    RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — El exministro de Salud de Brasil, Luiz Henrique Mandetta, lamentó el "mes perdido" de la gestión de su sucesor, Nelson Teich, que también acabó dejando el cargo la semana pasada por sus diferencias con el presidente Jair Bolsonaro sobre cómo gestionar la crisis del nuevo coronavirus.

    "Este último mes fue un mes perdido, sin ninguna acción positiva por parte del ministerio", dijo Mandetta en una entrevista con el diario Folha de Sao Paulo publicada este lunes 18 de mayo.

    Mandetta dejó el cargo el 16 de abril, después de continuas tensiones con Bolsonaro, que le cuestionaba públicamente al mostrarse contrario a las medidas de aislamiento social e incentivar que las personas volvieran a trabajar.

    Su sucesor, Teich, se enfrentó problemas parecidos y también renunció al cargo la semana pasada, menos de un mes después de acceder al ministerio.

    Mandetta cree que el actual Ministerio de Salud es "un barco sin rumbo", porque cuando entró Teich se despidió a todo el segundo y tercer escalón del personal técnico, dando entrada a militares sin experiencia en el Sistema Único de Salud (SUS), la sanidad pública brasileña.

    "No vi a nadie con experiencia en el SUS en el equipo nuevo, el propio ministro no tenía experiencia", lamentó Mandetta.

    De momento, esa secretaría de Estado está a cargo del general militar Eduardo Palazuello, a falta de que Bolsonaro nombre a un nuevo y definitivo ministro.

    Mandetta confesó que la convivencia con Bolsonaro era "muy difícil" y aseguró que desde el principio el presidente estaba al corriente de las proyecciones que el ministerio hacía sobre el número de enfermos y posibles muertos por COVID-19.

    "Nada de lo que está ocurriendo hoy es una sorpresa para el gobierno federal", afirmó.

    Bolsonaro aseguró en los últimos días que pretende cambiar el protocolo de uso de la cloroquina para que pacientes leves de COVID-19 también puedan usarla, a pesar de que no hay estudios científicos que avalen su eficiencia.

    Tanto Mandetta como Teich alertaron sobre los efectos secundarios de este medicamento y pidieron prudencia, algo que también contribuyó a aumentar el malestar con el presidente.

    Mandetta recordó que estudios preliminares en Brasil demostraron que 33% de pacientes que estaban en un hospital sujetos a pruebas tuvieron que interrumpir el uso de cloroquina porque empezaron a presentar arritmias que podían derivar en paros cardíacos.

    "Lo que el presidente quiere es que el ministerio haga una especie de prescripción, para que en todas las unidades de salud, incluso sin confirmación de COVID-19, se entregue cloroquina, todo basado en esa cosa de que un médico dijo "creo que es bueno"; pero nadie lo puso por escrito, nadie lo demostró", sostuvo el exministro.

    En su opinión, Teich también dejó el cargo en parte porque Bolsonaro le estaba presionando para liberar el uso de cloroquina y él no quería cargar con esa responsabilidad.

    "Para mí eso hizo que Teich dijese: "No voy a firmar eso, morirá gente y me van a pedir cuentas a mí", opinó Mandetta.

    Según los datos más recientes, divulgados el domingo 17 de mayo, Brasil cuenta con 16.118 muertos y 241.080 casos confirmados de COVID-19.

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    COVID-19, coronavirus en América Latina, pandemia de coronavirus, coronavirus, Brasil
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