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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El asesinato en México de una niña de siete años, secuestrada de la puerta de una escuela pública, elevó el descontento de organizaciones que consideran que el Gobierno desestima la gravedad del aumento de los feminicidios y de la violencia contra las mujeres, afirman defensoras de los derechos de género.

    "El feminicidio ya está en las leyes, ahora hay que traducir lo que está en el papel en acciones para alcanzar justicia y ponerlas en práctica", dijo a Sputnik la directora de la organización Equis Justicia para Mujeres, Ana Pecova.

    El asesinato de una mujer en razón de su género, con lesiones degradantes, mutilaciones, violaciones previas o actos de necrofilia, entre otros agravantes, está contemplado como feminicidio en leyes de 27 de los 32 estados del país y en la ley federal desde 2012.

    Sin embargo, Pecova sostiene que la tipificación de ese delito, que se ha logrado tras décadas de protestas de feministas y defensoras de derechos humanos no ha logrado que los casos disminuyan y se castigue a los culpables.

    El asesinato de la menor de edad incrementó las protestas de las últimas semanas, y obligó a las autoridades a emplearse a fondo: ya identificaron a una presunta secuestradora, hallaron su domicilio y es buscada.

    La pregunta es cómo fortalecer las capacidades que tiene la justicia, frente a derechos que no se cumplen.

    Pecova señala que esto debe obligar a las autoridades a reflexionar sobre "cómo fortalecer las capacidades que tiene la justicia; en México seguimos con derechos en papel, pero en la práctica no significa nada".

    En el marco del descontento, la Cámara de Diputados retomó antiguas iniciativas y aprobó la noche del 18 de febrero reformas al Código Penal Federal para aumentar de 60 a 65 años de cárcel el castigo por feminicidio.

    Según datos oficiales, los casos de feminicidio crecieron 137% en los últimos cinco años, y diariamente son asesinadas entre nueve y diez mujeres.

    En el mismo lapso, los jueces solo han emitido cuatro condenas por feminicidios:

    • dos en Monterrey (norte)
    • una en Chihuahua (norte)
    • otra en Yucatán (este)

    Indignación en protestas

    Las protestas llegaron hasta las puertas del Palacio Nacional, sede del Ejecutivo y residencia presidencial.

    El 11 y 14 de febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador fue el propio blanco del descontento mientras ofrecía su conferencia de prensa diaria.

    Decenas de mujeres gritaron y pintaron consignas contra el Estado con tinta verde, color del movimiento, en las paredes del antiguo edificio del Zócalo, emblemática plaza principal capitalina.

    Las manifestaciones han llamado la atención por la combatividad con que la realizan mujeres jóvenes en su mayoría, muchas con los rostros cubiertos, incluyendo ataques contra monumentos y edificios históricos.

    Las organizaciones convocantes sostienen que son hechos menos graves frente a los asesinatos de los que son víctimas las mujeres.

    "El Estado es cómplice, porque no implementa las medidas necesarias para erradicar las violencias contra las mujeres, ni implementa políticas públicas que conduzcan a disminuir los riesgos", dijo a Sputnik Jeanete Estrada, integrante de Mujeres Organizadas, uno de los colectivos que convocan a las marchas.

    Esta complicidad del Estado "es la razón por la cual las mujeres deciden radicalizar la protesta, porque tenemos miedo de que nos pase lo mismo", añadió.

    Las organizaciones protestan porque la impunidad comienza en los tribunales, debido a una concepción sesgada desde la justicia.

    "Las investigaciones y peritajes en muchas ocasiones victimizan de nuevo a las familias de quien fue asesinada", denuncia.

    Por su parte, Pecova recuerda que muchos de los casos de feminicidios presentan características similares.

    "Es curioso que estás características no sean tenidas en cuenta", y que muchas veces constituyen una demostración de "ensañamiento" contra las víctimas.

    Una de cada diez mujeres es asesinada en su hogar, y el uso de arma blanca es mayor en crímenes contra mujeres, explica la dirigente feminista.

    Pecova deplora además que las sospechas en las muertes de mujeres suelen recaer sobre su actual pareja o una expareja.

    "Eso es poco común cuando la víctima es un hombre, y un 60% de los asesinatos de mujeres estuvo precedido de denuncias de violencia doméstica", argumenta.

    Antes del asesinato de la niña Fátima, el 14 de febrero fueron convocadas protestas por el feminicidio de Ingrid Escamilla.

    La joven de 25 años fue asesinada por su pareja, con quien vivía hace cinco años y contra quien ella había presentado denuncia de violencia, el año pasado.

    En 2019 se abrieron en México casi 3.800 investigaciones por feminicidios, pero solo la cuarta parte culminó con un procesamiento.

    Etiquetas:
    violencia, menores, niñas, género, asesinato, justicia, feminicidios, protestas, México
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