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    LA PAZ (Sputnik) — La militarización de ciudades y carreteras de Bolivia, en una operación conjunta con la policía que involucra a más de 70.000 uniformados, no tiene solo el carácter preventivo que le atribuye el Gobierno de facto sino también un "aire de amenaza", dijo a Sputnik el analista Vicente Guardia.

    "Desde la noche del jueves [16 de enero] hemos asistido a una exhibición de cantidades poco usuales de soldados, fuertemente armados y con vehículos blindados, en una demostración de fuerza que excede lo meramente preventivo", dijo Guardia, quien es docente de la Universidad Pública de El Alto y de un instituto privado de investigaciones sociales.

    La segunda operación militar dispuesta por el Gobierno de Jeanine Áñez, tras la que tuvo lugar en noviembre y dejó una veintena de manifestantes muertos, fue lanzada el 16 de enero ante los anuncios de una inminente reanudación de las protestas de sindicatos y otros grupos leales al expresidente Evo Morales (2006-2019).

    "En total más de 70.000 efectivos policiales y militares se van a mantener activos en tareas de patrullaje constante en todo el país, por lo menos hasta el 24 de enero", ratificó este 17 de enero a reporteros el viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría.

    Añadió que la operación extraordinaria de seguridad fue decidida "con un fin netamente preventivo, para dar tranquilidad a la ciudadanía ante anuncios y rumores de un rebrote de violencia, de concentraciones y otros actos que podrían alterar el orden público".

    Las nuevas movilizaciones de rechazo al Gobierno de Áñez se realizarían a partir del 22 de enero, cuando se celebrará el Día del Estado Plurinacional establecido por Morales, quien completará simbólicamente en esa fecha su tercer mandato que quedó trunco por su derrocamiento en noviembre pasado.

    Las protestas estaban anunciadas desde principios de enero, como parte de una campaña contra la prolongación del Gobierno transitorio de Áñez más allá del 22 de enero.

    La prórroga por lo menos hasta junio del mandato del Gobierno establecido y de los parlamentarios, de los cuales más de dos tercios son del Movimiento al Socialismo (MAS, izquierda), fue avalada esta semana por el Tribunal Constitucional para mantener la continuidad institucional hasta la posesión del Gobierno que surja de las elecciones de mayo.

    Guardia sostuvo que el acuerdo entre el Gobierno y el MAS para la prórroga de mandatos "no ha traído toda la tranquilidad que podría esperarse, hay señas de desconfianza, un ambiente de tensión que parece en crecimiento".

    "Por un lado, el Gobierno da muestras de que no quiere ninguna disidencia y por el otro, algunos sectores sindicales no aceptan quedarse callados, ante lo cual la administración de Áñez ha adoptado esta estrategia preventiva que no deja de tener aires de amenaza", comentó.

    La operación militar-policial de seguridad, que en la noche pasada incluyó intensos patrullajes en ciudades y carreteras, era visible este 17 de enero en puntos estratégicos como plazas, aeropuertos e instalaciones estratégicas de aprovisionamiento de combustibles.

    La movilización de uniformados alcanzaba también a la región productora de coca de Chapare (centro), que estaba sin servicios policiales desde la caída de Morales en noviembre.

    Por su parte, parlamentarios del MAS rechazaron "cualquier intento de militarización del país" y advirtieron que el aumento de la tensión, que atribuyó al Gobierno de Áñez, entorpecería el proceso electoral, según dijo el diputado masista Efraín Chambi.

    Etiquetas:
    protestas, amenaza, militarización, Bolivia
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