De acuerdo con el político conservador, que en distintas ocasiones ha defendido el acercamiento entre Brasil e Israel, la instalación del edificio en la capital federal en 2016 fue el resultado de una negociación de la expresidenta Dilma Rousseff con "terroristas".
"Dilma negoció con Palestina y no con el pueblo de allí. Uno no negocia con terroristas, entonces, esa Embajada al lado del [Palacio del] Planalto [la sede del Poder Ejecutivo del Gobierno Federal] no debería estar ahí", afirmó en una entrevista con el medio brasileño Estadao.

Ramadan consideró que al involucrarse en polémicas como esta, el candidato demuestra no entender la profundidad de los lazos brasileños no solo con los palestinos, sino también con toda la comunidad árabe y musulmana en general.
"Brasil es muy amado por el pueblo árabe. Tenemos relaciones comerciales, deportivas, culturales con Brasil, por lo que la colonia árabe aquí es muy grande (…) No existen brasileños que no tenga buenas relaciones con los árabes, sean de amistad o de descendencia", afirmó Ramadan.
El empresario acusó al parlamentario de querer cerrar las puertas de Brasil a los países árabes a cambio del apoyo de Israel, lo que, según el empresario, perjudicaría incluso la economía brasileña. Además, Ramadan afirmó que las actitudes de Bolsonaro demuestran que no está preparado para convertirse en presidente del país.
"Él realmente es un candidato que no tiene cultura, él necesita estudiar, necesita tener asesores claros, que conozcan las causas, las relaciones", subrayó Ramadan.
Por su parte, Samuel Feldberg, politólogo y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Sao Paulo (USP), afirmó que desde el punto de vista legal, la posición de Bolsonaro sobre Palestina tiene un fundamento lógico.

El profesor consideró, además, que la transferencia de la Embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén —similar a la reciente medida estadounidense— no sería improbable en un eventual Gobierno de Jair Bolsonaro. Sin embargo, según Feldberg, actualmente las relaciones de Brasil con Israel son mucho mejores de lo que solían ser y es posible que Bolsonaro tenga "poco que agregar" en ese sentido, si es electo.
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