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    Las investigaciones que lleva adelante la Policía Federal de Brasil por la venta de productos cárnicos adulterados —tratados con químicos o con aditivos para disimular su mala calidad—, afectan por igual a todos los frigoríficos del país, a pesar de que son pocos establecimientos los implicados.

    El escándalo ha generado una convulsión a escala internacional, ya que Brasil es el primer exportador de carne del mundo. Hasta el momento, 21 frigoríficos de un total de 4.800 están siendo investigados por las autoridades. Entre estos, se encuentran JBS y BRS, los dos más grandes del país. De las empresas bajo la lupa, tres han sido clausuradas.

    La investigación, basada en escuchas telefónicas autorizadas, "no atribuyó responsabilidades por empresa o por planta frigorífica, sino que colocó a todo el mundo en la misma bolsa", explicó al programa 'Contante y Sonante' de Sputnik Gustavo Segré, socio director de la consultora Center Group y profesor en la Universidad Paulista.

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    Esta medida provocó un gran perjuicio a la economía brasileña, ya que no está dicho que todos los frigoríficos realmente hayan implementado la adulteración de sus productos. Las plantas que han sido clausuradas "no son de las empresas grandes", sino de frigoríficos menores, que tienen acusaciones "serias", como alterar fechas de vencimiento "para utilizar carne que no estaba válida como si lo estuviera". 

    "Esa falta de identificación de cuáles eran los problemas por empresa generó un inconveniente muy serio que deja un aire [tenso] en el ambiente. Si la Policía Federal tiene razón, este tema es muy grave. Pero si no tiene razón también es muy grave porque el daño económico ya está hecho", comentó el entrevistado.

    Mientras que en el mercado interno "la gente no dejó de comprar" porque "confía en las empresas grandes y el control de calidad", fuera de fronteras la situación se tradujo en una reducción drástica de las exportaciones, "al menos temporariamente". El sector cárnico implica para el país 12.000 millones de dólares en ventas y 6 millones de puestos de trabajo.

    "La Unión Europea está colocando restricciones, China canceló las importaciones de determinadas carnes de Brasil. Lo mismo hizo Corea del Sur, aunque después dio marcha atrás. Se incorporó Chile, ahora México", enumeró Segré.

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    Rusia, sin embargo, no ha detenido las importaciones de carne brasileña. El país eslavo realiza auditorías de calidad en las plantas de las que provienen sus compras. El ministro de Agricultura de Brasil, Blairo Maggi, expresó en respuesta a una pregunta de Sputnik en una conferencia de prensa que Brasilia espera "que otros países definan su posición en el mismo sentido que Rusia".

    "Cuando hablamos de que el objeto de investigación no es la calidad del producto, sino la conducta de la gente, queremos mostrar al mundo precisamente que nuestros productos son de buena calidad, con trazabilidad de origen, y que podemos, con un alto grado de seguridad, garantizar la calidad de estos productos. La conducta de Rusia es la que esperamos de otros países", contestó el secretario de Estado a la pregunta de Sputnik.

    Para Gustavo Segré, la pregunta que impera en la opinión pública brasileña es por qué no se supo antes el proceder ilícito de los frigoríficos afectados, cuando las investigaciones datan de hace dos años.

    "La hipótesis que manejamos es que se trataba de una investigación en la que no había determinadas pruebas concretas. Esa es otra de las carencias que se le atribuye a la Policía. En estos dos años, realizó solamente dos laudos técnicos de calidad de carne, de dos frigoríficos chiquitos", dijo el experto.

    "Si nosotros estamos diciendo que hay carne adulterada, que había cartulina o cartón dentro de una salchicha, que utilizaban carcasas y carne de chancho para hacer chorizos —que teóricamente es ilegal—, que había ácido ascórbico en los embutidos —que según la Policía también es ilícito y la OMS dice que no—, debería haber más laudos técnicos que comprueben esas acusaciones, para actuar en consecuencia", agregó.

    La investigación basada en escuchas puede tomar fuera de contexto lo que se está hablando. Segré se refirió especialmente al presunto uso de cartón en el relleno de salchichas. "Según las empresas que han divulgado las escuchas telefónicas, podría interpretarse que se trata de colocar cartón para almacenarlas, y no dentro", comentó.

    "Hubo un poco de desinformación en el contexto de esta acusación a 21 plantas frigoríficas, que puede generar un cambio económico importante para el país en general", acotó.

    Para el analista, es difícil que Brasil se baje del primer puesto del podio mundial de venta de carne, aunque "va a tener un impacto muy fuerte en el corto plazo hasta que consiga asegurarle a los compradores internacionales que su calidad está de acuerdo a los patrones internacionales", concluyó.

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    Etiquetas:
    aditivos, carne, BRS, JBS, Gustavo Segré, Brasil
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