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    EEUU debería asociarse con las empresas tecnológicas de sus socios europeos para contrarrestar la amenaza del dominio de la tecnología 5G china, según el fiscal general de Estados Unidos, William Barr.

    El funcionario reconoció la brecha en la tecnología 5G entre Washington y Beijing y pidió al Gobierno que intervenga para apoyar a los socios de la UE: Ericsson y Nokia.

    "Es genial que les digamos a nuestros socios que no instalen equipos de Huawei. Pero entonces, ¿qué tipo de equipo deben instalar?", fue la pregunta que planteó el fiscal general. De momento, Estados Unidos no tiene su propio fabricante que ofrezca una gama completa de soluciones para la construcción de redes de telecomunicaciones de nueva generación.

    Los únicos competidores de Huawei son los europeos Ericsson y Nokia. Sin embargo, es difícil para ellos competir con el gigante chino de las telecomunicaciones en términos de precio. Como resultado, las empresas chinas Huawei y ZTE suministran alrededor del 40% de todo el equipo de telecomunicaciones del mundo.

    Barr opina que Washington debería comprar paquetes de control de Ericsson y Nokia, ya sea directamente o a través de un consorcio de empresas. En su opinión, para competir con Huawei, los fabricantes europeos de telecomunicaciones necesitan un fuerte apalancamiento financiero, así como un amplio mercado. Según el funcionario, EEUU puede proporcionar ambos.

    Estados Unidos ha reprendido repetidamente a Huawei por aprovecharse de los subsidios del Gobierno y así obtener una ventaja competitiva y ha acusado al fabricante chino de tener estrechos vínculos con el Gobierno del país asiático; hasta de espionaje. La compañía lo ha negado rotundamente. Ahora Washington está pensando en usar los mismos métodos, incluyendo el apoyo del Gobierno, afirmó Gong Honglie, un experto del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Nanjing, a Sputnik.

    "Estados Unidos ha dependido tradicionalmente de las empresas privadas para promover la innovación. Pero en el caso de las redes 5G, las empresas privadas no siempre pueden anticipar las tendencias lo suficientemente bien o movilizar recursos. En cambio, en China el Estado juega un papel importante en esta área, asignando eficazmente los recursos. Por eso China ha salido adelante, y en Washington se dieron cuenta de eso. Creo que este problema surge en muchos niveles de interacción entre los sistemas económicos chino y estadounidense", comentó Gong.

    En efecto, el sistema económico y jurídico estadounidense se ha convertido en una especie de obstáculo para el desarrollo del 5G. Las redes móviles existentes ya no se pueden comparar en cuanto a la calidad de la cobertura en los dos países. Los viajeros notan que China tiene una cobertura 4G estable incluso en las zonas montañosas más remotas, mientras que en EEUU a lo largo de las carreteras locales, en los parques nacionales e incluso en el mundialmente famoso Gran Cañón, las comunicaciones móviles son intermitentes.

    Este hecho tiene una simple explicación: en Estados Unidos, casi toda la tierra y los bienes raíces están concentrados en manos privadas. Para instalar una estación base y una antena, el operador de telecomunicaciones debe ponerse de acuerdo con el propietario del terreno o la propiedad. El Estado no puede obligar al propietario a proporcionar su terreno para la infraestructura móvil.

    En el caso de las redes 5G, el problema se agudiza aún más. Dado que EEUU hasta ahora solo ha podido asignar frecuencias ultraltas para las comunicaciones de nueva generación, los transmisores deben ser instalados casi cada 150 o 200 metros para asegurar una operación sostenible. Además, a frecuencias ultraltas, la señal no pasa a través de las paredes de hormigón. Por esta razón, los transmisores también son necesarios en el interior. En esta situación, el problema se vuelve casi imposible de resolver.

    Según los expertos, el problema tiene dos soluciones posibles. Es necesario cambiar el sistema de relaciones de propiedad privada, que se ha establecido durante décadas, o elegir un espectro de frecuencias diferente. Casi todo el mundo eligió la llamada banda C para desarrollar las redes 5G; así se llama el rango por debajo de los 6 GHz. El problema es que en esta banda operan instalaciones de comunicación y otros equipos de los servicios militares y de inteligencia. En la UE, el problema se resolvió de forma sencilla: la banda es compartida por los militares y civiles, pero no todos los Gobiernos están preparados para permitirlo.

    Según los expertos, es posible que el Fiscal General de EEUU ofrezca obtener una participación de control en los fabricantes europeos de telecomunicaciones para utilizar el rango de frecuencia óptimo y resolver el problema del desarrollo del 5G.

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