26 marzo 2014, 12:30

¿Más marihuana, María?

¿Más marihuana, María?

La visita del presidente uruguayo José Mujica a Chile para la asunción de Michelle Bachelet, impulsó un “efecto colateral”: el anuncio de que la marihuana dejará de ser considerada “droga dura” para permitir su uso terapéutico. ¿Mera coincidencia o un “fantasma verde” recorre Latinoamérica?

Ciertamente, sería imprudente asociar la visita que hizo a Chile con motivo del cambio de mando el titular uruguayo José Mujica con una resolución “imprevista” respecto a las políticas públicas que se implementarán en este país respecto a la marihuana. Era algo que el nuevo Gobierno, encabezado por Michelle Bachelet, ya tenía contemplado. 

Tal vez sea una de esas casualidades con que nos suele asombrar la contingencia, pero pocos días después del paso de Mujica –cuyo Gobierno implementa una revolucionaria estrategia que incluye la producción estatal de “cannabis sativa”- la nueva ministra de Salud, Helia Molina, dijo: 

“La marihuana, aunque en Chile está clasificada como droga dura, yo creo que no lo es por los bajos y casi nulos niveles de adicción que tiene". Igualmente, argumentó que el tabaco y el alcohol son más dañinos. “No hay suficiente evidencia todavía del potencial daño de la marihuana”, agregó. 

Pocos días después, la personera anunció ante la prensa chilena: "Lo más probable es que (la marihuana) se saque del listado de drogas duras y quede como droga no dura". Lo relevante del caso, es que esta “reclasificación ” sólo necesita de una firma presidencial para entrar en vigor. 

Y estalló la polémica. Curiosamente, no a manos de detractores de la “hierba”, como se le conoce popularmente. La tónica general ante el anuncio fue un silencio casi surrealista: ningún sector social ni actor relevante de la opinión pública se pronunció sobre la materia. 

De manera insólita, la controversia se originó en el seno del nuevo Gobierno en base a razones bastante inexplicables. Luego que la ministra hiciera su tan particular declaración, se hizo pública la solicitud de renuncia dirigida a la directora del “Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol” (Senda), Francisca Florenzano. La funcionaria había redactado el texto del decreto modificatorio que se entregaría a Bachelet. 

Las explicaciones oficiales corrieron por el lado de que la funcionaria había dejado de contar con la confianza de los actuales titulares del Ministerio del Interior, cartera de la que depende el Senda. No hubo más declaraciones al respecto. 

Múltiples cambios se están realizando en la administración pública chilena, producto de la llegada de la “Nueva Mayoría” a La Moneda. No por nada las últimas presidenciales establecieron que un “nuevo gobierno” se haría cargo de los destinos del país. 

Pero algo no calza. La dirección del Senda corresponde a un cargo, ante todo, técnico, no político. Al momento de su “renuncia”, Florenzano tenía en su curriculum un antecedente singular: haber sido nombrada en el cargo durante el Gobierno de Sebastián Piñera, quien, justamente, entregó el poder a Bachelet hace unas pocas semanas. 

Esto, por supuesto, tiene poco que ver con la liberalización de la marihuana destinada a su uso terapéutico, ya que ese, y no otro, es el espíritu del decreto que, probablemente, será firmado por la presidenta Michelle Bachelet. No obstante, deja patente que la aplicación de la normativa traerá más de algún “inconveniente” a las nuevas autoridades. 

Un poco más al norte… 

Como se sabe, Uruguay tomo una decisión histórica al despenalizar la marihuana –también conocida como “María” en gran parte del mundo hispanoparlante-, convirtiéndose en uno de los pocos países en adoptar tal política. 

La decisión catapultó al mandatario al firmamento de los políticos revolucionarios, aquellos para los cuales velar por lo que suceda tras sus fronteras es más valioso que cualquier principio u opinión internacional. 

Son pocos, contados con los dedos de una mano, aquellos presidentes latinoamericanos que gozan de tal aura. Chávez, gracias a su ofensiva contra EEUU; Correa con su oferta de asilo político a Edward Snowden. Hoy, hay otro nativo regional que lleva a cabo modificaciones sin precedente: el papa Francisco. 

Pese a algunos malos presagios iniciales, Uruguay no se ha convertido en un reducto apocalíptico de zombis drogados. 

El experimento uruguayo –ya en marcha- es del todo relevante en una región en la que el narcotráfico es en un laboratorio altamente especializado en la producción de millones de dólares, extorsión y muerte. La legalización de la marihuana no acabará con las mafias elaboradoras, distribuidoras y de venta, pero, probablemente, su mercado se reducirá. 

Fue en diciembre de 2013 que se legalizó en Uruguay la producción y distribución estatal de la marihuana. La fecha en que esta política comenzará a llevarse a cabo está en el calendario: 10 de abril. 

En Latinoamérica, los gobiernos observan con atención –pero también con mucha cautela- la tentativa uruguaya. 

Ahora, es el turno de Chile. 

fr/kg 

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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