8 septiembre 2013, 00:12

El arma química que se emplea en Siria puede proceder de EEUU

Петр Топычканов, старший научный сотрудник Центра международной безопасности ИМЭМО РАН

En pleno apogeo de la crisis siria la polémica entre los partidarios y detractores de la vía militar alcanzó su máximo nivel. Entre tanto, los expertos llaman a analizar minuciosamente todas las versiones razonables que expliquen la aparición del arma química en la zona de combate y solo después hacer las conclusiones pertinentes.

Una de estas versiones causó un estallido de indignación entre las personalidades oficiales rusas y paralelamente dejó a la comunidad de expertos en un estado de extrema perplejidad. Días atrás, el jefe del Pentágono, Chuck Hagel, acusó a Moscú de suministrar armas químicas a Damasco. Por lo demás, los militares estadounidenses también quedaron en estado de shock por las manifestaciones de su jefe y rápidamente las devaluaron: presuntamente tenía en cuenta el arma convencional. No obstante, el Ministerio de Defensa de Rusia declaró oficialmente que las acusaciones carecen de todo fundamento y apuntan a crear pretextos adicionales para agredir a un Estado soberano.

El Kremlin reaccionó a la declaración de Chuck Hagel de forma más contundente. El jefe de la administración presidencial Serguéi Ivanov dijo que se trata de un “delirio inconcebible”. Y añadió que es proclive a creer en la realidad del uso del arma química en Siria, pero duda de que lo haya hecho el régimen de Asad. “Pienso que es evidente la falta de pruebas convincentes de que el arma química fue empleada, si bien soy proclive a pensar que lo más probable es que haya sido empleada. Pero que fue usada precisamente por las tropas de Asad… desde el punto de vista de la simple lógica es, dicho moderadamente, poco razonable”, agregó.

En general, Moscú tilda la declaración del jefe del Pentágono de tentativa de hacer pagar justos por pecadores. Y esto puede ser una verdad mayor, de lo que se suponía originariamente. En la prensa apareció una versión bastante curiosa de la procedencia del arma química empleada en Siria. Igual que todas las deducciones, estructuradas en suposiciones, ésta también presenta defectos, aunque tiene derecho a existir.

Presuntamente el arma química fue llevada a Siria directamente de EEUU, donde unos malhechores la sintetizaron casi en condiciones caseras. Es que las grandes redes comerciales Wal-Mart y Walgreens, a la par con algunas otras grandes tiendas norteamericanas, venden productos que pueden ser utilizados para preparar el arma química, particularmente, el gas sarín neuroparalizante .

No hace mucho se descubrió que se trata de esas mismas sustancias químicas, para cuya venta en Siria compañías británicas recibieron las correspondientes licencias. Los ingredientes para la preparación del sarín son bien conocidos en la industria química y están descriptos detalladamente en Internet: dimetil, metilfosfonato, tricloruro, fósforo, fluoruro de sodio y alcohol.

Todos esos ingredientes son fáciles de adquirir a través de las firmas proveedoras de materiales químicos, y dos de ellos están en los estantes de Wal-Mart y Walgreens. En los depósitos de estas dos tiendas hay un producto denominado Agua Infantil para la alimentación de los bebés y contiene fluoruro de sodio.

Por lo demás, algunos expertos no creen en que componentes de gases neuroparalizante s se encuentran libremente en las estanterías de las grandes tiendas. El jefe del departamento de investigación científica de la historia militar de la región noroccidental de la Federación de Rusia, teniente coronel Eduard Korshunov, dice:

- Es poco creíble, porque los componentes como el propio sarín están sujetos a la convención sobre la prohibición del arma química. La convención es un documento que en calidad de suplemente contiene tres listas: en la primera lista están las sustancias tóxicas. Su producción, acumulación y empleo están prohibidas. La segunda lista son los componentes de los cuales estas sustancias de sintetizan. También están prohibidos y se encuentran bajo estricto control. Simplemente no pueden venderse.

Al propio tiempo, muchos especialistas admiten que el sarín pueda ser sintetizado en condiciones caseras. El científico jefe del Centro de Seguridad Internacional del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia, Piotr Topychkanov, señala:

- Un ingeniero químico puede fabricar en condiciones caseras gas tóxico, que a su vez puede ser empleado en un ataque químico. Pero no se trata de un arma de destrucción masiva, sino de una pequeña cantidad de gas, que puede ser empleado en un atentado. Viene a la memoria el ataque consumado por la secta Aum Shinrikyō en Tokio.

Semejante tipo de ataques son eficaces solo en lugares de gran acumulación de gente, por ejemplo, en un medio de transporte. Porque en condiciones caseras es difícil crear el medio de suministro y elaborar tal cantidad de sustancia como para asestar un golpe en una gran plaza en un espacio abierto.

De tal modo, cuando hablamos de los ataques perpetrados en Siria, es evidente que se trata de un arma casera y no de medios militares.

El director general del Centro de Coyuntura Política, Serguéi Mijéiev, afirma:

- En este caso hay que basarse en el informe confeccionado por la parte rusa. En él se fundamenta con profesionalismo y precisión el hecho de que las sustancias químicas encontradas fueron hechas en condiciones caseras. Y el hecho de que en principio es posible, no representa ningún secreto. En nuestros días es posible hacerlo en condiciones caseras. Muchos componentes realmente se venden libremente en las redes comerciales, no solo en Inglaterra o EEUU, sino, en general, por todo el mundo.

Además, existe experiencia real de empleo de sustancias químicas por diferentes organizaciones extremistas. Por ejemplo, la secta Aum Shinrikyō empleó gas sarín en el metro de Tokio. Lo preparó por sí sola. O sea que no es nada inaccesible. Es grande la probabilidad de que las sustancias químicas fueron preparadas en condiciones caseras.

En las condiciones actuales la cuestión de poseer un arma, que en determinadas condiciones puede ser utilizada con alta eficacia contra grandes concentraciones de personas, tiene varias respuestas. Por ejemplo, podemos recordar la llamada bomba sucia. Para crearla no se necesita ser muy inteligente. Lo más complicado es el acceso a los materiales radioactivos, incluidos los residuos de las centrales atómicas. Mucho más fácil es conseguir en el mercado el explosivo común y corriente.

Desde luego que la bomba sucia no da un efecto destructivo inmediato (radiación luminosa, onda de choque, y otros tipos de incidencias del arma atómica) y, por consiguiente, es inútil en calidad de arma de combate. Pero la desactivación radiactiva del territorio será costosa y duradera, sin hablar ya del daño a la salud. En general, es un medio ideal de presión política. Lo principal es que hay demanda y, por consiguiente, hay oferta. Piotr Topychkanov, destaca:

- Los complicados sistemas militares, que se crean en violación a la legislación internacional, por lo general están compuestos de componentes de diferentes Estados. Y esto se vio perfectamente en el ejemplo de los programas nucleares de Paquistán y la India. Por sí solos y de las más diversas maneras conseguían las tecnologías y componentes necesarios en diferentes Estados al margen de las restricciones existentes. La misma situación puede darse en Siria.

Cuando hablamos del arma de destrucción masiva, como, por ejemplo, el arma química, podemos suponer que sus creadores consiguieron los componentes necesarios en el mercado negro internacional. No se puede hablar de ninguna cooperación oficial de alguna compañía con los productores del arma química en Siria, porque los servicios de seguridad nacional pusieron fin a esa actividad tan pronto la descubrieron.

Al fin y al cabo, la fuente de la tecnología de doble uso o aquella que puede ser utilizada en la creación del arma de destrucción masiva, carga con una responsabilidad mayor que aquel que emplea dicha arma. Es necesario poner el acento en la procedencia del arma química. Pero ahora lo principal es ¿quién la empleó? Obviamente, en este sentido la imparcialidad es imprescindible. Si los hilos conducen al extranjero, deben ser cortados.

Sea como sea, todo estriba nuevamente en la necesidad de practicar una investigación minuciosa, que es lo único que puede determinar el grado de culpabilidad de las partes involucradas en el conflicto. Únicamente sobre esa base la comunidad internacional tiene derecho a tomar una resolución y más aún si las consecuencias de esa resolución influyen en el estado de cosas en toda una región del planeta. El teniente coronel Eduard Korshunov, dice:

- Se puede establecer el país de fabricación y, a veces, hasta la corporación que produjo esa sustancia. El análisis de las muestras de la sustancia, de la piel de los muertos durante los ataques químicos debe realizarse en laboratorios químicos independientes de diversos países. Y ya sobre la base de esos resultados se podrá hablar del hecho de empleo de la sustancia tóxica en general.

Hay que reconocer que la comunidad internacional está dividida en el problema sirio. En la cumbre del G-20 se puso claro que al menos la mitad de sus participantes está a favor de un ataque armado con respecto a Bashar Asad. Pero la otra mitad sostiene un punto de vista opuesto. Correspondientem ente se requiere un consenso. Y hasta entonces cualquier acción contra Asad será acogida como una brillante demostración de actitud desdeñosa hacia el actual orden mundial, construido sobre la base de la reciprocidad de los más diferentes intereses.

mj/sk

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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