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    Al sacrificar los visones para prevenir un posible contagio del coronavirus, las autoridades danesas no previeron un problema inesperado: los cuerpos están saliendo de sus tumbas en el campo de entrenamiento militar de Holstebro.

    La descomposición de los cadáveres puede llevar a la aparición de algunos gases, lo que hace que el cuerpo se expanda, y en el peor de los casos es empujado hacia arriba del suelo. Esto lo confirma la Policía Nacional, responsable de los entierros de los visones.

    "Es un proceso natural que hemos tratado de tener en cuenta poniendo más tierra encima. Pero el desafío es que el suelo arenoso en Jutlandia Occidental ha demostrado ser demasiado ligero", explica Thomas Kristensen, oficial de prensa de la Policía, citado por la agencia danesa DR.

    Ahora, los entierros han sido cubiertos con tierra adicional, y la zona está bajo vigilancia y será cercada. Aún existe un riesgo de infección asociado a los animales muertos, aunque sea pequeño.

    El virus SARS-CoV-2 se transmite principalmente a través de la respiración, así que un visón muerto infecta menos que un visón vivo, pero puede que todavía haya huellas en su pelaje, y los humanos no deben acercarse a los cuerpos.

    El 4 de noviembre, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, anunció la decisión de sacrificar a todos los visones en el país porque podían ser portadores de una cepa mutada del coronavirus y transmitirla a los humanos. Hasta 17 millones de visones de más de 1.000 granjas fueron sacrificados. 

    Etiquetas:
    Dinamarca, animales
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